Capítulo 5- Esa mirada de picardía

1810 Words
Me sentí humillado por Marlenne, no solo por la manera en que me rechazó, sino por la manera tan petulante en la que habla. No necesito que me recuerde todo el tiempo que no es como el resto de las chicas con las que acostumbro a tratar, puedo darme cuenta con tan solo verla y aunque suene arrogante tengo la experiencia suficiente para saberlo. También odié su rechazo, fue la primera chica que se negó a aceptar pasar la noche conmigo. Pero no le bastó decir un "No" ella tenía que dejar su toque personal impregnado en mi memoria. Me dejó sentir su aroma fresco y rozar el calor de sus labios para darme un rechazo que me dejó pensando en ella el resto de la tarde. No quiero, me niego a aceptar ante ella que no me parece como el resto de las chicas y que sienta que es importante para mí. Nunca formó lazos emocionales por ninguna chica que tengo cerca, ni siquiera por Bri con la que llevo saliendo bastante tiempo y quien se cree dueña de mi cuerpo. Prefiero disfrutar de los placeres que me brinda la vida, disfrutar de experimentar cosas nuevas y enseñarle a disfrutar de cosas nuevas a muchas chicas. ¿Eso me hace ver como un patán para una virgen? Quizá un poco sí, pero para Marlenne significa jugar con los sentimientos. Admito que no todas las chicas que tengo cerca lo entienden, algunas creen que pueden transformarme y que dejaré de ser el mujeriego para transformarme en el novio ideal. Como se lo dije a ella eso me parece algo totalmente de un libro cliché, tal vez más adelante cuando me aburra de pasar de cama en cama me tome alguna chica en serio. También estoy seguro de que el día que decida tomarme una relación en serio deberá ser en otro lugar porque aquí ninguna chica cree que sea posible, todas ya me conocen como el pelirrojo sexy de la playa, el que enseña surf y otras cositas. Sin embargo, siempre les dejó en claro a todas las chicas con las que salgo que no tengo intenciones de aventurarme en una relación, que solo les puedo dar el mejor disfrute de su vida y que luego volveremos a ser unos desconocidos como al principio. En rara ocasión vuelvo a repetir salir con alguna chica, la mayoría de las veces prefiero evitarlo para que no se hagan ilusiones. El caso de Bri es uno especial porque ambos tenemos claras las cosas, ella tampoco es el tipo de chica que se aventura en una relación y como ambos disfrutamos de nuestra conexión s****l no tenemos que discutir al respecto de los términos iniciales. Pero regresando a Marlenne no es que me vaya a rendir tan fácil, es una chica guapa que solo con tenerla cerca me pone duro por muy guarro que suene eso. Deseo pasar una noche con ella aunque sea, también me interesa su amistad porque escucho mucho hablar a mi madre respecto a ella. Varias veces me dijo que es una chica sufrida, que no lleva una vida normal desde la muerte de sus padres y que su tía batalla por no dejarla tanto tiempo sola, pero resulta casi imposible. Conozco a Amelia desde que nací, esa mujer se dedicó toda su vida a trabajar y ganar dinero que aún no entiendo en que lo gasta. No es fácil cambiar toda tu vida para asumir una responsabilidad para la que nunca estuviste preparada, mi madre me lo dijo, que Amelia optó por no tener hijos. La veo hacer lo que puede, esa es una de las razones por la que acepté ir a pasar la noche con Marlenne. Quería que se fuera tranquila al trabajo y que la chica se sintiera menos sola, claro que no puedo negar que si se me presentaba la oportunidad de un buen acostón lo tendría. Apenas empecé a hablar con Marlenne me di cuenta de que no es el tipo de chica malintencionada, todo el tiempo mantuvo su distancia de mí, incluso aunque le brillaran los ojos al escucharme hablar. También cuando hago el tipo de bromas pesadas se le ruborizan las mejillas, aunque la vida le haya golpeado duro, conserva cierta inocencia. Es inocente, pero tiene un olfato infalible, se da cuenta cuando deseas algo de ella y es el tipo de chica que no te lo pone fácil. Es por eso que se me ocurrió la idea de que mi madre le ofreciera a Amelia que viniera a cenar en la noche, le dije que luego yo me encargaría de llevarla a casa y dejarla a salvo. Me duché y me coloqué ropa ajustada al cuerpo, lo suficiente ajustada para que cuando me vea no pueda evitar devorarme con la mirada. Mi madre dibuja una leve sonrisa de lado que sé a la perfección que significa que tiene algo atorado, un sermón tal vez o algún tipo de advertencia, así que me adelanto a incitarla para que hable. —Abre la boca de una vez, sé cuando tienes algo que decirme y sé también que no dejarás de mirarme de ese modo hasta que lo hagas —mientras espero sus palabras comienzo a arreglar mi cabello mojado. —Marlon, te adoro hijo y no existe nadie que te conozca