IX Un domingo cualquiera

1554 Words
Es domingo y mi intención es dormir hasta tarde, pero desde que he vuelto a casa de mi familia eso es imposible. Cuando no era mi madre que se levantaba a las siete y me decía que tenía el desayuno puesto, era alguna visita o alguna cosa por hacer. Es inimaginable las ganas que tengo de tener un domingo a mi aire, levantarme tarde, pedir pizza de comer para que me la traigan a casa y pasar el día en chándal y con un moño medio desecho leyendo, o viendo la tele, o lo que sea, pero tranquila. Tampoco es pedir tanto, ¿no? Bueno, el caso es que como cada puto domingo tengo que levantarme temprano. No tengo ganas de hacer nada, pero me encuentro a mi madre reclamando para hacer cosas que ella no puede en la casa. Hay estaba otra vez mi mierda de vida, por si se me había olvidado. Estoy pasando la mañana jodida, porque todo me parece que sigue igual, que mi vida está estancada, que no tengo a nadie que realmente importe y me frustra que el tema de conversación en la casa se limita a cotilleos, criticas y problemas de familia, hasta que me pregunto a mi misma: “¿qué coño hago?, tengo un coche nuevo y un millón de sitios que visitar”, así que me pongo unos vaqueros anchos, una camiseta de Left Eye y unas deportivas. Busco las llaves de mi coche en la mochila, ya en al calle, me monto en él y comienzo a conducir. Conduzco sin rumbo fijo, al principio por autopista, luego me desvío y me entro por un camino que no conozco, estoy cerca de casa, no más allá de veinte kilómetros, sin embargo, esto parece estar en mitad del campo, sigo conduciendo y la carretera comienza a subir. Atravieso un pueblo pequeño, solo aprecio que tiene una calle grande, aunque fijándote bien hay unas pequeñas urbanizaciones de Chalets a los lados de la calle principal. Llega un momento en que la carretera tiene una señal de prohibido el paso a la altura de la entrada del cementerio, así que aparco mi coche en el aparcamiento del cementerio que queda a un lado, y la carretera no sigue adelante. Al poco, llega una furgoneta negra y aparca al otro lado, puedo ver que de ella salieron un par de hombres que entran en el cementerio, pero no le doy importancia. Cojo mi pequeña mochila y mi móvil, cierro mi coche y me pongo a andar por el camino que se aleja del pueblo, que, tras un rato, se convierte en sendero. He perdido la noción del tiempo, en distancia no he andado mucho, porque he ido disfrutando del paisaje, de la ciudad a lo lejos y desde allí arriba es como un decorado de cine, pero se me ha hecho tarde, las nubes del final del verano se están poniendo rojizas. Salgo del sendero y me agacho detrás de una roca, me estaba aguantando mis necesidades desde hacía un rato y no aguanto más, cuando un ruido llama mi atención. Veo a los hombres que se bajaron de la furgoneta de antes que comienzan a correr, uno saca un arma de su cinturón. El corazón me va a mil, hasta se me pasan las ganas de ir al baño. Rodeo la roca detrás de la que me escondo, agachada para que no me vean, y trato de andar por fuera del camino de vuelta a mi coche. Estoy muerta de miedo y sola en mitad del campo, con unos hombres armados que no conozco que creo que van siguiéndome. No puedo aguantar la situación y corro, haciendo ruido. Parece que los hombres están lejos, pero miro hacia atrás y les veo al final de la recta, se han dado la vuelta y también corren hacía mi. Acelero mi carrera y tras unos minutos que creo que voy a morir, ya que no estoy acostumbrada a correr, diviso la tapia del cementerio, mi coche está cerca y podré huir. Si no, al menos podré esconderme en el cementerio, vi al pasar por la puerta que el horario de apertura era hasta las 20 horas, aún no podía ser esa hora. Corro con más ganas y llego a mi coche. “¡Mierda, joder! Me han pinchado las ruedas”. Hay que ir al Plan B. Entro en el cementerio, no es muy grande, tiene una zona más antigua, donde las tumbas son pequeñas y bajas y otra más moderna y monumental. Me decanto por esa parte, entro por la calle grande y me voy escondiendo entre las tumbas. Tras unos