*Idioma oficial del episodio: ingles
New York, 1989
Los cuatro miembros de la familia Blackwood estaban cenando.
—Terminando iremos a comprar los boletos a Canadá —menciono Stella que le hacía gestos al bebé que reía mientras chupaba su chupón.
—Ire con ustedes.
—Iremos de compras —menciono la mujer de ojos verdes de forma divertida.
—¡Ay no! —dijo con pesar.
—Ni modos.
Al terminar de cenar se cambiaron para ir por los boletos decidieron que sus guardaespaldas les llevaran.
—Estoy emocionada con el viaje.
—Será divertido —dijo Lizandro que llevaba al pequeño Ian que veía a todos con curiosidad—. El pequeño Ian conocerá Canadá.
—No —Los dos mayores miraron a su hijo—, bueno, quiero que Ian se quede conmigo durante sus pequeñas vacaciones.
—No puedo dejarte esa responsabilidad, Jam.
—Mamá, es para que puedas pensar en tu nuevo perfume —James había pensado que si cuida de su hermano tal vez y le pueden dar vacaciones para conocer a Audrey durante su estancia en la ciudad—. Tómalo como un intercambio cuando regresen.
—¿Qué pedirás?
—Ya se los diré en cuanto lo sepa —Ambos padres le miraron con los ojos entrecerrados—. Lo tomare como un aprendizaje para cuando sea padre.
—Está bien —dijo Stella no tan convencida de dejarle la responsabilidad de su pequeño Ian a su hijo mayor—, pero te hare llamadas todos los días en la mañana y noche para saber de mi pequeño —James le miro con ojos entrecerrados—. No desconfió de ti, sé que sabrás cuidarle, pero no puedo estar sin mi bebe.
—Seré un hermano mayor responsable como lo he sido hasta el momento —dijo con pequeños aires de socarronería.
—En ese caso seremos una pareja soltera disfrutando de su viaje por cinco días —James casi se queda sin respiración.
—¿Cinco días?
—Aja, no he tomado un descanso decente durante estos años desde mis veinticuatro, es tiempo que te hagas responsable.
—Así lo hare.
—Joven vicepresidente si logras hacer buenos negocios con británicos y franceses que vendrán durante mi descanso estarás en buen camino para ser presidente.
—El ser presidente déjalo para mis treinta, no me siento muy maduro para adquirir ese puesto, padre.
—Tendrás ayuda serán Daniel y María. Ustedes verán todos los asuntos que dejamos a mitad como la junta de mañana con los inversionistas y la ceremonia de inauguración de la generación dos.
—Lo sé, hare todo lo que esté a mi alcance.
—No les ruegues si no quieren quedarse dales su libertad.
—Eso haría que la empresa pierda capital.
—No importa.
—¿Y si todos deciden irse?
—James ten un poco de confianza —Stella sonrió ante la paciencia de Lizandro y la desesperación de James.
—Hijo, todo saldrá bien —James miro a su mamá—. Piensa como tu padre y toma la aptitud confiada.
Llegaron al aeropuerto donde fueron atendidos con amabilidad y respeto mientras James cuidaba del pequeño que estaba comenzando a dormirse con su chupón en su boca.
—No creo que sea difícil cuidar de un pequeño de casi dos años —Miro un avión aterrizar y recordó a Audrey— ¿Qué estará haciendo?
—¡Tenemos nuestros boletos! —Lizandro movió los papeles haciendo reír a su esposa.
—Ahora que todo está listo, vamos de compras —Al hombre se le fue toda la felicidad del mundo.
El camino a las compras era relajado, pero con alegría para Stella que iban pensando en que marca de ropa comprar, llegaron y comenzaron las compras. James llevaba a Ian en su carriola, el pequeño iba dormido. Stella junto a Lizandro se fueron por el sitio de la ropa abrigadora mientras James por ropa de empresario.
—¿Necesita ayuda, joven?
—Oh —Se tocó el corazón porque lo había asustado el chico.
—Lo siento, no era mi intensión asustarlo.
—No hay problema —Se detuvo a pensar que tipo de ropa necesitaba—. Quiero diez trajes oscuros formales, también tres en azul oscuro, dos en gris… mmm, la camisa que sea blanca de seda al igual que la corbata.
—¿Las corbatas en que color? —El chico comenzó a pensar a que sitio llevarlo de la tienda.
—Negra, azul oscuro, azul marino, patrones de rayas y roja, también necesito trajes no tan formales en azul oscuro, gris, café oscuro, beige.
