capitulo 6

2177 Words
Sexto velo. Draugr. La tierra se estremecía con los movimientos del volcán que se encontraba frente a mí. Miles de humanos caminaban desnudos hacia la gran bestia que intentaba contener su poder. Niños, mujeres, hombres y ancianos seguían a seres de oscuridad que los azotaban con látigos de cuero, los mismos que les arrancaban trozos de piel. No me explico que mierda ase en este lugar una niña pequeña, se supone que solo las almas malditas son las que se condenan. No me causa ningún sentimiento verla llorar e implorar por su vida pero al menos quiero saber y encontrar las rozones por las que se encuentra aquí. Una esclava que traía en la muñeca se deslizo por mis huesos, ya no había nada de piel que pudiera sujetarla para que siguiera conmigo, no recuerdo nada sobre esta pieza de joyería y pienso que no debe ser especial ya que no intente mantenerla a mi lado  cuando escuche el sonido que hizo al aterrizar en el duro suelo. -¡Ayúdenme por favor! – una mujer gritaba con todas sus fuerzas. -¡No quiero morir! – un anciano lloraba en un rincón. Me movía con lentitud entre las masas, los huesos de mis piernas  estaban completamente expuestos y me temo que en cualquier momento voy a colapsar. Los cuerpos de las personas que dejaba atrás iban desplomándose a mi paso, caían secos como si de momias se trataran. No entiendo que mierda estaba sucediendo pero de la nada comencé a sentirme bien, mi paso se aceleró y por un segundo pensé que todo esto acabaría de la mejor manera. -Estas vivo.- me sujeto una mujer de la capa.- Por favor ayúdame a salir de aquí. -No debes estar en este lugar.- un joven hombre me miro de pies a cabeza.- Tu cuerpo se está desmoronando porque aún no estás muerto. -¡Dejen de joder! – dije con fuerza. -¡Por favor! – comenzó a rogar una señora de unos sesenta años de edad. -¡Ayúdanos! – gritaron unos cuantos cuando se acercaron a mí. -¡Aléjense! – los moví con los brazos para que pudiera pasar pero ya eran demasiados. Me derribaron y perdí otro maldito dedo al intentar quitármelos de encima. Mi propio instinto me llevo hasta la garganta de una de las porquerías que estaban hostigándome y absorbí su poca esencia que le quedaba. > Un humo n***o casi trasparente salió de su cuerpo y fue absorbido por el hueco que tenía en el corazón, el cuerpo de mi víctima se secó por completo como si lo hubiera puesto al sol por varios años. La sensación que me provoco fue placentera y por un momento me sentí con toda la energía del mundo. No pude contenerme y sujete a otro del cuello provocando que también terminara como mi antigua víctima. No me detuve y seguí absorbiendo el alma de todos aquellos que se encontraban pagando sus pecados, su esencia ya estaba demasiado  podrida pero me servía para continuar con mi camino. Entendí como hacerlo y me fue demasiado sencillo comerme todo lo que me rodeaba. Sentir la energía recorrer mi horroroso cuerpo me daba la esperanza de que podría salir vivo de este infierno. Es extraño consumir todo a tu paso pero cuando presientes que el poder está recorriendo las venas de tu cuerpo te entra una sensación de no terminar nunca y seguir con el trabajo sucio. Nadie va a recordar a estos bastardos parásitos, por algo están en este velo; seguramente en su vida humana realizaron infinidad de barbaridades que las condenaron a su destino. Conté cinco días y cinco noches en los  que me la pase devorando todo lo que me rodeaba, mujeres, hombres y hasta seres de oscuridad.  