¡No te acerques a ella!

1040 Words
Alejandro lleva a Evelyn a su departamento y ya hay doctores esperándolo allí, con equipo médico incluido. ─Señor... ─Un análisis completo, pero sean precavidos. ─dice y se queda de pie frente a la cama, observando a detalle cada movimiento de los médicos. ─Esta débil, algo de condensación y deshidratación. Con vitaminas y alimentación sana podrá recuperarse muy pronto. ─dice entregando la receta. Alejandro lo mira, luego a Miriam quien acaba de entrar. ─Al señor no le gusta recibir nada de nadie. ─se acerca con una sonrisa amable y toma la receta. ─La temperatura debe ser cálida, e¿hace mucho frio aqui. ─deja como última recomendación. En cuanto los médicos salen de la habitación y se queda con Miriam. ─¿Algo más que necesite señor? ─Llama a mi hermano, que busque una casa grande, que acomode todo para la comodidad de ella. Le gustan los tulipanes, que siembren muchos fuera. ─dice y ella asiente disimulando su asombro. ─¿Algo más? ─Trae mucha fruta y varias mantas lilas tambien y no tardes por favor. ─insiste y ella se aleja, dejándolos solos. Se acerca a Evelyn, apenas rosa su piel, pero nota que está fría, va enseguida a la habitación donde tienen todas las mantas y toma todas, de regreso a la habitación, apaga el aire y en cuanto entra con Evelyn le coloca varias mantas, la envuelve toda. Poco a poco, Evelyn empieza a reaccionar, en cuanto empieza a ver donde está, empieza a levantarse a algo torpe. ─No te muevas, vas a lastimarte. ─dice, se acerca a ella, pero se detiene antes de llegar a ella. ─¿Porqué estoy de nuevo aquí? ─pregunta mirando sin mirarlo a los ojos, ya que no sabe cómo liberarse aún de tantas mantas sobre ella. ─Estás embarazada, y soy responsable de eso, así que, cuidaré de ti. ─No eres responsable de nada, en tal caso es responsabilidad de los dos. ─dice tratando de alejarse de las mantas que tiene sobre ella. ─¿porque estoy cubierta como si necesitara invernar? ─reniega. Ella empieza a quitarse las mantas ─Hace demasiado calor ─dice liberando sus pies por fin. ─El médico dijo que necesitabas calor y... ─Con una habría bastado, ¿sabias que tambien se puede dar calor corporal? ─se burla. Alejandro no se divierte con sus bromas, tensa su mandíbula y se cruza de brazos. ─No voy a tocarte. ─dice, y se mantiene a distancia. ─Solo quiero protegerte. ─suspira. ─Necesito volver a casa, no quiero estar aquí. ─dice sentada sobre el filo de la cama. ─¿Has decidido sobre el embarazo? ─pregunta algo incómodo. ─No he tenido tiempo ni de darme un baño. ─se mira así misma. ─He pasado más tiempo desmayada. ─Preparé la bañera para ti. ─camina a la ducha. ─¿Estoy secuestrada? ─pregunta molesta. ─¿Que? Se levanta y da un par de pasos. ─¿Puedes verlo? Sé caminar. Puedo... ─Sé que puedes hacerlo, solo trato de... ─¿Por qué haces todo esto? Fuiste muy claro al decir que no querías hijos, y ahora resulta que... ─¿Quieres casarte conmigo? ─se acerca a ella. ─Lo haremos enseguida, hablaremos con tus padres y lo haremos allí mismo o donde decidas. Evelyn de pie, da un par de pasos de regreso y se deja caer a la cama. ─¿Estas bien? ─corre a ella y toma su mano. Saca su móvil y marca enseguida. ─Llamaré al doctor y... Evelyn posa su mano sobre el móvil, la baja y toma el mentón de Alejandro. ─Estoy bien, es solo que... ─¿Que? ─pregunta mientras la revisa visualmente. ─No sé cómo le diré a mis padres, ellos no saben nada y ahora... ─Yo lo haré. No importa las consecuencias, lo afrontaré todo. Continuarás en la universidad, por tu seguridad tendrás escoltas todo el tiempo y... ─No lo entiendes. ─mira al suelo dejando caer su mano. ─Mi madre no va a perdonarme y mi padre... El estará muy decepcionado de mi. ─se quiebra su voz. Él la abraza sintiendo su dolor. ─lo siento. ─suspira. ─todo es mi culpa, yo no... Tocan la puerta . ─Traje todo señor. ─dice discreta. ─Saldré en un momento. ─besa la manos de ella, se levanta y deja la tina de baño llenándose. ─Pude hacerlo yo. ─suspira avergonzada. ─Yo lo puedo hacer también. ─deja la puerta del baño abierta para ella. ─Traeré lo que el medico te receto, y arreglaré un par de cosas más, este departamento es pequeño para un bebe. ─asegura. Evelyn apenas separa sus labios para responder, pero Alejandro sale antes de que pueda soltar siquiera un aire de asombro. Tener que explicarle a sus padres, lidiar con un embarazo que aún no ha decidido conservar, es demasiado. ─Señorita. ─entra Miriam, ya que Alejandro está al teléfono sin perderla de vista. ─¿la puedo ayudar en algo?. ─se ofrece con una ligera reverencia. ─No. Yo... no. ─responde nerviosa y avergonzada. ─Yo puedo encargarme de todo, solo me daré una... Aunque la llamada es al parecer algo importante, en cuanto Evelyn se levanta de la cama, él corre a la habitación dejando caer su teléfono, y coloca su mano en la cintura de ella. ─Debes tener cuidado. ─dice apenas respirando. ─Señor... ─Yo me encargo, vuelve a marcar, y dile a Guillermo que lo llamaré en un par de horas. ─dice, Miriam asiente y los deja solos. ─¿Dónde está Cristian? ─Vino conmigo aqui, pero tenia que presentar un examen y vendrá en cuanto lo termine. ─dice tomándola en brazos. ─¿Qué pasará ahora?, me quedaré aquí, nos casaremos, tendremos un bebé y... ¿qué pasará después? ─Será mejor que tomes un baño de agua caliente, comas algo y descansa, ya mañana veremos que hacer y cómo hablar con tus padres. ─¿Cómo lo tomas con tanta calma? No quieres hijos, una familia, una vida en pareja. ¿Ahora te quieres casar, hijos y una vida conmigo? ─Pregunta mientras entran a la ducha. ─Toma la ducha y llama en cuanto estés lista, estaré fuera todo el tiempo, solo llámame. ─dice cerrando la puerta dejando una pequeña apertura, de pie tras la puerta de espaldas a ella. ─¿Harías todo esto si decido no tenerlo? ─suelta dejando a Alejandro paralizado.
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