mejor que yo —se acerca a mí y me tomó de los hombros parada detrás mientras la miro a través del espejo— Sé que desde que la viste en la playa reviviste momentos, que te ocasionó sentimientos, pero también tengo en claro el tipo de hombre que eres y sabes que no estoy de acuerdo en la manera en que actúas. No le hagas daño, ya tiene suficiente de terapias con lo que sucedió con sus padres para sumarle un dolor de cabeza más, también te lo digo para que tengas consideración por su tía. —Sé a la perfección el tipo de opinión que tienes de mí, es cierto que Marlenne se me hace una chica de lo más hermosa e incluso puedo decir que es sexy —me encojo de hombros— Pero no está en mis planes arruinarle la vida, ella me dejó en claro que no quiere estar con un chico como yo para pasar el rato y a menos que cambie de opinión no le pondré un dedo encima. Eres mi madre y sabes que aunque sea un mujeriego tengo palabra, jamás me sobrepasaría si ella no lo quiere. —Sé que estás intentando seducirla —rodea los ojos cruzada de brazos con esa mirada fulminante— No vas a detenerte hasta que ella sola no pueda más, hasta que sea ella quien te lo pida y eso te hace un descarado. Marlon ponle un fin a este juego que estás comenzando, un día de estos por andar con estos juegos vas a ser tú quien termine lastimando. Quiero gritarle un "Por favor madre, parece que no conoces a tu hijo" pero no me dio tiempo porque el timbre sonó. Se disponía a ir ella, levantó un dedo en modo de protesta para que no se atreva a dar un paso más y salgo antes que ella. Voy a la puerta y me paro unos segundos antes de abrir, madre santa, cuando abro esa puerta. Me encuentro con sus ojitos azules llenos de pena, puedo suponer porque me mira así. Sus ojos brillan cuando le regaló una sonrisa y por poco deja un rastro de baba por el suelo cuando recorre con la mirada mi cuerpo. Es una mezcla de inocencia con maldad, me gustaría tener poderes para saber qué piensa mientras me come con la mirada. —¿Pasarás o te vas a quedar toda la noche contemplándome? —alzó una ceja desafiante con una sonrisa coqueta. —No creía tener que volver a verte en mi vida —dice en un tono que casi me congela. Es absurdo que luego de mirarme como lo hacía momentos atrás recordara ese enojo, peor aún es absurdo que siga molesta por lo que sucedió en la mañana. Aunque si sigue con esa molestia solo puede significar que no ha cambiado de opinión, que aún piensa en dejar de hablarme y no saber más de mí. Observó su retaguardia, lleva puesto un vestido gris ajustado que resalta todo lo bueno que tiene. Evito seguir mirándola porque mi madre está al frente y porque si continuo voy a tener una erección nuevamente que se quedará ahí jodiéndome toda la cena. —Querida toma asiento, la cena ya está lista y Marlon irá a traerla —me mira con los ojos entrecerrados. Lo sabía, no tiene la mínima intención de dejarnos solos toda la noche. La verdad tampoco me importa porque luego la llevaré a su casa y estaremos solos, no hay nada que pueda hacer mi madre para arruinar mis planes. Voy a la cocina por la cena, mi madre preparó pollo con papas al horno y el olor de la comida hace que mi estómago se queje. Regreso con la asadera en la mano y pasa el calor de la misma, siento que me voy a quemar en cualquier momento, mi madre no tiene ni un poco de consideración. La miro descontento con la situación, pero trato de calmarme porque no me apetece terminar en una discusión delante de Marlenne. Mi madre sabe a la perfección que yo amo la comida, pero sin duda alguna la cocina no es lo mío y detesto cualquier labor que tenga que ver con el asunto. Prefiero que me manden a sacar la basura, barrer la casa o incluso meter la ropa sucia en la lavadora. —Bueno y cuéntame querida, ¿Cómo van las vacaciones por aquí? —pregunta mi madre mientras sirve para todos. —Va bien, aunque para ser sincera, extraño a mis amigos —sonríe con un poco de tristeza— Una parte de mí se siente feliz porque este pueblo y sus playas han sido mis vacaciones desde mi niñez y muchas cosas me hacen sentir cerca de mis padres. Pero en la ciudad están mis amigos que son quienes pasan la mayor parte del tiempo conmigo cuando mi tía trabaja. —Lo comprendo, te sientes sola —me pasa mi plato muy bien servido y sonrió restándole importancia al resto. —Al menos desde que Marlon está cerca me siento menos sola —sus mejillas se ruborizan y yo comienzo a toser. Lo hizo con esa misma intención, espero a que metiera el primer trozo de pollo a la boca para decir algo así y peor sus mejillas están rojas. Las suyas, las mías y ¿Esa mirada de picardía de dónde salió?. Esto solo hará que mi madre malinterprete las cosas, que piense que hice algo con ella o que algo está por suceder.
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