Swan.
“Patética”
Miro al cielo como si pudiera responder todas las preguntas que dan vueltas en mi mente. ¿Su respuesta? Lluvia torrencial.
Me levanto sintiendo las extremidades adormecidas, de hecho, creo que mi mente también está fuera de mi cuerpo, no me extraña que Leo me dejara a mitad de camino cuando el clima es una locura, es el tipo de hombre que es, no tiene conciencia, así que antes de que las cosas empeoren comienzo a caminar, sé que no volverá y yo sería una estúpida si lo espero aquí.
Mis pensamientos vagan a esa palabra, una sola puta palabra basto para erizarme la piel
“Cisne”
Hubo una vez hace mucho tiempo que me llamo así, una noche, un momento fugaz que nunca se repitió y dejo un desastre tras su desaparición, pero ahora me asusta, de hecho, al mismo tiempo creo que me estoy volviendo loca porque por un breve segundo fue la voz del hombre que me beso hambriento en el club.
“Basta Swan, olvídalo ya”
El viento frío sopla llevándose el mal sabor de boca, ya ni siquiera me esfuerzo en correr, ya estoy mojada de cualquier manera, disfruto de la lluvia, del extraño sentimiento de libertad que me proporciona, las pocas personas que quedan sin una sombrilla corren a mis costados y las que si la llevan me miran con lastima.
-¡Ganso!
Lo último que me faltaba.
Aprieto el paso dejando atrás el sonido del auto deportivo de Kiril.
-¡Súbete!
¿Por qué tiene que ser tan ruidoso? Giro el rostro para encontrarlo con una chica en el asiento del copiloto, es deslumbrante, hermosa y me hace preguntarme que tipo de mujer le gusta a Leo, si de verdad quería casarse esa tarde a pesar de ser engañado y que tanta culpa tengo yo al respecto, es decir claro que fue mi culpa mostrar la evidencia, pero fue ella quien lo engaño y Leo fue un idiota al no darse cuenta.
Y ahora mírame, siendo una perra culpándolo por no poder evitar que su casi esposa se follara al padrino de la boda.
“¿Ya dije que soy patética?”
-¡Vamos Swan! ¡Papá me matara!
Continuo mi camino, ignorando a mi inútil hermano.
-¡Vete!.- grito aferrándome a mi bolso con mis zapatillas de ballet que no deben mojarse.
-¡Bien! ¡Lo siento! Solo… sube al auto, te prometo que te deberé una.
Una sonrisa siniestra se expande por todo mi rostro, doy la vuelta y subo en la parte trasera, la chica me mira con los ojos bien abiertos por el retrovisor y frunzo el ceño por curiosidad, ella me evita como si estuviera viendo un fantasma y lo odio, detesto que hagan eso, supongo que por eso me esfuerzo cada vez más por ser agradable, mi apariencia no ayuda en nada, es decir, sé que soy guapa, el tipo de belleza exótica que te hace mirar dos veces para comprobar que soy real, pero no del tipo por el que te quedas.
-Hola.- saludo lanzando el bolso a un lado.
-Hola Swan.- me saluda como si me conociera, no lo hace, no voy a la escuela como Kiril, mi burbuja social empieza en casa y se detiene en la academia de Ballet.
-No se lo digas a papá.- me ordena Kiril como si tuviera el derecho, actúa como el hermano mayor a pesar de que solo nació con un par de minutos de diferencia.
-Ya veremos.
Cierro los ojos echando la cabeza atrás, pensando una y otra vez en esa voz grave, las enormes manos sosteniendo mi cintura, la barba insipiente, el traje verde y sus ojos llenos de pasión.
Ojalá pudiera volver al club esa noche, justo antes de que todo se viniera abajo.
***
El camino de entrada a la casa de Ada nunca me pareció tan largo.
Esto es lo que pasa cuando pasas mucho tiempo como tu mejor amiga, su familia es como mi familia, crecí en este lugar tanto como en mi propia casa, incluso tengo una maldita habitación aquí, puede que sea extraño para muchos, pero es lo que es y explicarlo solo complicaría las cosas entonces, bueno, puede ser que a partir de ahora deba tocar la puerta, especialmente si cada vez que cruce el umbral estará ahí él.
