Capítulo 3: Dana Castell

2330 Words
––Imposible que podamos leer todo esto en una hora ––se queja Joaquín cuando Maca nos deja las carpetas en la ancha mesa de reuniones en donde se supone que en una hora más trabajaremos con Jackson en el caso. Maca lo mira con una ceja enarcada. ––¿Eres abogado? ––pregunta ella, aprieto los labios para no sonreír––. Se supone que debes saber dónde buscar. ––¡Son más de mil páginas! ––¡Ya cállate, Joaquín! ––gruño. De todas las personas que podían quedar aquí, tenían que ser él. No es que lo odiara, es solo que nunca fue alguien de mi simpatía, a pesar de lo mucho que él intento que fuéramos amigos. Lo que asumí es que él se sintió inferior al saber que yo tenía mejores notas y más conocimiento que él. Entonces qué mejor que ser amigos. Lástima para él, me gusta elegir a mis amistades y no creo que deba haber competencia en ella. Él, por suerte, termina callándose, lo que es un alivio para mis oídos y por la mirada que tiene Maca en su rostro, para ella también. De hecho, la mirada que me da, lo confirma. El caso era monstruoso, horrible. Un hombre que había matado, secuestrado y violado a chicas inocentes, era terrible. Me dolía en el alma al leer las cosas que habían encontrado, los relatos que las chicas vivas habían dado y de cómo habían encontrado los cuerpos muertos y mutilados en las habitaciones de la casa. Tendría pesadillas toda mi vida con esto. ––Aún no llegan las fotos de las victimas, así que no es mucho lo que podemos hacer por ahora ––dice Jackson entrando a la sala de reuniones. Su rostro está completamente tenso, como si estuviera muy enojado, y no sé si eso es bueno o malo para nosotros. Maca no parece asustarse. De hecho, está sentada en la silla de la forma más informal que he visto a una secretaria o ayudante. ¿Serán novios o algo? Ya saben, como en las novelas, de la secretaria y el jefe. Aunque si los miras bien, hasta se parecen. Bizarro. ––Este caso es muy perturbador ––dice Joaquín––. ¿Cómo puede aceptarlos? Abro los ojos sorprendida por su estupidez, no puedo creer que le haya dicho algo así, incluso Maca lo mira sorprendida. Jackson lo mira fijamente, camina hasta el asiento en la cabecera de la mesa y se deja caer lentamente sin quitarle la vista de encima. Y es sabio por parte de Joaquín, ponerse nervioso. Es un idiota con todas sus letras. ––Creí que querías dedicarte al área penal, al menos eso dijiste ––dice calmadamente Jackson. ––Si, bueno, es que no es esta área penal en la que quiero. ––Y, ¿cuál quieres? ––le pregunta. En la sala nadie habla, no se mueve ni una mosca. Maca parece bastante divertida esperando la contestación de Joaquín, quien cada vez se pone más nervioso. Bueno, eso le pasa por no saber calmar su lengua. ––Drogas o robos, quizás algunos asesinatos simples. Jackson lo mira y asiente con la cabeza. ––Pues no debiste inclinarte en el área penal entonces si no tienes las agallas suficientes para aceptar un caso de esta magnitud. Y así es como alguien te mata con solo unas palabras, cualquiera pensaría que pueden salir con un tono bastante irónico o molesto, pero no suena así en Jackson, él lo dice como si realmente lo creyera y de una manera tan calmada que da miedo. ––Creo que está bastante claro que no debes ser practicante aquí, necesito abogados comprometidos con esto, que sepan diferenciar los ideales, de un caso. ¿Tú crees que a mí me parece bien esto? ––No, señor. ––Pero estudie derecho para defender a las personas, y el área penal es así ––dice mirándolo fijamente, no parece como si Jackson quisiera humillarlo, más bien pareciera que quiere abrirle los ojos––. Estoy seguro de que habrá otras firmas en que puedas desempeñarte de mejor forma. Literalmente, lo había echado en las primeras horas de estar aquí, Joaquín me miró y un sonrojo comenzó a hacerse presente en su rostro. Miré hacia otro lado porque no quería incomodarlo más de lo que ya estaba. Él se levantó de la mesa, y una vez que dijo adiós, desapareció por la puerta. Joaquín tendría que buscar un nuevo lugar en donde hacer su práctica, lo que era bastante difícil a estas alturas del momento, ya que