ALEXANDER CALLEN:
Levanto la cabeza frunciendo el ceño al ver como unos de mis hombres de confianza entran a mi oficina sin tocar la puerta.
—¡Jefe tienes que ver esto!
Dice acercándose a mí enseguida.
—¿Acaso no sabes tocar una puerta Iván?
Le pregunto mientras paso la mano por el pelo.
—Oh, lo siento jefe, esto es urgente.
Dice acercándose a mí sin importarle más y ruedo los ojos.
—Espero que esto sea muy importante Iván, o me veré en la necesidad de recortar tu sueldo por tres meses.
Expeso de manera seria y esto lo hace frenar de golpe.
—Jefe, no bromees con algo así, sabes que necesito dinero.
Dice mientras intenta poner una cara de inocente que no le queda para nada.
—No estoy bromeando, además no necesitas dinero, tienes suficiente como para sobrevivir con el diez por ciento.
Digo volviendo mi rostro a la montaña de papeles, pero Iván vuelve a insistir.
—Jefe se lo aseguro esto le va a interesar, ya verá.
Dice tendiendome su tableta y observo una rueda de prensa con el mayor de los Brown.
—¿Qué interesante tiene esto?
Le pregunto sin entender cuál es su punto.
—¿Sabías que la hermana de Teodoro Brown se casó ayer cierto?
Me pregunta sin dejar de mirarme con una sonrisa y asiento.
—Sí, algo escuché.
Respondo ya aburrido.
—Quita esa cara y déjame contarte… Pues resulta que Camila Brown la futura esposa de la basura de Jeral, no se casó, si no que lo hizo la menor de los Brown… Y adivina…
Habla el muy imbécil dejándome en suspenso.
—Creo que si recortaré tu sueldo…
—Espera, espera… Ya te lo he dicho, tienes que ser menos amargado…
—Iván…
—Camila Brown está desaparecida, se rumora que abandonó el altar minutos antes de salir y su hermana tomó el lugar como buena samaritana.
Interrumpe Lucas entrando a la oficina con un sobre amarillo.
—Gracias Lucas.
Le brindo media sonrisa a mi otro hombre de confianza e Iván frunce el ceño como un niño.
—Yo le dije primero, pero no, tenías que venir tú a llevarte el crédito, no te soporto Lucas.
—Yo tampoco hermanito, pero mientras tu andas como vieja chismosa, yo investigo todo.
Le responde este entregándome el sobre amarillo.
—He investigado todo jefe, todo lo que dice el mayor de los Brown es falso, la señorita Camila encontró a su hermana menor en una situación muy comprometedora minutos antes de casarse, su madre y hermano no hicieron nada para defenderla y huyó de la boda.
Relata Lucas de manera profesional y quedo satisfecho.
—Doblaré tu suelto el mes que viene, gracias Lucas… Ivan… Debes de aprender de tu hermano mayor.
Hablo para molestarlo y este frunce el ceño mirando mal a su hermano.
—¿Sabes dónde se encuentra la señorita Brown?
Le pregunto a Lucas y este asiente.
—Perfecto, iremos a hacerle una visita para ofrecerle un trato que no podrá rechazar.
Hablo con una sonrisa en el rostro mientras golpeo suavemente la punta de mi pluma en mi escritorio.
—Señor, pero hoy no podrá ser.
Interviene Iván y lo miro interrogativo.
—¿Por qué no?
Pregunta Lucas confundo.
—Ya qué usted no toma el celular sus padres me han llamado para informarle qué irán a la cena especial de los Brown, con motivo a celebrar de manera más exclusiva la unión de ambas familias antes de partir a luna de miel.
Habla Iván con el rostro serio y frunzo el ceño.
—Llama a madre y dile que no iré.
—Ella dijo específicamente que no acepta un “No” por respuesta o pasará por ti para obligarte a ir.
Dice Iván y antes de que explote ambos corren prácticamente para salir de mi oficina.
