POV MARIA
Estaba terminando con mi equipo de trabajo el cronograma para las propuestas que presentaríamos a Energy Punch cuando me llamaron de recepción para informar que me había llegado un pedido.
—¿Un pedido?
—Así dijeron licenciada es un uber eats.
Salí con el ceño arrugado por la confusión, no recordaba haber pedido nada.
—Maldito Gusano —dije entre dientes cuando me entregaron 5 cajas de pizzas especiales con extra de anchoas… las pagué porque el pobre repartidor no tenía la culpa pero entendí que la guerra estaba declarada cuando leí la nota: “Espero que estos carbohidratos te ayuden a recuperar la energía que perdiste en los 15 minutos de cyclo, con cariño G.”
Obviamente hice lo correspondiente, y no, no fue actuar con madurez y hablar con él. Me acomodé en el sillón de mi sala, con una cobija afelpada y un tazón de palomitas, estuve lista para presenciar en primera fila la mejor función que se iba a desatar. Creé una cuenta de f*******: con su nombre y su foto de perfil actual, ahí subí todas las fotografía de la adolescencia que sabía que lo avergonzaban, por supuesto mandé solicitud de amistad a todos sus amigos y comportándose como lo que eran… hombres… no paraban de poner comentarios haciendo bromas al respecto. Que chistoso recordarlo con las piernas tan flacas y esos shorts que parecían ser tres tallas más grandes. Casi me ahogué de la risa cuando Fico escribió que los braquets con ligas rosas confirmaban que era gay, me acordé que esa vez el dentista nos contó que su asistente era nueva y por error había tirado todas las ligas excepto las de color rosa, Gustavo puso cara de susto y dijo que regresaría después, pero el dentista no tenía citas disponibles hasta pasando 15 días, así que se las puso con la promesa de retirarlas después de dos semanas, como eran vacaciones y no iría a la escuela, él aceptó y mi mamá le tomó una foto de recuerdo prometiéndole que nadie más la vería… y así hubiera permanecido esa foto en el baúl de los recuerdos de no haber sido por esta guerra a muerte que se había desencadenado y en la que ambos estábamos metidos hasta el cuello.
Por supuesto que como la más sofisticada estrategia de contraataque, digna de la segunda guerra mundial. Reaccionó y me etiquetó en una foto de hace 14 años donde me veía horrible, me había quedado dormida con la boca abierta y me escurría saliva, la pijama que llevaba era de mi hermano porque fue en un viaje en el que la aerolínea perdió mi maleta. No recordaba lo mal que se me veía esa playera de karate kid.
Claramente yo me vengué y le bajé el aire a sus llantas, cuando asistió a una reunión en nuestra oficina, estuve a punto de rallar el cofre y poner GUSANO con letras grandes y gordas pero hasta yo tenía límites y pensé que sería divertido solo dejarlo con las llantas ponchadas, una vez que llegó la vulcanizadora portátil a ayudarlo, sonreí satisfecha.
El día de la junta en la que presentaríamos nuestras propuestas sentí un poco de temor, la situación con nuestros ataques ya estaba muy tensa, pero asumí que seríamos profesionales, que éramos adultos y que podríamos poner un alto al fuego.
Al principio lo logramos. Wicho y yo llegamos puntuales, más que nerviosos estábamos emocionados, confiábamos en que les gustarían las propuestas. Yo seguía furiosa por los comentarios de burla que mi foto dormida con la boca abierta seguía recibiendo, así que el entrecejo arrugado ya era mi cara oficial cuando Gusano aparecía en mi mente, pero cuando entró en la sala de juntas con un traje gris obscuro, camisa blanca y corbata gris claro, no pudo verse más sexy, antes de tomar asiento guardó sus manos en los bolsillos, sonrió de lado y dijo: —Buenas tardes—. Me derretí de inmediato, ¿Cómo lograba ser así de perfecto con un simple saludo?. Porque era eso, un simple saludo, solo había dicho buenas tardes y yo ya me estaba quemando por dentro y mi entrecejo se había desarrugado de inmediato.
Se sentaron los demás invitados, nos ofrecieron café, dejaron unas galletas al centro y después de los saludos de cortesía, Wicho y yo empezamos a hablar.
Les compartimos los resultados que obtuvimos con los estudios que realizamos para saber donde estaban ubicados actualmente en el mercado y con toda esa información, explicamos los objetivos, y también expusimos nuestras dos principales propuestas.