todos habíamos hecho solicitudes y ya habíamos sido asignados. Pero él tiene unos padres influyentes, seguro que encuentra algo. ––Bueno, ¿estás preparada para seguir aquí? Porque si no es así, te invito también, a buscar otros lugares. Me giro a mirar a Jackson. Me mira con una expresión de cansancio en su rostro como si estuviera realmente agotado de tener que lidiar con esto. En parte lo entiendo, y si bien me siento mal por Joaquín, también me siento mal por Jackson de tener que lidiar con este caso tan horrible, y además preocuparse por estudiantes en práctica. ––No tengo problema, es decir, el caso es fuerte, pero estoy preparada ––digo. Él asiente y suspira para poner toda su atención en la carpeta frente a él. ––Excelente, comencemos. °∘❉∘° Llevábamos tres horas aquí sentados y me sentía completamente agotada. Habíamos estado construyendo una teoría del caso para la audiencia de acusación, ya que en la de formalización lo había representado el abogado de turno de la defensoría y las notas que había tomado durante la audiencia habían sido completamente deficientes. ––Traspasa este audio, es de la formalización ––dice enviando el audio a mi celular––. No quiero que copies cada palabra, haz una síntesis de lo que dijo el fiscal y el defensor, además de claro, la decisión final del juez en ese momento. Asiento y cierro la carpeta. ––Estoy agotadísima ––dice Maca. ––Yo también, este caso demandara demasiado tiempo ––concuerda Jackson. No sé si me están hablando a mí o si están hablando entre ellos, tampoco nadie me pregunta nada así que permanezco en silencio, no vaya a ser que la cague como Joaquín y me echen. Me gusta pensar que no soy tan tonta. ––Bueno señorita Castell, dejaremos esto hasta aquí ––dice él mirando su reloj––. Por lo que sé, aun te quedan dos horas de práctica, así que puedes ir a la oficina que te asignamos, y ya verás tú lo que haces. Dicho esto, se paró como todo el magnate que es, como todo un dios del derecho penal como muchos lo llamaban, y salió de la sala de reuniones. ––Tu amigo fue bastante idiota ––dice Maca cuando estoy guardando mis cosas. ––No es mi amigo, pero sí fue bastante idiota teniendo en cuenta que estaba emocionado de hacer la práctica aquí. Ella asiente y se levanta de la silla. ––Jackson es muy exigente, a él le gusta todo perfecto, y es por esa razón que está donde está. Por eso, también tiene esta reputación ––dice, yo asiento porque en este rato que estuve con él me di cuenta lo inteligente y bueno que es en esto––. Así que tendrás que esforzarte, él te ayudará en todo lo que necesites, pero debes ser comprometida. ––Lo sé, y lo estoy. Ella asiente y me da una sonrisa, no se me pasa desapercibido en cómo se refirió como Jackson, en vez de Señor Lewis. Ella es muy hermosa, tendría sentido que ambos estuvieran juntos, teniendo en cuenta lo atractivo que es Jackson, cualquier mujer querría tener algo con él, aunque sea de una noche. Incluso tú. A quién engaño, hasta yo quisiera tener una noche con él si no fuera mi literalmente, empleador. Luego de que termine esta práctica voy a necesitar una carta de recomendación para buscar trabajo, y una de Jackson Lewis definitivamente me abrirá muchas posibilidades. Cuando Maca sale de la sala, me dejo caer en el asiento con un suspiro. Jackson tenía razón, este caso será bastante difícil, pero en parte se me hace bastante interesante el hecho de su complejidad y en todo lo que tendremos que fijarnos para una buena defensa. Mi celular vibra con un mensaje, lo saco de mi bolsillo para ver que es mi hermana, me enderezo en el asiento con el miedo de que algo le haya pasado a mamá. Rosie: ¿Cómo va tu primer día de práctica? Suspiro y vuelvo a recostarme en la silla. Yo: Estoy en un caso terrible, cuando llegue a casa te cuento. Rosie: Me encanta, chismesito. Sonrío. Mi hermana, Rosie, había estudiado enfermería en la universidad, ella es tres años mayor que yo, por lo que alcanzó a salir de la universidad sin preocupación, teniendo en cuenta que su carrera duraba cinco años, no como en derecho que terminaban siendo casi siete años si no reprobabas nada. Yo estoy en