Enciendo mi celular y observo varias llamadas perdidas de mi madre así que le marco.
—Hasta que por fin, enciendes ese celular Alexander.
—No iré a esa estúpida cena madre.
—Ya he confirmado nuestras asistencias y vas a ir quieras o no.
Dice ella sin titubear.
—Madre, nadie más que tú sabe por todo lo que he pasado, y todo por culpa de ellos… No me obligues a ir.
Hablo intentando que deje ese tema de lado, pero la señora es muy terca.
—Se lo que te han hecho esos malditos, y no descansaremos hasta verlos hundidos… Mientras tanto hay que fingir ser bueno con ellos.
Mi madre trata de convencerme, pero sus palabras me dieron una maravillosa idea.
—De acuerdo madre, tienes razón voy a ir.
—Esto es serio Alexander Callen.
Dice alzando la voz y tengo que alejar el celular de mis oídos.
—Estoy siendo serio ¿Qué te hace pensar que no?
Le pregunto y escucho un suspiro de su parte.
—Bien, tu padre y yo pasaremos por tí a las ocho y por favor no vengas con sorpresa.
Dice mi bella madre antes de cerrar y suspiro.
—Bien, al menos tengo que empezar con lo planeado.
Susurro para mí mismo.
A las ocho en punto soy llevado por Andrés mi sirviente más fiel hacia el vehículo de mis padres que también acaban de llegar puntual.
—Cariño ¿Cómo te sientes?
Escucho la voz de mi madre que sale del auto muy emocionada al verme.
—Cómo siempre madre.
Digo mientras me coloco en pie con la ayuda de Andrés y mi padre que ha salido para echarme una mano.
—No seas grosero con tu madre Alexander.
Me regaña mi padre y suspiro.
—Tú esposa me está obligando a ir a un lugar que odio.
Recalco mientras me siento en la lujosa limosina junto a mis padres.
—No hagas berrinche qué ya eres un hombre.
Dice mi madre arreglando mi impecable traje a la medida.
—Un hombre inválido.
Le recuerdo y ella tuerce los labios.
—Se que volverás a caminar, no pierdo la esperanza hijo mío.
Mi padre cambia de tema para animar el ambiente y así llegamos a la dichosa mansión de los Brown.
Hago el mismo procedimiento para bajar del vehículo y con ayuda extra me subo a la silla de ruedas que se ha convertido en mi fiel amiga.
Sin intervención alguna llegamos a la gran sala donde se llevaría la gran cena y no puedo negar que está perfectamente decorada.
—Oh, pero si son los Callen, me emociona qué estén aquí.
Escucho la voz de la señora Rosette madre de Teodoro Brown.
Nos saluda con fingido entusiasmo y mi madre no se queda atrás, la verdad me sorprendo, creo que debería de ser actriz.
La gran mayoría de mirada se dirige a mí persona, pero permanezco sereno, aunque esté en silla de ruedas nadie está a mi nivel.
Pienso con una sonrisa en mis pensamientos.
Nos dirigimos a la mesa y la charla de hipocresía entre todos se torna tan aburrida que saco mi celular para jugar Candy Crush.
—Alexander Callen.
Escucho una voz femenina que me llama y levanto la cabeza para mirar de quién se trata… La menor de los Brown.
La miro sin responder y ella se encoge un poco en su asiento, pero luego habla.
—Se que suena algo de entrometida, pero ¿Tiene usted a alguien sentimentalmente? Ya sea novia… Amante…
Habla mientras finja ternura y sonrío genuinamente.
Si, ya esperaba esta pregunta.
—Sí tuviera a alguien la hubiera traído Rosita, no seas tonta, es obvio que no supera a Natalia… Por cierto, escuché que volvió al país y es prometida de un magnate millonario.
Interviene Teodoro y frunzo el ceño.
—Sí tengo a alguien señorita Brown y no veo el momento de presentarla, estoy seguro de que la amarán.
O morirán de un infarto.
Pienso lo último.