Capítulo 6: La vida después de Rebecca, parte 2

1465 Words
En ese momento sentí que Rebecca absorbía gran parte de mis pensamientos, por lo que opté por ingresar a la clínica, y estar cerca a Tom, para así distraer un poco mi mente. A pesar de llevar pocas horas internado, era evidente la mejoría de Tom ahora que estaba al cuidado de profesionales. Sentí enseguida un leve alivio, que me decía que todo estaría bien. Tom además, parecía comprender perfectamente que todo lo que allí estaban haciendo era en pro de su bienestar y mejora. Miraba al doctor Williams y a su asistente, con ojos desbordados en ternura y agradecimiento. A mí, en cambio, intentaba decirme con su mirada que todo estaría bien. Transcurrió el resto de la noche en suma tranquilidad y sin novedad alguna para Tom. Tanto así, que pasadas las 2:00 a.m., opté por entrar al coche a dormir con la calefacción encendida, debido a las bajas temperaturas que se presentaban comúnmente en horas de la madrugada. Al despertar, rápidamente corrí a preguntar por los resultados de los exámenes, que justamente en ese momento estaban siendo analizados por el veterinario experto. —¡Vaya! creo que al fin hemos descubierto qué tiene este pequeñín —comentó el señor Williams. —¿Ah sí? Cuénteme qué logra ver en los resultados —contesté. —Parece ser un caso de transmisión de una bacteria presente en los caninos, hacia su adorable capuchino; Tom —refirió el veterinario. —¿Está diciendo que el causante de todo esto es su mejor amigo Lucky? —pregunté con sorpresa. —No quiero decir que es el causante —aclaró el especialista—. Sin embargo, este caso particular nos demuestra como algunos agentes patógenos pueden ser asimilados en un organismo, y cómo estos mismos, pueden causar daños y alteraciones en otros, cómo en Tom por ejemplo. —¿Qué podemos hacer al respecto? —pregunté. —Ahora que sé exactamente lo que padece, voy a proceder con el tratamiento necesario para su mejoría —refirió el veterinario. —¿Y después de ese tratamiento? —cuestioné. —Lo que viene después serán una serie de chequeos periódicos, con el fin de evidenciar si la bacteria ha avanzado, o si por el contrario; reacciona correctamente al tratamiento. —De acuerdo, le agradezco por todo lo que han hecho por él, realmente es un mono muy amado en casa —referí. —De eso no me cabe duda señor Bradley —dijo el veterinario—. Con el hecho de ver cómo permaneció toda la noche al tanto de él, pude constatar lo mucho que quieren al animal, es de admirar. Luego de la charla con el doctor Williams, decidí salir de su consultorio, para así permitirle trabajar en los exámenes de Tom de manera más tranquila. Aproveché el momento libre y me comuniqué con Patrick para notificarle lo que ocurría en el momento con el pequeño mono. —¿Qué tal amigo? Dime qué tienes buenas noticias, por favor —mencionó Patrick. —Creo que entonces es esta la llamada que estaba esperando señor —contesté. —¿Verdad? Me intriga saber qué ocurre. Soy todo oídos. —No imaginará señor —comenté—. Resulta que el especialista descubrió que en el organismo de Tom, existe una bacteria común e inofensiva propia de los perros, que está causando su enfermedad. —¿Una bacteria de Lucky, dentro de Tom? —indagó Patrick. —Asi es señor, sin embargo, ya iniciarán su tratamiento, así que en un momento estaremos de vuelta en la mansión —anuncié. —De acuerdo Brad, mil gracias amigo, acá estaremos pendientes de cualquier novedad. Continué en la clínica durante al menos dos horas más, mientras finalizaban con los tratamientos y recomendaciones para Tom. Al salir, pude notar enseguida como su semblante y ánimo habían cambiado; ahora, era el mismo mono alegre y juguetón de siempre, que sin duda se encontraba ansioso por llegar a jugar con su dueño y su pequeño amigo perruno, Lucky. De regreso a la mansión, Tom fue parte de un recibimiento especial, que Patrick y su familia, decidió preparar para el pequeño primate. En el lugar habían globos, decoraciones y comida especial para ambas mascotas, demostrando así lo especiales que eran los peludos integrantes de la familia. En los días posteriores a la enfermedad de