mi sexto año, había dado el examen de grado y lo había pasado, ahora solo me quedaba esta práctica y me darían mi título. Seis meses y sería oficialmente abogada. Bueno, Rosie alcanzó a salir y comenzó a trabajar de inmediato gracias a sus buenas notas, pero luego mi madre decayó demasiado y ella era la única que sabía cómo cuidarla por lo que tuvo que renunciar a su trabajo. Rosie me enseño todo lo que tenía que saber para los momentos en que yo la cuidaba. Ahora ella estaba con mamá, luego cuando yo llegara, se iba a trabajar en una clínica privada que operaba como hospital de emergencias. Al ser privada le pagaban muy bien y cuándo asistía cirugías le pagaban el doble. Cuando voy a levantarme para ir a mi oficina… Ay, qué bien suena, mi oficina. Vuelvo a mirar la impresionante vista que tiene esta sala, la ventana grande y hasta el piso, da una vista exquisita de toda la ciudad. No sé cuanto rato me quedo mirando, absorta en mis pensamientos, pero solo salgo de ellos cuando siento la puerta abrirse. Me sobresalto y me giro para ver a Jackson entrando a la sala. Él me mira confundido. ––Creí que estaba en su oficina. Le doy una mirada culpable. ––Lo siento, me iré, es que estaba apreciando la hermosa vista ––digo caminando hacia donde están mis cosas. ––Lo sé, no es necesario que se vaya si quiere estar aquí, ––dice. Levanto la vista. Él me da una pequeña sonrisa antes de cerrar la puerta y comenzar a caminar hacia donde antes se había sentado. De cabecera de mesa. ––Puedo irme, no se preocupe… ––Insisto, Dana, puede quedarse ––dice mientras deja unas carpetas en la mesa––. Este lugar me gusta porque esta muy iluminado, imagino que se siente igual. Asiento sonriendo. Me encantaban los lugares con iluminación natural, me hacían sentir bien, y aunque me encantaba tener una oficina, nada se comparaba con esto. Cuando fuera abogada, tendría mi oficina de esta forma. ––Si no fuera porque este lugar es pequeño, habría puesto mi oficina aquí. La voz de Jackson es profunda y ronca, y no puedo evitar sentir comezón en mi cuerpo al imaginar la cantidad de cosas sucias que podría decirme con esa voz. Mierda, necesito sexo, ya estoy alucinando. ––La vista es fantástica ––digo. Él sonríe y se sienta. Hago lo mismo. Ambos nos quedamos en silencio, mirándonos. Puedo sentir la intensidad de su mirada, en la forma que parece estar analizándome. No niego que eso me pone un poco nerviosa, pero no lo demuestro. Finalmente, él termina apartando la mirada dando un suspiro. ––Ha sido muy eficiente hoy, me será de gran ayuda. Lo miro cuando lo dice, y un deje de orgullo por mí misma me embarga, porque Jackson Lewis me está halagando. ––Gracias, señor. ––Puedes decirme Jackson. Jackson. El nombre suena demasiado íntimo para una practicante y su mentor. Asiento, pero probablemente termine diciéndole señor igual. ––Imagino que no es su único caso. ––Sí, este es probono. Me lo trajo el fiscal porque nadie lo tomo, pero aparte de este, estoy trabajando en tres casos más de forma privada. Suspira, y puedo divisar el cansancio en su rostro. En la mañana no se veía así, sea lo que sea que le paso durante el almuerzo, lo agotó, y además las horas que trabajamos, peor. Ser abogado dejaba un buen dinero, incluso generaba automáticamente un estatus alto por solo hecho de serlo, pero también era un trabajo muy difícil y estresante porque nunca terminabas de estudiar, siempre tenías que estudiar tus casos, buscar jurisprudencia acorde y actualizarse con las nuevas legislaciones. ––Lo ayudo. ––No es necesario, Dana. ––Señor… Jackson ––digo cuando él me mira––. Soy la practicante, para eso estoy. ––No me gusta abusar de los practicantes, es decir, me gusta que se enfoquen en un caso para que aprendan a desarrollarlo bien. Asiento, porque me parece excepcional su pensamiento, hubo un lugar donde hice práctica y me daban muchos casos, pero nunca podía estar hasta el final en ellos. ––Quiero ayudar, se ve cansado, déjeme ––insisto. Él acepta, dándome una mirada de agradecimiento, a la vez que me pasa una carpeta. ––Gracias, Dana. En serio.
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