II.

1577 Words
Leo.  -Vamos, no seas un idiota.- mi mejor amigo Levi camina a mi lado mientras arrastro mi maleta por el aeropuerto. Veo al chofer de mi padre con un enorme cartel con mi nombre, le dije que esto no era jodidamente necesario. -Tengo que ponerme a trabajar Levi, a diferencia de ti, mis padres esperan que me convierta en alguien de provecho. -Eso es lo que te hace un idiota, yo solo… estoy tomándome mi tiempo antes de sentar cabeza, no todo el mundo tiene que estar obsesionado con el trabajo. Mueve las manos entregando la maleta al conductor, niego cuando intenta tomar la mía, caminamos entre la gente hasta llegar al auto, me subo con Levi pisándome los talones. -Vamos Leo, es una noche, incluso tengo tu disfraz. Me llevo una mano a la cien. -¿Disfraces? ¿Cuántos años tienes? -Sé que se escucha como una locura, pero confía en mí, será una noche increíble, es un club exclusivo, vienen personas de todas partes del mundo. -¿Cómo se llama? -Blame. “Blame… blame… ¿Por qué el nombre es tan familiar?” -Por última vez, no iré. A medida que el auto avanza me siento cada vez menos tenso, ir y venir de Italia siempre es terriblemente estresante. -No quería decirlo, pero… tu madre me pregunto si seguías buscando a… Aprieto la mandíbula tensándome hasta que casi rompo el anillo en mi dedo meñique, Levi se da cuenta y se detiene. -Tranquilo hombre, no le dije nada, cubrí tu espalda porque eso hacen los amigos. Suspiro sabiendo que Levi es un tipo inoportuno, pero nunca un traidor, es cierto que le debo mucho y eso ultimo me convence de acompañarlo a su estúpido club. -Bien, iré solo por un trago, después de todo creo que lo necesitare. Sonríe con suficiencia y saca el maldito traje de su maleta haciendo un desastre, los rombos verdes me queman las pupilas. Esto debe ser una puta broma. *** Estoy sentando en el VIP al final del club, es ciertamente un espectáculo, todos están disfrazados de alguna manera, bebo el whisky en mi mano, Levi esta perdido en la pista buscando una víctima con el cerebro jodidamente pequeño y tetas lo suficientemente grandes en donde enterrar su feo rostro. Reviso el reloj en mi mano, todavía es temprano y ya creo que la diversión se ha acabado, me pongo de pie listo para irme, pero ese cabello castaño ondulado es más que reconocible, la altura y la manera en la que camina. Mi jodida hermana pequeña está aquí vistiendo un maldito trapo ajustado. Planeo llevarla lejos de aquí así tenga que arrastrarla, la sigo entre las personas y se me dificulta alcanzarla, me detengo en la barra, estoy seguro de que volverá. “Voy a matarla” La ira me ciega, por eso cuando el menudo cuerpo choca con el mío no me doy cuenta hasta que le prestó atención. “¿Swan?” Está claro que es ella, la mejor amiga de Ada, esta irreconocible y al mismo tiempo continúa siendo la chica que se aferraba a mi pierna, la misma que arruino el negocio más grande de mi vida por un puto capricho y la única razón por la que pase tanto tiempo fuera de casa. Viste como un maldito manjar, jamás la vi con nada que no fuera una profunda indiferencia, pero ahora, maldito infierno quiero llevarla en mi puto bolsillo y no soltarla nunca, el escote es tan sugerente que basta solo un empujón para ver que hay debajo, sus piernas largas son preciosas en esas medias y sus ojos grises brillan con las luces, sus largas pestañas se mueven como mariposas y mi estomago se aprieta cuando escucho su voz. “Ella no sabe quién soy” Casi olvido que llevo la máscara puesta. Quizá por eso decidí ser imprudente, quizá por eso decidí que quería probarla por una vez, ella no sabe quién soy y no tiene que saberlo nunca. Porque la odio. Puede que sea hermosa la puta chica lo sabe, pero esta hueca no es nada más que apariencia y buenos modales, aburrida hasta los huesos. La veo bailar, la niña que recuerdo no es más que eso, un recuerdo fugaz de que esta fuera de los límites, si mi madre se entera va a matarme, pero nadie lo sabrá y a medida que la noche pasa quiero más y más de ella, cada centímetro de su cuerpo grita por ser reclamado. Al final de la noche la beso porque es algo que nunca me daría por voluntad propia. Y así como este momento, voy a robarle todo, poco a poco, hasta que se de cuenta de que nunca debió meterse conmigo, no descansare hasta que se arrodille y suplique por mi perdón, quizá cuando este lo suficientemente rota pueda dejarla ir, sola… con los pedazos de su alma astillando su corazón. Porque la perra lo merece. *** Abro los ojos sintiendo un enorme peso sobre mi cuerpo, la presión en mi pecho hace que apenas pueda respirar. -¿Cuándo llegaste?.