EVANGELINA Ya ha pasado una semana desde que comencé a entrenar con Agust, se la ha pasado dándome ordenes, poniéndome enteramientos extenuantes, no me deja ni a sol ni a sombra, cuando no estamos entrenando, estoy en la compañía, siento que no he descansado nada. Tengo más tensión s****l que nunca, unos celos que ya forman parte de mi cuerpo, y unas ganas de exterminar al mundo por completo. Me enerva ver como las trabajadoras y la estúpida de la que dice ser su prometida pululan cerca de él todo el tiempo y él no les dice nada, simplemente les da esa sonrisa que puede hacer que te mojes las bragas al instante. Agust no me deja tocarlo, cada vez que intento acercarme a él, besarlo, si quiera darle una manoseada, no me lo permite, me está castigando según él. Estoy cansada, hastiada

