Joseph desayunaba en el comedor de su hogar junto a Albert antes de salir a sus actividades; no habían cambiado muchas cosas en cuanto a la rutina matutina desde que era un chico, salvo que su hermana ya no vivía con ellos sino en su propio departamento. Su madre caminaba de un lado a otro organizándose, mientras que él y su padre estaban sentados ya desayunando y conversando, ellos dos solían levantarse más temprano, se servían su desayuno y luego contemplaban a Corina dar carreras porque se quedaba dormida. Ella estaba al frente de la agencia publicitaria en la que había trabajado desde siempre, mientras que Albert aún orientaba a Amelia para su sucesión. —Papá… —Llamó la atención de Albert con timidez. —Dime, Joseph… —Quería contarte algo… —Se quedó en silencio. —Okey, te escucho