- Ada está sentada sobre mi pecho con las piernas cruzadas. La tomo del brazo jalándola a un lado, cae de cabeza en la cama, me levanto antes de que pueda hacer cualquier truco estúpido. -Ayer. -¿Por qué nunca me llamaste? -Porque estaba ocupado. -¿Con que? -Deja de ser tan entrometida o le diré a papá que anoche estabas en Blame. Abre los ojos tan grandes que amenazan con salirse de sus orbitas. -¿Cómo lo sabes? -Adivina genio. Piensa por un momento -Estabas ahí… -¡Bingo! -No te extrañe ni un poco.- dice pero sé que no es verdad, me acerco a mi maleta y saco las piezas de chocolate que le encantan, los lanzo en su dirección. -¡Mierda si!.- chilla brincando sobre mis sabanas. Ada sigue siendo una niña para mí, es como 14 años menor que yo, lo que relativamente la convierte en una niña a pesar de que ahora tiene ¿Qué? ¿cómo 21? ¿20? ¿19? Da igual. Alguien toca la puerta de mi habitación, mi madre asoma la cabeza observándonos. -Me preguntaba en dónde estabas.- dice señalando a Ada, se acerca a mi envolviéndome en sus brazos, siento inmediatamente un alivio recorriéndome, Gisel nunca ha sido menos que perfecta. Cuando me adoptaron sentí que les debía mucho, pasaba la mayor parte del tiempo callado, evitando cualquier problema, cuidando silenciosamente de ella y mi hermana, pareció darse cuenta más rápido de lo que esperaba, técnicamente me rogo que fuera un adolescente, que creciera como uno. -¿Cómo va todo cariño?.- pregunta acariciando mi cabello. -Mejor ahora que te he vuelto a casa, ¿Dónde está papá? -Abajo, insiste en hacerte una bienvenida, Levi esta con él. Tu tía Lizy y tu tío Kil están en camino. -No es necesario, tengo mucho trabajo que hacer. -Eso puede esperar, tienes que comer y quiero pasar tiempo con mi hijo, ¿puedo hacer eso? No hay nada que pueda negarle a mi madre. Nunca. -Bajare después de darme una ducha. -Está bien cariño, Ada, baja a ayudarle a tu abuela, trajo un montón de galletas para ustedes. Ada echa la cabeza atrás y a regañadientes sale de mi habitación, me preparo para el espectáculo de mierda asegurándome de quitarme la barba por completo. *** Una vez que, bajo las escaleras, todos están ahí, incluyéndola a ella. El delicado y jodido cisne. Me llevo una mano a los labios recordando lo que sucedió la noche anterior, pensando en lo loca que se volvería si supiera que fui yo al que beso anoche. Swan está parada en una esquina en la cocina, busca un par de copas en la gaveta superior, me acerco a ella y saco las copas en su lugar, suelta un gemido de sorpresa. -¿Leo? -Parece que creciste Swan. No doy marcha atrás presionando mis caderas en su espalda solo porque me gusta joderla, sin embargo, ella da un paso al costado alejándose de mí como si le quemara. No puedo culparla. -No podía ser una niña para siempre. Me rio cuando el rubor pinta sus mejillas. -Todavía eres una niña Swan, me refería a que eres más alta de lo que recordaba. “Es más que una jodida niña, es una manipuladora nata.” Sus ojos se entrecierran, me ignora tomando las copas de mis dedos. -Como sea, es bueno que estes de vuelta.- no hay ni un rastro de amabilidad en su tono pero esta es ella, siempre aparentando, fingiendo que no quiere preguntar cuando me voy para que pueda volver a su vida de cuento de hadas. -¿Lo es? -Si, Ada te extrañaba. -¿Y tú? Entreabre los labios, pero no dice nada, me decepciona un poco si soy sincero, pero tampoco puedo culparla, sabe que cometió un error y ahora esta nerviosa, esperando en alerta cuando lo mencionare. -Supongo. -¿Supones? -Si, supongo. Eso es suficiente para hacerme reír amargamente, sus ojos se agrandan cuando me mira, niega mientras levanta las copas en el aire como si quisiera olvidarse de algo. -Vamos niña, todavía tenemos un largo día por delante y hay mucho de qué hablar.- envuelvo mi brazo en su cuello como en los viejos tiempos, solo que esta vez no se siente como antes. Porque pronto será demasiado tarde para ella.
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