Su energía recorrió mi cuerpo hasta ser consumidas por aquello que me faltaba. Mi piel se regenero y por un maldito segundo pensé que volvería a ser hermoso, la vanidad nunca ha salido de mi esplendida personalidad. Sujete de la nuca al último hombre que me miraba con temor, lo mire directamente a los ojos y deje que su alma se entregara a mí. Lo devore sintiéndome como todo un rey, como aquel que se siente satisfecho de sus fechorías. Su cuerpo callo a mis pies, nadie quedo de pie para contar la anécdota del hombre que consumió a miles de almas que se encontraban en su camino aminorando el maldito trabajo de aquellos que son enviados desde las profundidades para castigar a los caídos. A lo lejos observe el cuerpo de la pequeña niña, lloraba por su horroroso destino. Me acerque a ella y la sujete del cabello, sonreí de lado al notar su miedo y las ganas inmensas que tenia de huir de mi presencia. -Por favor no me asesine.- dijo entre lágrimas. -Mmmm.- dije al oler su deliciosa alma.- No me gustan los berrinches. -Puedo ser de mucha ayuda, puedo ayudarle a cruzar los siguientes velos. -Nadie puede ayudarme.- la deje caer al suelo. -¿Sabe cuál es el siguiente velo? – comenzó a caminar a mi espalda. -No. -Es uno donde perderá toda la poca piel que le queda. -Que interesante.- el volcán estaba a punto de explotar y el calor estaba en su punto más alto. -Necesitara ayuda cuando llegue al último velo. -No necesito de nadie.- dije cuando la mire de reojo. -No quiero morir aquí.- comenzó a llorar. -¿Qué hiciste? -No lo sé, alguien me envió hasta acá y tengo miedo.-  sorbió su nariz. -Mmmm. Continúe caminando y la mocosa se mantenía cerca de mí. Percibía su miedo y por un tiempo dejo de llorar. A  lo lejos escuche los gritos de una mujer, su voz me era demasiado familiar y me moví lo más rápido que pude para identificar de donde provenía el sonido. En una roca redonda se encontraba mi bella Salem, su cuerpo estaba sucio y sus manos sangraban al igual que sus pies. La estaban torturando y no podía permitir que siguieran lastimándola. Es increíble que sea la única persona que recuerdo, la única que se mantuvo en mi mente como un imán que se negó a despegarse. Olvide absolutamente todo pero no su rostro y algo me dice que ella puede ayudarme en esto. Me acerque a donde estaba cuando la dejaron sola, se veía fatal probablemente sufrió cosas más ligeras que las que yo sufrí pero al menos esta con vida. -Mi rey.- sus ojos se cristalizaron al verme. -Salem.- sonreí de lado. -¿Qué te paso? -Nada importante…  solo me veo de la verga.- intente desatarla pero no pude hacerlo. -Continua con tu camino Abalam.- la voz de Asmodeo retumbo en mis oídos.- Sigue caminando. -Vete.- susurro Salem. -Es un gusto verte.- dije al girar mi cuerpo para verlo. -Te ves horrible.- comenzó a reírse.- Los velos no te están tratando nada bien. -No me quejo.- levante los hombros. -Veo que olvidaste todo y con ello me refiero a toda tu vida en la tierra.- sonrió de lado.- A excepción de tu hechicera, eso es extraño.- frunció el ceño.- Seguramente sentiste su presencia y lo ayudaste a recordar.- se dirigió a Salem. -Él es el único que puede asesinarme y estoy dispuesta a dar la vida si es necesario.- dijo la mujer. -Que romántico ¿Ya fornicaron? -Desátala, ella ira conmigo.- dije con determinación. -Me temo que eso no será posible.- se acercó tanto a mí que percibí al olor de su maldita alma.- Ella se quedara aquí para seguir con su sufrimiento. -No juegues conmigo Asmodeo. -No puedes hacer nada en tu estado. -Es hermoso saber que  tarde o temprano desaparecerás de este universo. -Continua al siguiente velo y deja a tu hechicera en su lugar. -¿O si no que? -Evita desafiarme Abalam. -Muy pronto te darás cuenta que solo eres un muerto con suerte.- di media vuelta y cubrí mi rostro con la delgada tela negra. -¡Baldrick! – grito Salem. > -¡No olvides tu nombre, Baldrick Alessandro D’angelo! – sus mejillas se llanearon de lágrimas.