minutos no pasa nada. Mi escondite parece seguro, pero son casi las ocho, van a cerrar y me voy a quedar aquí encerrada, no es muy agradable. De repente se escuchan disparos fuera. Muerta de miedo me muevo, agachada entre las tumbas y me alejo de los muros del cementerio. Vuelven a repetirse los disparos y me quedo quieta tras una gran tumba doble. Son las ocho menos dos minutos y un hombre se acerca a la puerta del cementerio y comienza a cerrar, no puedo quedarme encerrada allí, pero si salgo los hombres me verán y tendría que buscar una solución para mi coche. El hombre que está cerrando para y comienza a hablar. “Me han descubierto. Ahora ¿Qué hago? Si salgo ahora, delante de este hombre supongo que no me harán nada.” Salgo de mi escondite y me dirijo a la puerta, se acerca dos hombres uno joven vestido con vaqueros y camiseta, me suena su cara. El otro es alto, lleva una camisa blanca con las mangas dobladas por encima del codo y unos pantalones sastre. Le miro a la cara y suspiro con alivio, ¡Es Andrea! Corro hacia ellos y no puedo evitar abrazar a Andrea, él se lleva la mano al abdomen por el dolor. –Lo siento. - Digo separándome. –Creo que me estaban siguiendo y he pasado miedo, no sabéis lo que me alegra veros. – Eduard, el hombre más joven, que a veces acompaña a Nero, me hace un gesto para que guarde silencio y mira al operario del cementerio, al que sonrío. –Muchas gracias. - Ellos también le dan las gracias y me llevan hacia una pick up azul oscuro. – No puedo dejar mi coche nuevo, llamo a la asistencia y…- No puedo terminar cuando Andrea me sube de un empujón fuerte a la pick up y un par de coches llegan. –Dame las llaves- “Otro mandón”. Le doy las llaves y abre mi coche con el mando, de los coches que acaban de llegar salen varios hombres que comienzan a manipular mis ruedas. - ¿Contenta? Ellos se encargan de tu coche. Te llevo a casa. – Muero por preguntar que han sido los disparos y que ha pasado con los hombres que me seguían, porque la furgoneta en la que vinieron ya no está, pero sé que es mejor no hacerlo. El camino de vuelta a casa es eterno, todo lo que había disfrutado al principio de la tarde se había vuelto gris y comienza a volverse n***o en el horizonte. Andrea, de vez en cuando se da la vuelta desde el asiento del copiloto para mirarme, pero no dice nada y yo me siento diminuta sentada allí detrás, sin nada que hacer y sin atreverme a hablar. Está claro que habían hecho algo a mi móvil y me tiene localizada, pero ¿Andrea o Nero? Al llegar a la puerta del portal salgo del coche sin esperar que me abran la puerta del coche, no aguanto la tensión, solo quiero subir a casa, ducharme y dormir, pero Andrea agarra mi brazo. Mis lágrimas, que estaban conteniéndose todo el camino, rompen en mis ojos. Andrea cambia de semblante, parece menos enfadado, se acerca y me abraza. –Al menos él puede protegerte- dice en un susurro, se separa, da media vuelta y se sube al coche, que se aleja con un acelerón. Intento calmarme antes de entrar en mi portal. Siempre he estado sola, la lucha es yo contra el mundo, no hay nadie más. Estoy tan acostumbrada que el dolor es lo normal en mí. No me gusta que alguien se ocupe y cuide de mi porque sé que algún día se irá y volveré a ser yo sola contra el mundo y eso jode. Uno se acostumbra pronto a lo bueno, pero luego, los batacazos de la vida te dejan jodido, a veces por un poco tiempo, otras por mucho. Por eso prefiero cuidarme sola. Un poco más calmada entro al portal. No puedo creer que Raul esté saliendo de mi portal. Está acompañando al vecino del quinto. ¿Son amigos? Cruzamos las miradas y se acerca a mí mientras me saluda. Yo también le digo hola. Parece que se está acercando demasiado, no sé si querrá volver a besarme, pero hoy no puedo más. Paso corriendo a su lado, subo las escalaras y entro en casa cerrando tras de mi la puerta. Yo buscaba tranquilidad, como un domingo cualquiera para cualquier otra persona, pero esto se me ha ido de las manos y juro que empiezo a estar hasta los mismísimos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD