Pasaba mediodía cuando Bastian llegó a casa de sus padres, con un aspecto tenso que guardaba gran irritación. Todo estaba en absoluto silencio. Con rapidez, él pasó directamente a la sala en donde sabía que se quedaba su hermana durante el día. Ella estaba dormida, cubierta hasta la mitad del cuerpo con un cobertor y con un libro de Bioquímica Médica abrazado; Bastian se quedó de pie a un extremo del sofá observándola por un momento mientras dormía con placidez, lo cual hizo que su irritación cesara un poco. «Se ve tan inofensiva...» Pensó con una mueca ladeada. No quería despertarla, pero necesitaba hablar con ella con urgencia. —Di... —Movió su hombro con suavidad, con su cuerpo inclinado hacia ella. —Di, despierta... —Murmuró. Diana se removió con pesadez, luego abrió sus ojos aún