1. Era una campaña dirigida especialmente al segmento femenino. Ya que quienes más consumían el producto eran precisamente las mujeres, y si bien lo tomaban para hidratarse después de hacer ejercicio, la realidad es que como más se consumía era al mezclarlo con bebidas alcohólicas. Sin embargo no era su primera opción, había una marca que estaba mejor posicionada. La línea de comunicación era “Danos la oportunidad de acompañarte en cada actividad de tu día” Igual se mostraban mujeres ejercitándose, como en un yate divirtiéndose, no presentábamos bebidas alcohólicas pero la idea era clara.
2. Necesitábamos captar al público masculino sin desatender nuestro target principal, así que era necesario presentar la bebida con un deportista popular, la mejor opción era Maxi Suárez, jugador del Atleti que se rumoraba cambiaría de equipo al París. Era el momento justo para patrocinarlo, antes de que otras marcas lo buscaran y antes de que se encareciera firmando con un equipo que estaba pagando cantidades indecibles por formar el dream team del fútbol soccer.
Apenas mencioné a Maxi Suárez y los suspiros y sonrisas en la sala de juntas no se hicieron esperar. Gustavo me vio sorprendido cuando un brillo también se asomó en mis ojos y es que no era para menos, Maxi era el jugador del momento y parecía estar hecho a mano, el hombre era increíblemente guapo y su historia de amor con Barbie, era la historia que cualquier mujer en sus 5 sentidos quisiera para su propia vida. Gustavo no pasó por alto el alboroto que se hizo y preguntó:
—¿Por qué mejor no patrocinamos un equipo de Fórmula 1? —la seriedad en su voz era muy notoria y se confirmaba con el levantamiento de cejas.
—Para el tamaño de Energy Punch resulta impagable un patrocinio de esos y además los dos principales equipos están siendo patrocinados por las dos bebidas más populares, eso sin tomar en cuenta que los fanáticos de fórmula 1 no corren autos de fórmula 1, sin embargo los fanáticos del fútbol, sí juegan fútbol. Es mucho más sencillo que se identifiquen con el jugador, que conecten con él y que acepten su recomendación de bebida energética favorita. Maxi tiene a Barbie, sus fanáticas también la quieren a ella, podemos atacar los dos segmentos patrocinando a un deportista como él.
—¿Y Neymar, Messi o Cristiano? —parecía que Gustavo estaba decidido a que la campaña no se llevara a cabo con Maxi, no le hizo sentir cómodo la forma en la que todas las mujeres, incluyéndome a mí, nos quedamos admirando la pantalla con su foto.
—Neymar y Messi tienen contratos vigentes con otras bebidas y Cristiano, está con toda esa onda de solo beber agua natural… Maxi acaba de ganar el balón de oro, metió el gol con el que ganaron el mundial y ahora que terminó su contrato con el Atleti terminaron también sus contratos de patrocinios, es el momento indicado. —puse las manos sobre el escritorio y entrelace los dedos, arqueé mi ceja izquierda con una mirada penetrante, no iba a permitir que echara a bajo mi propuesta.
—Gustavo, María tiene razón —la voz de Roberto rompió el silencio, buscaba convencerlo y apoyar mi postura— necesitamos hacer un cambio y me parecen muy certeras las estrategias que nos están proponiendo.
—No estoy de acuerdo en que nos hagan quedar como la segunda opción. —en eso Gustavo no había cambiado, era demasiado competitivo y siempre quería ser el número uno.
—Es nuestra realidad —suspiré— hoy por hoy no somos la primera opción y además está confirmado que cuando una marca acepta su lugar en el mercado y pide una oportunidad… o hace saber al consumidor que se está esforzando por ser el primero, el consumidor le brindará apoyo moral, todos tenemos en nuestro ADN esa inclinación para ayudar al segundo lugar, ese deseo de cooperar para que el segundo le pueda ganar al primero. Es algo que terminará favoreciéndonos, y si las cosas salen como tenemos proyectado, podremos dar el salto y ser los número uno. Reconociendo que somos el 2, el consumidor nos puede respaldar y llevar al número a uno…
—¿De verdad crees que quieran dar una oportunidad? —yo lo conocía, ese tono en su voz… la forma en la que lo preguntó, supe que se estaba refiriendo a nosotros.
—Tendríamos que estar muy seguros de lo que prometamos, la gente también se cansa de dar oportunidades.
—Quizá por lo que no se aprovechan las oportunidades es porque no son capaces de escuchar las razones.
