Camila mira como Víctor continúa mirándola para ella, esa actitud es sumamente molesta y más ahora al saber que se ha equivocado con él. —¡Largo! —la castaña lo intenta correr. —¿Y por qué me iría si esta es mi casa? —Solo me usaste y me engañaste con tu farsa sonrisa y tu actitud amable —comenta Camila para saber más. —Exacto, necesitaba una esposa de urgencia y no quería una típica mujer de mi estatus. Verás ellas solo son unas cabezas huecas y aunque serían muy manejables sus padres no lo son —agrega—, así que necesitaba una que nadie la buscara y así poder tenerla aquí sin meterme en problemas. —¿Entonces me tendrás reclusa aquí hasta que te dé un hijo? —continúa discutiendo la castaña. —Si intentas huir, sí, pero si te comportas bien, te dejaré hacer lo que guste; sin embar

