Capìtulo 7
Mi mirada ahora es pasiva, ni siquiera quiero ir hacia donde están ellos dos, permanezco ahí parada como un robot hasta que…
—Nena ¿Pasa algo? —esa es la señora Abril quien habla a mis espaldas.
Eso me asusta así que me sobresalto un poco, antes de voltear pestañeo un par de veces.
—Nada, ya iba —Sonrío o por lo menos eso intento.
Vuelvo a darme la vuelta, respiro profundo para finalmente caminar hacia esa mesa.
—Buenas tardes —saludo con amabilidad.
Mientras ellos dos están demasiado serios, ella de su parte esta con su celular mientras que él se ve claramente que está esperando atención de ella quien solo se ve mal humorada.
—Trae dos cafés late helados—menciona ella sin dejar de ver el celular.
—Perdón, pero no me gusta el late helado, a mí me traes un café normal con dos de azúcar y un poco de leche—interviene él quien me mira directo a los ojos.
—Como sea apúrate por favor—dice ella sin un poco de amabilidad.
Frunzo el ceño un poco desconcertada, sí que la actitud de esa chica es un poco extraña.
Me retiro con la nota en la mano, y como no tengo idea de cómo preparar aun esos cafés, la señora Abril se encarga de eso en tanto yo estoy en la barra esperando esa orden.
Desde ahí veo como ellos dos no platican nada, ella solo esta seria y mal humorada sin embargo él solo la ve fijamente, con una mirada la cual estoy segura de que es de enamoramiento.
Si eso duele, y sé que debería no mirar esto porque al mismo tiempo que él la mira a ella yo no puedo dejar de mirarlo a él quien porta una playera color blanca manga corta de la cual sale su bíceps marcado, y un pantalón color verde militar, él sí que se ve bien de cualquier forma.
Sonrío sin darme cuenta, me mantengo así hasta que mi codo se resbala de la barra por lo tanto reacciono.
—Aquí tienes —doña Abril me da la orden.
Enseguida la tomo y la llevo.
—Aquí tienen—dejo los vasos de cafés en sus respectivos lugares.
Saco unas servilletas de mi mandil y las pongo sobre la mesa.
Roberto sin decir palabras solo toma ese café y lo empieza a beber, lo observo por un momento hasta que noto como él me mira de reojo y después alza una de sus cejas.
Genial me ha atrapado mirándolo, enseguida me doy la vuelta para avanzar nuevamente hacia la barra.
Una hora más tarde…
Ellos recién han empezado hablar, pero para eso tuvo que pasar un largo rato es decir hasta que ella se cansó de mirar su teléfono ah y de tomar cientos de fotos a su café.
Él parece hablar mucho mientras que ella solo asiente con la cabeza intentando o fingiendo una sonrisa.
Suspiro al darme cuenta de que él se está esforzando por ella, frunzo los labios en señal lo terrible que es esto.
Estoy empezando a creer que mis pocas esperanzas se están esfumando.
Poco rato después ellos dos se levantan y se van, niego con la cabeza ahora a donde irá ¿Qué va pasar después de esto? Por favor, Celia te estas involucrando más de la cuenta, él no es nada tuyo como para que te importe eso me digo con enojo a mí misma.
Hora de salida…
Luego de una tarde nada alentadora, mi turno ha terminado así que es momento de ir a casa claro no sin antes tirar la basura.
Tomo esa gran bolsa de basura la cual me ha esperado desde hace un rato, como puedo avanzo hacia la puerta trasera y salgo, camino con dificultad hacia el basurero donde tiro esa bolsa enorme, sin querer me balanceo hasta que siento como toman mi brazo y detienen mi alta probabilidad de caerme en ese charco de agua.
Mi mirada esta hacia abajo así que estoy segura de que esos zapatos los he visto en algún lado, claro, levanto la mirada y es Roberto quien me ha ayudado para no caer al suelo.
Lo veo sorprendida, aunque para ser sincera estoy riendo hacia mis adentros, siento como todos mis sentidos se alegran de mirarlo, incluso ciento mi mirada diferente.
—Deberías tener más cuidado—comenta con seriedad.
Asiento con la cabeza ya que ni siquiera puedo hablar de los nervios que siento en mi panza y en todo mi ser.