—¿Le parece bien esto? —La camisa blanca era con un estilo de corte francés
—Me gusta —El chico le mostró los trajes no formales que eran menos llamativos que los primeros por el tipo de tela, aunque no dejaba de ser fina—. ¿Qué me recomiendas llevar para negocios casuales?
—Puede ser una camisa polo, camisa de cuello o un suéter con pantalón color caqui o uno de vestir largo con zapatos de vestir sin necesidad de usar corbata, por supuesto.
—Me gusta, tus opciones —Pensó por unos segundos—. Quiero los tres tipos de prendas en camisa en tonos oscuros, el pantalón que sea del color que me has dicho, pero solo tres y de vestir en n***o, azul, rosa palo y gris.
—¿Algo más?
—Para eventos especiales me gustaría combinar colores de los trajes ¿Qué colores me recomiendas?
—Para eventos especiales es el esmoquin puede combinar rojo chaqueta y pantalón café oscuro, chaqueta roja y pantalón n***o —El chico miro un esmoquin rojo oscuro que le quedaría perfecto al chico que tenia enfrente—. Creo que este color le queda perfecto —James miro el esmoquin.
—Es bonito —Lo miro por varios segundos más—. Lo llevare.
—¿Su pago va ser al contado o crédito?
—Contado.
—Bien, llevare su ropa para que liquide su cuenta.
—Por supuesto —James se fue a la zona de bebes, el pequeño Ian iría con él a la oficina tendría que vestir de igual forma—. Te verás lindo con este traje.
—Es muy pequeño para usar esa ropa —le dijo una señora que se detuvo a ver ropita de bebe.
—¿No cree que se sienta cómodo?
—Es muy pequeño. Eres padre primerizo ¿cierto?
—Mmm, si —Mintió riendo en sus adentros, pero quería saber que se siente ser padre.
—Te recomiendo que compres esto —Le mostró ropita completa de algodón para que no se rosara a Ian—. Si usa el traje solo harás que se rose de sus piernitas.
—Mmm, gracias.
—No hay problema, muchacho.
James siguió en las compras de su pequeño hermano mientras la parejita no se decidía bueno Stella, entre una gabardina blanca y una beige.
—¿Por qué no solo llevas los dos? —dijo aburrido de esperar.
—No es mi problema que te aburras rápido, cariño.
—Iré a otro lado ¿si no te molesta?
—Me molesta.
—¿Qué? ¿por qué?
—Porque no vas a cargar mis bolsos —El hombre rodó los ojos con fastidio, Stella miro las gabardinas—. Tomare tu opinión y me llevare estas dos preciosidades al viaje.
Se fueron a pagar en el pasillo se encontraron a James que llevaba tres trajecitos de bebes como los que le había ayudado la señora a escoger.
—Jam, creo que de padre será uno ejemplar —James se sonrojo un poco porque su sueño de sus treinta años en adelante es formar su propia familia, el creía que esa edad estabas consiente de todo lo que vivían los mayores.
—No estoy seguro, madre.
—Serás un excelente padre, como yo —Stella lo miro con ojos acusadores—. Es la verdad.
—Aja, no le hagas caso a tu padre —Miro unos segundos a su hijo que iba durmiendo con mucha tranquilidad—. Los hijos son un regalo para los padres, nos hace ver las cosas diferentes con la única intensión de protegerlos a ellos, deja de importar tu persona con tal de verlos a ellos felices hasta que son mayores y se van, el deber de los padres es formas e instruir a una generación buena.
—Lo han hecho conmigo —Los ojos de Stella se llenaron de orgullo que su hijo primogénito lo dijera muy seguro de lo que hablaba.
—Hijo tu eres lo mejor que pudimos tener —El chico sonrió al ver a su madre amorosa decirle que él es lo mejor.
—Ahora tenemos a Ian.
—Tu serás su ejemplo a seguir.
—Lo sé —Comenzaron a caminar—, es la razón que quiero compartir momentos con él desde que es un bebe para que me conozca y le agrade.
—Es obvio que le agradas hijo eres su hermano —Llegaron a donde tenían que pagar y salieron de ahí, los guardaespaldas de la familia llevaban las bolsas de ropa de James y Lizandro llevaba la de su esposa.
—Tenemos que regresar estoy muy cansada.
—Me hiciste caminar mucho tal vez por eso estas cansada —dijo juguetón Lizandro.
—Lizandro no empieces —menciono sin dejar de prestar atención a su camino.
—Serán unas vacaciones emocionantes y tal vez tengas la mejor fragancia del año inspirada en mi —Stella prefirió no hablar y seguir caminando.