Aceptando la Realidad

1367 Words
-         Trae dos botellas de whisky – dije y no pude reconocer mi propia voz, era como si alguien más estuviera hablando, Ayse y Viena solo me miraron sorprendidas lo que hizo que me envalentonara más – Que sean las mejores y más caras que tenga – le dije al chico que se giró y fue en busca de nuestras bebidas. Mis amigas simplemente me miraron -         ¿Qué?, acaso después de escuchar lo que piensan nuestros amados esposos de nosotras no desean tomar algo fuerte, porque yo sí- dije -         ¡No puede ser!- exclamo Ayse- ¿soy tan insoportable como para que él no me quiera cerca? – nos preguntó, secando las lágrimas de su cara -         ¡No! -         ¡No! – exclamamos al mismo tiempo -         ¡Que se jodan! – dijo Viena – No podemos permitir que se sigan burlando de nosotras y que nos traten como objetos. -         Pero, ¿Qué podemos hacer? -         Ayse, querida – la voz de Viena sonó calmada como cuando le hablas a una niña – Dime, ¿aún sigues pensando que él algún día te va a corresponder todo el amor que sientes por él? -         yo… -         o mejor aún- continuo Viena – Algún día te tratará con dignidad y respeto ¿Quieres eso para tu vida? -         Yo lo amo – dice Ayse entre sollozos -         ¿Y eso que te ha traído? – le pregunté bruscamente- Lo que sienten hacia nosotras es desprecio cuando lo único que hemos querido es que nos amen – Ayse levantó sus ojos hinchados de tanto llorar y me miró sorprendida, aunque sabía que esas palabras duras eran más para mí que para ella -         ¿Acaso no amas a Asher? – preguntó y lo único que sentí fue rabia conmigo misma -         Sí, lo amo. Pero después de escuchar todo lo que dijo de mí. Lo único que me queda es despreciarlo como él lo hace conmigo -         Selene… -         ¡Yo lo intenté todo! – digo, casi al borde de las lágrimas- a él solo le interesa esa chica del bajo mundo, la tal Grace. Y ¿saben qué?, estoy harta de ser la sombra de esa chica. De ahora en adelante haré lo que yo quiera, con quien quiera sin darle explicaciones a nadie porque nadie merece el más mínimo respeto de mi parte. -         ¡Eso! – grita Viena- Así se habla chica – corre hacia mí para darme un abrazo y noto que está muy fría -         ¿tú que harás? – le pregunto y ella me suelta de su abrazo -         Como dijo, a ninguno de los dos nos interesa la vida del otro, pero no volveré a dejar que me trate de la forma en la que lo ha hecho, ¡que se vaya al diablo! Después de todo no es tan bueno en la cama como para que me duela negarle el sexo de ahora en adelante – su comentario me hace sonreír -         Tienen razón, lo que más quería era que Jacob me mirara como su esposa, lo consentí e hice todo lo que él deseaba, todo para hacerlo feliz ¿y qué obtengo?, su desprecio. Él me ha humillado de la peor manera y sé que no es la primera vez que se refiere a mí de esa forma – Dice limpiándose las lágrimas- Yo valgo más que cualquiera de sus mujeres, porque lo amo sinceramente, pero… ¡Se acabó! no volveré a prestarle atención. Haré lo que siempre quise y mis padres nunca me dejaron – dice con voz firme -         ¿y eso que sería? – pregunta Viena -         Vivir. Ellos siempre decidieron por mí y ahora que estoy casada, vivo mi vida a través de Jacob, así que lo que tengo que hacer es vivir mi vida como nunca lo he hecho -         Estoy contigo. Siempre me comporté como una vieja, nunca salí a fiestas o me divertí con mis amigos por respeto a mi familia y luego a mi esposo. Pero ya no tengo porque hacerlo – dije, el chico llegó con nuestro Whisky así que le serví un vaso a cada una de mis amigas y les dije – Hagamos un pacto. Viviremos nuestra vida con libertad y de