Me quedo quieta, esperando su primer movimiento, sus ojos me examinan y cuando me escanea como rayos X dándose cuenta de que no subiré armas al maldito avión sirve un vaso de agua y lo bebe y vuelve a la indiferencia.
-¿Vas a quedarte ahí?
Me he dado cuenta de un par de cosas, Leo cada vez es peor, nunca fue del tipo amigable, siempre corrí a él como una fuerza magnética que me obligaba a estar cerca, él era el imán y yo el metal, él era el planeta más grande y brillante y yo un satélite sin luz propia girando a su alrededor esperando que se diera cuenta de mi existencia, nunca fue malo hasta que lo fue y ahora es como si hubiera vuelto después de tomar un diplomado de crueldad, aun no me lo ha mostrado todo pero puedo verlo, la manera en que aprieta la mandíbula, cuando su cuerpo se tensa y la sonrisa con los colmillos afilados deseando arrancarme la piel, sus ojos ennegrecidos por el odio, el Leo del pasado no me hubiese dejado a mi suerte bajo la lluvia pero este hombre no es el que conocí.
-Si.- respondo con un hilo de voz.
Sonríe lamiéndose el labio inferior lo que me provoca un escalofrío en el cuerpo porque no sé qué hará a continuación.
-¿Qué haces aquí Swan?
Ayer me grito y hoy ¿Qué? volvemos al punto de inicio.
-Saldré a comer con Ada.
-Ella no está.
-Lo sé.
Claro que lo sabía ella está en la escuela, siempre subo a su habitación y espero, ojeando sus libros, marcando sus revistas, simplemente asumí que haría lo mismo, no contaba con que su hermano estuviera rondando por aquí como un puto perro.
-Lo sabes.- saborea las palabras, asumiendo que ha ganado algo que ni siquiera estoy segura de empezar.
No quiero luchar contra él, sería como lanzarme mar abierto sin chaleco salvavidas y… ¡Sorpresa! No sé nadar.
-Vengo a menudo.
-Por supuesto que lo haces, no tienes otro lugar al que correr.
Suspiro decidiendo que no puede hacerme nada, camino entre los sofás del salón porque el hecho de que lo sepa no significa que este completamente segura y sea una maldita suicida, es solo precaución.
No tiene sentido sentarme a tomar el té con Leo, así que simplemente subo las escaleras, el camino es familiar, todo es como si yo perteneciera.
-Gracias por tu hospitalidad.- sonrío fingiendo que sus comentarios no me parecen de mal gusto.
-¿No deberías estar bailando? ¿no te preocupa fracasar como siempre?
Todo mi cuerpo se eriza y me siento como un gato herido, la pregunta que persiste en mi mente es precisamente esa que salió disparada de su maldita boca impertinente.
“¿No te preocupa fracasar Swan?”
Claro que me preocupa, estoy terriblemente asustada y desesperada por conseguir el papel.
-Bailo todo el tiempo y no, no estoy preocupada Leo, sé que las cosas saldrán bien.- fuerzo la sonrisa mas amplia que encuentro en el fondo de mi pecho y él para mi desgracia también lo hace, sonríe como si fuera divertido, puede que sepa algo que yo no y eso me incomoda.
-Buena suerte con eso.- Dice desapareciendo por la puerta trasera, me quedo como una idiota analizando que significa eso, era un “buena suerte te deseo lo mejor” o un “buena suerte estoy a punto de joderte” me froto el rostro negando, definitivamente estoy volviéndome loca, ¿Por qué buscaría otro significado en sus palabras? Quizá es esta su venganza, volverme loca poco a poco.
Dejo de darle vueltas a esto justo cuando Ada cruza la puerta.
-¡Lo lamento llego tarde!.- su mano se envuelve alrededor de mi cuello arrastrándome arriba.
Mis pensamientos se van como agua entre mis dedos y me olvido fácilmente de Leo, no sabía en ese momento que era el inicio del peor día de mi vida.