- ¡Pronto recordaras todo, por favor sobrevive y regresa a los brazos de la única persona que aun llora tu ausencia! Asmodeo y Salem desaparecieron entre la neblina y me quedo una enorme duda con aquello que me dijo. Es imposible que alguien esté esperándome cuando ya ha pasado bastante tiempo y por lo que recuerdo el único lugar que ha sido mi hogar durante muchos años ha sido este infierno. > La mugrosa niña aún seguía detrás de mí. Hablaba y hablada de su maldita vida, la ignore por completo hasta que llegamos a nuestro destino. Séptimo velo. Espectro. El suelo era como un enorme espejo donde podías ver tu reflejo borroso. La energía era pesada como si algo estuviera escondiéndose en las profundidades. Camine despacio para analizar la zona pero no percibí nada más que la presencia de la pequeña que me acompañaba. Retire la capa de mi cuerpo y respire profundo, el aire movió el poco cabello que aun tenia y enseguida comencé a caminar. Seguí caminado sin rumbo fijo nada me guiaba ni siquiera el cielo, todo se veía n***o a excepción del piso. Mis pasos se sentían pesados como si algo me impidiera caminar. Varias veces gire el rostro para ver a la criatura que me acompañaba. Me sujetaba de una esquina de la capa y se aferraba a mí con algo de temor. El viento quería arrastrarnos para evitar que llegáramos hasta el final. Era difícil y complicado mantenerme de pie, mi cuerpo estaba a punto de desaparecer. -Tu carne está en el suelo.- la niña jalo la tela de mi capa para llamar mi atención. Mire mi cuerpo y efectivamente ya no tenía nada de carne, mis huesos estaban expuestos y ver tan maravillosa escena me fascino por completo. El color era hermoso tanto que parecía irreal; tan perfectos y bien alineados parecía una obra de arte. No me incomodo en lo absoluto mi aspecto al contrario, eso me ayudaría a alejar a todas esas almas que pensaban que podría ayudarlos por el simple hecho de estar aún vivo. Recorrer los velos del infierno no ha sido fácil, fue duro al principio pero gracias a que olvide asuntos que me impedían seguir pude consumir todo lo que me encadenaba a continuar con mi camino. Me merezco esto y mucho más. Soy un ser despreciable y un gran hijo de puta…  jamás ocultare mi esencia pero al menos sé que el paraíso no está hecho para mí, odiaría pasar el resto de la eternidad en un aburrido lugar donde ni siquiera se puede coger. > Lo olvide todo y mejore. Deja atrás mis miedos y ahora soy alguien que no conoce esa palabra o al menos no la siento en su totalidad. Soy un Dios en toda la extensión de la palabra; me esconden cosas que estoy dispuesto  averiguar en su debido momento ahora solo estoy concentrado en salir invicto de esto. Ya no hay nada que me detenga, nada quedo en mi interior y ya no puedo sentir absolutamente nada. No tengo hambre, no siento frio y mucho menos cansancio. Mis pies se mueven por si solos y mantengo la vista al frente esperando encontrarme lo peor o al menos un poco de más sufrimiento. -Tengo sed.- dijo la niña. -Yo no. -Por favor, quiero agua. -¡¿Y de dónde mierda quieres que la consiga?! -Perdón.- agacho la cabeza. -Debes largarte lejos de mi.- seguí caminando. -No puedo, tú eres mi pase de regreso. -¿A dónde? -A la gran entrada. -¿Qué es eso? -El espacio entre nuestro mundo y la dimensión donde se encuentran aquellos que desean descansar por toda la eternidad. -Especifícate. -Aquí solo se sufre y cuando se pasa al siguiente nivel ya puedes gozar del descanso.- suspiro con pesadez.- Tú estás sufriendo pero si en algún momento te llegan  asesinar con la daga de la eternidad  ese será tu momento para descansar. -¿Qué es la daga de la eternidad? -Es un cuchillo que fue forjado entre el cielo y el infierno. Se creó para destruir a seres como tú y enviarlos al descanso eterno.- miro a su alrededor.- Muchos dicen que se encuentra en el último velo del mas allá pero muy pocos han estado en ese lugar. -¿Cómo es? -No lo sé. Seguramente debe ser hermosa ya que con ella puedes cortar alma y cuerpo. -Mmmm. > El camino fue largo y el viento no permitía ir más rápido. Ya nada puede detenerme y a estas alturas no estoy dispuesto a retroceder ni un solo paso hacia mi pasado, eso ya quedo atrás y ahora me importa el presente.  
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