Secretos y Revelaciones Bea salió del consultorio sintiéndose más ligera, como si hubiera soltado una pequeña parte del peso que llevaba consigo. La sesión había sido intensa, cargada de preguntas que removieron emociones enterradas. No obstante, le dio esperanza. Había tomado una decisión importante: empezar a cuidar de sí misma, no solo por ella, sino también por Ale y sus hijos. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que estaba haciendo algo por su propio bienestar, algo que no estaba ligado a las necesidades de los demás. Al llegar a casa, vio a Daniel, Analía y Melany en la sala. Sus hijos estaban cómodamente sentados, conversando sobre el próximo partido de Santiago. Bea sabía que ese era el momento perfecto para abrirse con ellos. Respiró hondo, se secó las manos sudorosas en el