— ¿Dónde está mi balón? —pregunta sin siquiera mostrar alguna emoción o algo.
—Ah, tu balón, está en mi casa —contesto con un poco de nervios.
Mis manos empiezan a jugar una con la otra y eso él lo nota.
—Mañana te veo en la biblioteca ¡No olvides el balón! ¿Entiendes?
Sin más se da vuelta y se va. ¿Qué? Pero ni siquiera se presentó o algo así, vuelvo a fruncir los labios al mismo tiempo que veo como se marcha.
Bueno al menos cruzo palabra conmigo, me encojo de hombros y me marcho hacia adentro.
Al día siguiente en clase de música…
Veo a mi celular viejo el cual ni siquiera he podido cambiar, pero eso será pronto.
Son aproximadamente las doce de medio día. Roberto recién ha salido creo que esa es la señal de ir hacia la biblioteca a donde me dijo que fuera con su balón.
Menos mal que le avise a Lizbeth tenía que hacerlo si quería salir sin que el profesor se diera cuenta de eso.
Tomo el balón y salgo deprisa hacia el baño obviamente quiero verme al menos presentable.
Recién llegando a los baños, me detengo en los espejos en donde me veo y peino mi cabello largo, luego de eso acomodo mis lentes y después sonrío.
“Hola soy Celia” ¡Mucho gusto! ¡No! ¡No! Así no mejor “Hola Que tal soy tu compañera de clases espero llevarme bien contigo”
Y aquí me verán ensayando frente a los espejos, continuo así hasta que escucho voces viniendo desde afuera, de inmediato me pongo seria y salgo de los baños.
Camino de prisa hacia la biblioteca a la que entro y busco a Roberto hasta encontrarlo, él levanta la mirada y es ahí donde nuevamente lo observo a detalle. Él este vestido con un uniforme exclusivo de ese juego, en su pectoral y estomago hay un numero el cual es el veinticuatro, él usa un casco en donde no se ve su rostro, pero yo soy tan observadora que puedo reconocerlo incluso con mascara.
—Aquí esta —extiendo el brazo entregándole el balón.
— ¿Cómo me reconociste? —pregunta sorprendida.
—Bueno yo tengo mis tácticas para reconocer a las personas —trago saliva—Por cierto mucho…—recién iba a presentarme.
—Me tengo que ir, con permiso—él se va hacia la salida de la biblioteca.
Suspiro al darme cuenta de que ni siquiera pude presentarme, aunque me pregunto si quizá ¿A él le interesara conocerme?
De pronto una idea se me ocurre ¿Y si lo sigo? Al parecer ese uniforme se usa solo cuando hay partidos importantes.
Sonriendo salgo a toda prisa de esa biblioteca, veo como él sale de la universidad, corriendo alcanzo a llegar hacia allí, miro a mis alrededores es ahí donde observo como sube a un coche.
Luego de eso le hago la parada a un taxi al cual le pido que siga a ese coche.
Minutos más tarde…
Veo como ese coche entra a un estadio el cual es tamaño mediano, como sea le pido al taxista que pare cerca de ahí.
Bajo con prisa y entro al lugar en donde hay gente, casillas, bebidas y muchos equipos de futbol americano.
Rayos ¿Cómo sabré como se llama su equipo? De todos modos, comprare un boleto del equipo que sea total él estará en uno de ellos.
Entro al estadio y tomo asiento, ahí espero por lo menos media hora hasta que ese juego empieza. No lo puedo creer, el equipo de él es el primero lo sé porque he recordado su uniforme incluso ya lo ubiqué desde aquí, eso es porque se ha quitado el suéter que traía puesto para así exponer sus tatuajes y reconocerlo.
El juego empieza y avanza de buena manera, sí que Roberto es bueno en esto, no tengo la menor duda de que le apasiona tanto que no le importa nada es como si fuera otra persona dentro de la cancha es tan apasionado que tiene a muchas chicas gritando “I love you tatuado” claro que es a quien no le dejan de tirar piropo tras piropo, digo es el único de los dos equipos que esta tatuado.
Èl ha hecho la mayoría de puntos en su equipo y aunque no entiendo mucho de esto sé que es un buen jugador.