la forma más egoísta posible. ¡por nosotras! – digo y levanto mi copa -         Están locas, pero me uniré – dice Ayse levantando también su copa -         Entonces no me queda más que seguir a mis amigas – y Viena alza su copa también Las tres tomamos nuestra bebida, al instante sentí como me quemaba toda la garganta, pero no me importó, por el contrario me hizo regresar a mis sentidos. Pasamos la siguiente hora tomando y hablando de planes, todo excepto por lo que habíamos escuchado. Al notar que era media noche decidimos irnos, pero las tres estábamos tan ebrias que decidimos llamar a un conductor designado. Salimos de la discoteca riendo por cualquier cosa mientras luchábamos para mantenernos en pie. No recordaba lo lejos que había dejado mi auto, pero después de caminar por unos minutos logramos localizarlo, antes de llegar a el vehículo tres hombres nos bloquearon el paso. Levanté mi rostro y vi a los enormes tipos con barba, tatuajes y armados obstruyéndonos el paso al intentar retroceder me topé con dos más, justo detrás de nosotras. -         ¿Qué quieren? – preguntó Ayse de forma violenta -         ¡Cierra la boca lindura! – respondió uno de los tipos – Solo queremos divertirnos- dijo y sonrió de una manera horrible -         Si lo que quieren es dinero, llévense las carteras. Allí está todo lo que tenemos – dijo Viena atemorizada, ya que ella era la única de las tres que estaba acostumbrada a tomar, por lo tanto era la única que estaba en sus cabales. -         ¿También quieren tomar cosas de nosotras? – les pregunté, arrastrando las palabras – Típico de los hombres, lo único que quieren es jodernos la vida. ¡Lárguense! – les grité mientras les arrojaba mi bolso -         Tranquila lindura, no queremos sus cosas, es más divertido si nos las llevamos a ustedes – al momento de escuchar eso, me enfurecí -         No creo que seas lo suficientemente hombre para estar con cualquiera de nosotras. así que ahórrate la vergüenza – le grité al tipo que estaba a la izquierda -         ¿Por qué no compruebas tu misma lo hombre que puedo llegar a ser? -         Por favor, solo llévense el dinero y déjennos en paz – rogó Viena, tratando de sostenerme mientras trataba de atrapar a Ayse quien se había abalanzado encima del tipo que tenía enfrente -         ¡Sí quieres mi cuerpo tómalo!- gritaba enloquecida- Al menos tú sí me deseas, ¡no como ese idiota! – El hombre sorprendido por su arrebato, retrocedió unos cuantos pasos pero logró atraparla antes que se cayera al piso -         ¡Wow, tranquila! – dijo el hombre- Claro que te deseo lindura, ¿Quién sería tan tonto como para no hacerlo? – preguntó el hombre, y pareció un poco divertido ante la actitud de Ayse -         ¡Suéltala! – exigió Viena -         Ella voluntariamente quiere ir conmigo, tú misma la escuchaste -         Ella no sabe lo que dice – protestó de nuevo Viena. Al momento en que ella intentó tomar de vuelta a Ayse el tipo de la izquierda me tomó del brazo y me jaló hacia él -         ¿Y tú qué me dices lindura? – Me preguntó acercando demasiado su rostro a mi cara -         Apestas – dije – Suéltame – exigí -         ¡Ya basta!- gritó Viena, cuando el tercer tipo intentó atraparla a ella también, pero lo esquivó por poco -         Déjenlas – pidió a gritos, el hombre que me tenía sostenida tomo mis dos muñecas con una sola mano y las apretó muy fuerte, mientras que con la otra mano tocó mi trasero, lo cual me enfureció como nunca antes. Así que pateé con mi tacón lo más fuerte que pude su pie y mientras aflojó un poco su agarre por el dolor que le causó mi pisotón, logre morder una de sus manos para lograr que me soltara.
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