Diana se encontraba frente a Bastian, de pie con sus brazos cruzados y mirándolo con los ojos entrecerrados. —¡Cómo es posible que no haya presenciado la única vez en que mi inocente hermano, Bastian Scott, moliera a golpes a alguien! ¡Es inaceptable! —Refunfuñó bajando sus brazos con exasperación. Bastian la observaba en silencio recostado de la mesita del jardín, con su rostro un poco inclinado hacia el piso y con las cejas elevadas, su hermana se movía de un lado a otro quejándose por no haber estado presente. —No estaba presentando la función de algún espectáculo gratuito. —¡Es que estoy segura de que nunca más volverás a ponerle un dedo a alguien encima! —Finalmente se quedó quieta después de soltar todas sus quejas. —¿Terminaste? —¡Si! —Se puso las manos en la cintura en u