—Tal vez de lo que no son capaces es de ser claros, las personas no son adivinas.
—¿Será que son muy tercas?
—¿Será que son cobardes? —Gustavo y yo nos veíamos fijamente a los ojos y nos retábamos con la mirada, el ambiente se empezó a sentir tan denso, que pudo ser cortado por un cuchillo de mantequilla.
—¿Seguimos hablando del producto y las campañas, verdad? —Roberto nervioso hizo la pregunta y los dos recordamos que estábamos en una sala de juntas rodeados de más personas.
—¡Sí, seguimos hablando de las campañas! —respondimos al mismo tiempo bastante alterados.
—Y bien ¿Les gustan estas estrategias o les gustarían otras opciones? —Wicho ya no sabía si habíamos hecho bien en firmar ese contrato, apenas se estaban presentando las campañas y las cosas ya se habían puesto color de hormiga, que podríamos esperar al trabajar todos juntos. Comenzaba a parecerse a la crónica de una muerte anunciada.
—Sí, estamos de acuerdo ¿verdad Gustavo? —todos lo volteamos ver, él tenía los codos apoyados en la mesa y con las manos juntas sostenía su barbilla mientras veía a un punto fijo en la pared, era como si estuviera analizando todas las posibilidades al mismo tiempo en su cabeza, mi corazón empezó a latir rápido por la adrenalina del pleito y el miedo a que rescindiera el contrato. Veía mi oportunidad de ganar un premio con la agencia sostenerse de la cuerda floja, todo dependía de la respuesta que fuera a salir de sus labios, era el dueño del balón y era él el que decidiría, abrió la boca y contuve el aliento, tensé el cuerpo como si estuviera a punto de recibir un impacto.
—Estamos de acuerdo. —uffff todos respiramos aliviados.
Nos despedimos y antes de partir me pidió unos minutos para hablar en privado en su oficina. Se me hizo un nudo en el estómago y cuando llegamos pensé que no iba a poder entrar, mis piernas no respondían, pero él iba detrás de mí y me dijo:
—Adelante, pasa por favor.
Su oficina era muy amplia y sencilla, pero no por ello dejaba de ser elegante. Las paredes blancas y grises exhibían algunas obra de arte y solo la pared que estaba detrás de él era de cristal, su escritorio era n***o, al igual que todas las sillas. Sobre un archivero blanco que estaba en un costado, había dos esculturas de Marin. También tenía distribuidas 3 macetas con plantas frondosas y altas. Al lado de su computadora estaba una televisión que mostraba información en tiempo real de la bolsa de valores. Todo en conjunto lucía muy armonioso.
Tomé asiento en una de las sillas que estaba frente a su escritorio y me ofreció un vaso con agua, tenía la garganta seca al no saber porque me había llamado, así que de tan solo 3 sorbos lo bebí por completo.
—María tenemos que comportarnos como adultos, no podemos seguir así. Tenemos que ser profesionales, nuestros temas personales no tienen que interferir con nuestro trabajo.
—Estoy de acuerdo, pero antes de imponer reglas te deberías de garantizar que las puedes cumplir.
—Por eso mismo, acordemos tratarnos como dos adultos que somos.
—Hagámoslo. Se profesional, no uses tu condición de cliente para estropear mis planes personales.
—¿Lo dices por el fin de semana en la planta cercana a Mexicali?
—Ni siquiera fuiste.
—Estaba ocupado
—¿En la playa?
—Tenía un compromiso
—¿Con Carlota?
—Que más da si fui con ella o con mis amigos.
Su sonrisa de lado me puso los nervios de punta y aunque nos vimos fijamente y prometimos no molestarnos más, parece que no éramos todavía capaces de cumplir las promesas que nos hacíamos.
El lunes llegué a la oficina y sobre mi escritorio descubrí un cigarro de algo que no era tabaco, tenía una nota que decía: “Cuando quieras podemos fumar juntos, puedo proveerte de la mejor hierba” la nota tenía un teléfono garabateado.
Asumí que se habrían equivocado, fui al baño, lo tiré por el escusado y no le di mayor importancia.