Tom, afortunadamente fue posible seguir las recomendaciones al pie de la letra, por lo que el capuchino, no volvió a reincidir en sus síntomas o complicaciones. Ahora, había vuelto a su vida normal, y gran parte del día era para dedicarse a jugar con sus dos mejores amigos, Odín y Lucky. Por mi parte, mi situación laboral seguía fluyendo a la perfección, y yo, cada día nuevo iba adquiriendo y sumando más experiencias al lado de la familia Thompson. Intenté incluso conocer a alguien por un portal web de citas, sin embargo, rápidamente cambié de parecer y decidí retirarme de la página, con el precedente de que para ese momento —incluso ahora— las mujeres buscaban hombres con un único interés económico, así como mi anterior pareja, Rebecca. Así, transcurrió el tiempo sin novedades sentimentales, pero con muchas experiencias y momentos vividos con mis jefes. Me sentía pleno y un integrante más de la familia, pues en todos estos años de servicio me habían acogido de la mejor manera. Recuerdo que incluso cierto día tuve una conversación de hombres, con Patrick, en la cual el tema principal era mi soltería. —Brad, yo sé que una de mis principales condiciones para concederte el empleo era que debías ser soltero —refirió—. Sin embargo, creo que ya ha pasado mucho tiempo y necesitas una mujer a tu lado, ¿no lo crees? —Puede que tenga razón señor —contesté—. Pero hay personas que simplemente no nacimos para esos asuntos, y yo me incluyo allí. Y siendo sincero señor, tampoco considero contar con el tiempo necesario para atender una relación. —Tienes razón amigo, las relaciones demandan mucho tiempo, y si vas a estar con alguien que no está dispuesto a aceptarlo, lo mejor es que se vaya —comentó Patrick. —Así es amigo, pienso exactamente lo mismo. Si algún día tengo una pareja, me gustaría una relación como la de Arnika y usted, señor, los admiro mucho. —Gracias Brad, estoy seguro de que en algún momento encontrarás a alguien ideal para ti. Cierto día, cuando ya habían transcurrido tres años de mi separación con Rebecca, me encontraba disfrutando de mi día de descanso en un bar cercano a la mansión, mientras bebía una cerveza ya que el día estaba bastante caluroso. De repente, me sorprendió la llegada de Rebecca justo en frente de mi mesa. Quedé atónito durante algunos segundos, hasta que los nervios finalmente me permitieron hablar: —¿Qué haces aquí? —pregunté. —Te vigilaba, y pensé que era el momento adecuado, ¿te molesta? —respondió Rebecca. —Por supuesto que me molesta Rebecca, ¿cómo es que llegas así como si nada, después de todo? —cuestioné molesto. —Pues... ¿Qué puedo decir? Pasaron algunos años, lo superé, pensé que merecías una disculpa y bueno; aquí estoy —contestó. —¿Sabes que pienso justo ahora? —pregunté—. Pienso que tenías a alguien que se cansó de tus caprichos y por eso volviste de nuevo. —Qué buena imaginación tienes Brad —dijo Rebecca—. Buen intento por adivinar, pero te equivocas querido; estuve sola todo este tiempo, y recapacité por mis actitudes. —¿Cómo se que lo que dices es cierto? —Puedes confiar en mí, o permitirme demostrártelo, estoy dispuesta a hacer lo que tú digas —refirió. —No lo sé Rebecca, no lo sé —contesté—. Siendo sincero me cuesta mucho confiar en ti y en lo que dices. —Por eso me voy a encargar de hacer que confíes de nuevo, podemos empezar de cero, como amigos —sugirió. Me quedé sentado en silencio, pensando en porqué había aparecido sin más ni menos de nuevo en mi vida. Compartimos un café y hablamos durante algunas horas sobre lo que había sido de nuestras vidas en tanto tiempo. No puedo negar que me sentí a gusto con su compañía aunque intentara hacerle creer a ella lo contrario. El tiempo a su lado pasó como si fuesen simples segundos, y algo me decía que continuara compartiendo con ella algún rato más. Después de la sorpresiva cita, acordamos vernos un poco más seguido —a modo de amigos— para ir avanzando poco a poco, y ver si las cosas realmente fluían. Luego de este encuentro, pasaría de vivir la fantasía del momento, a un infierno que me esperaba de cuenta de Rebecca...
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