Tanto Damián como yo estamos en completo shock, no sabemos qué decir o hacer, estamos en blanco, pero yo opto por llegar hasta él y darle un abrazo. —No están muertos. Se escondieron en una casa de seguridad en Phoenix. Kimberly está bien, pero Chris está muy lastimado. Al escuchar eso puedo sentir cómo el cuerpo de Damián se relaja a través del abrazo, pero no solo el de él hace eso, también el mío; sé lo mucho que le importan ellos dos a Damián, son sus amigos, son su familia. —¡Debemos ayudarlos! —exclamo totalmente preocupada por ellos, sobre todo por Chris ya que al parecer la bomba lo lastimó mucho. —Por supuesto que los vamos a ayudar y hay que descubrir quién carajos puso esa bomba. Fernando prepara el avión, nos vamos a Phoenix —el susodicho asiente en respuesta y se retira.