Después, en una reunión Wicho me soltó un comentario de forma tan casual, que ni siquiera me extrañó escucharlo, mencionó el apoyo que por parte de la agencia se le daba a las madres solteras y que siempre había muchas soluciones antes de pensar en un aborto, incluso contó la historia de una persona a la que iban a abortar y terminó siendo el mejor en su profesión, me pareció muy inspiradora la forma en que la contó y creí que lo habría tomado de algún post de f*******:. Me volteó a ver con un poco de pena o quizá era lástima, no lo logré identificar, pero como el ambiente se sentía un tanto extraño preferí cambiar de tema y nos pusimos al corriente con la primera propuesta de la campaña que era el comercial de las mujeres consumiendo Energy Punch, faltaba poco menos de un mes para grabarlo y teníamos todos los pendientes del mundo.
Mi teléfono sonaba todo el tiempo con llamadas, notificaciones de correos y mensajes de whats app por parte de agencias de modelos, maquillistas, vestuaristas, el equipo de arte, los hoteles, personal de iluminación, etc. Todos los proveedores sabían, que si tenían algún inconveniente, me podían buscar directamente y que tan pronto fuera posible les daría solución. Pero de entre todas esas llamadas, me empezó a estresar que continuamente recibía mensajes de números extraños y como nunca sabía si algún proveedor había cambiado su número… abría todo lo que me llegaba, llevándome sorpresas súper desagradables ¿En que universo un hombre considera que queremos ver sus partes privadas sin siquiera conocerlo? Lo peor es que en ocasiones me mandaban cosas a la oficina, y no siempre eran cosas agradables ¿De verdad alguien cree que ese tipo de regalos puede motivar a otro alguien? y ¿Quién les dijo que yo estaba tan desesperada por tener una cita?.
Un día en particular me temblaba el ojo del estrés, me habían cancelado a la modelo que había elegido como protagonista del comercial, no nos habían confirmado si Maxi asistiría a un partido amistoso en Los Ángeles con un equipo de la liga MLS, habíamos acordado que si asistía a ese partido podríamos vernos para firmar el contrato. Todo parecía estar sostenido con alfileres y teníamos el tiempo encima, eran esos días en los que te sientes literalmente estar siendo fundido en ácido a fuego muy lento y caliente.
—Pau necesito que vayamos a tomar una cerveza.
—¿Todo bien?
—Nada bien.
—¿Te veo en el colmillo?
—Llego en 20 minutos.
Llegué al mismo tiempo que a Pau le estaban recibiendo su auto en el vallet parking, entramos juntas y decidí que una cerveza no sería suficiente, necesitaba una copa de vino, Pau abrió grandes los ojos y ella pidió también una, no me dejaría morir sola.
Nos llevaron nuestras bebidas y nuestros platillos. Apenas el mesero se retiró y yo me descosí como un hilo de media, no dejaba de hablar y de aturdir a Pau con todos los problemas personales y profesionales que me habían pasado en las últimas semanas, sentía que me asfixiaba de la misma forma que lo había sentido cuando decidí venir a esta ciudad buscando nuevos aires… era como estar viviendo un deja vú, pero mucho más intenso.
—María ¿Y no crees que Gusano pueda estar detrás de todo esto?
—¿Cómo cancelaría él a la modelo? Él es el principal interesado en que las cosas queden perfectas en el comercial.
—No, no estoy hablando de tus problemas en el trabajo, esos los vas a solucionar, siempre lo arreglas y siempre termina quedándote todo mejor. Yo hablo de esas llamadas extrañas… de tanto freaky mandándote fotos de sus partes privadas y regalos tan locos a tu oficina… no puede ser coincidencia.
—Quedamos que ya lo dejaríamos en paz, yo ya no lo he fastidiado, no creo que él haya seguido ¿Qué ganaría con eso?
—Pues tal vez quiere seguir dándote una razón para pelear con él, quizá es su forma absurda de seguir en contacto.
—Pero es mi cliente y lo tengo que seguir viendo ¿Porque lo haría?
—Porque se veían más cuando se molestaban…
—¿Pau? Que gusto verte. —un chico muy atractivo con unos ojos del color de la miel, se acercó a saludarnos.
—¿Cómo has estado Rigo?
—Muy bien Pau, gracias. Acabo de ver a Poncho en su despacho. Mira, de haber sabido y lo traigo conmigo.
—¿Vienes con alguien? —Pau entendió mi mirada, y le preguntó eso, porque no es que yo tuviera prisa de que este apuesto caballero se retirara… pero tampoco me entusiasmaba que un desconocido se quedara instalado en nuestra mesa.
—Sí, con un amigo —levantó una mano haciendo una seña, para captar la atención de alguien que al parecer iba entrando —vengo con Gustavo—se me contrajo el estómago pero me relajé de inmediato… el mundo estaba lleno de Gustavos.