Marianne miraba a Dimitri con firmeza, en el fondo se decía que finalmente había tenido un buen gusto hacía una mujer pero sus ojos se habían posado en alguien que estaba fuera de su alcance.
— Entiendo y no la invitaré a la gala, pero no voy a desistir de conquistarla — Dimitri respondió con convicción — como te digo, ella es distinta, ¡Ni siquiera sabe quién soy! Avisa que no voy a ir a esa gala, inventa algo, que tengo planes más importantes para hoy o algo por el estilo. A ti se te da bien mentir.
— No insistas Dimitri y déjala en paz, Isabella es conocida por ser una mujer dedicada en cuerpo y alma a su trabajo; a pesar de que es una belleza jamás se le ha visto con compañía masculina que de a entender que tienen una relación. Tú eres un hombre muy complicado que tiene una reputación contraria a la de ella y solamente la vas a perjudicar con tu terquedad.
— Sabes muy bien que cuando pongo mis ojos en alguien nadie me puede hacer retroceder, estoy interesado en Isabella y no pienso descansar hasta que ella me de el si.
Marianne miraba a Dimitri muy seria y preocupada, aunque no trato a Isabella por mucho tiempo algo hacía que le surgieran estos sentimientos. No deseaba que ella fuera un trofeo más en la repisa de conquistas de Lombardi.
— Eres muy terco, solo te advierto que dudo mucho que ella te corresponda por los motivos que te expliqué anteriormente pero es decisión tuya lo que quieras hacer.
Dimitri decide arriesgarse, tiene la filosofía de que todo en la vida se trata de eso. Pasan las horas y por la noche llega al hospital, decide entrar y se le acerca a un guardia.
— Disculpe pero se encuentra la doctora Isabella Levallois, me gustaría hablar con ella de algo privado.
— Si, ella se encuentra en el hospital aún, puede pedirle a su secretaria que lo haga pasar.
El guardia señala hacia el fondo y Dimitri comienza a caminar, al llegar esta Alessia sentada en un escritorio y al mirarlo se emociona mucho.
— ¡No puedo creerlo! ¡Tú eres Dimitri Lombardi! — chilló emocionada — por favor dame un autógrafo, soy una de tus fans.
— Con mucho gusto — Dimitri sonríe satisfecho al ver la reacción de cualquier persona normal — ¿A nombre de quien es el autógrafo?
— Es a nombre de….
De repente se abre la puerta e Isabella sale, ella mira a Alessia y le habla mientras sus ojos solamente la veía a la pequeña mujer.
— Alessia por favor comunícate con el doctor Oliveira, me urge hablar con él de un asunto — ella le sonrió amablemente — te lo agradezco.
— Si claro, lo haré inmediatamente Isabella — la sonrisa de la doctora es correspondida con otra — creo que aún se encuentra en el hospital, en cualquier caso lo llamaré a su celular para que venga de una.
Cuando Isabella termina de hablar con ella se encierra en su oficina nuevamente, ni siquiera noto la presencia de Dimitri. Él le firma el autógrafo a Alessia y se lo entrega, tenía un sabor agridulce al ver que la famosa doctora Levallois simplemente lo había ignorado por completo.
— ¡Muchas gracias! — ella lo guardó en su bolso — ahora si me disculpa tengo cosas que hacer, mi jefa como puede ver necesita que contacté a alguien.
— Está bien pero antes necesito hacerle una pregunta — Alessia asintió para afirmar — ¿A qué hora sale la doctora Levallois hoy?
Alessia se queda mirando fijamente a Dimitri, él se pone nervioso cuando mira sus penetrantes iris observar tan detenidamente pero de repente ese incomodo silencio se rompe cuando la chica comienza a reír incontrolablemente, pasa de esta forma por 15 minutos hasta que se logra calmar, el chico está muy pero muy asustado, piensa que se encuentra loca de remate.
— Disculpe por reaccionar así pero no puedo evitarlo, miré Isabella tiene hora de entrada pero no de salida, ha habido días que se queda a dormir aquí en el hospital en caso de que se pueda permitir ese privilegio, su vida es su trabajo por lo tanto si pretende querer conquistarla lo mejor es darse por vencido, no eres el primero que se interesa en ella y se marcha con el tiempo.
Dimitri se sorprende cuando Alessia le dice esto. De repente la puerta del consultorio se abre y sale Isabella muy seria y con una ceja levantada,
— Alessia estoy esperando la llamada de Oliveira, ¿Qué pasó? No es necesario que venga pero si es urgente que me comuniqué con él.
Alessia se pone muy nerviosa cuando mira a Isabella molesta pero Dimitri interviene ya que no quería perjudicar a la chica que había sido tan amable con él.
— Discúlpame Isabella pero Alessia se ha distraído conmigo, por favor no la regañes que es muy amable.
Isabella vuelve a ver a Dimitri, no se había percatado de que estaba ahí. Ella lo mira muy seria y él se pone nuevamente nervioso.
— Le voy a pedir que no moleste a mi distraída secretaria, ella tiene muchas cosas que hacer señor Lombardi así que por favor retírese y tu Alessia comunícate inmediatamente con Oliveira.
— Si, inmediatamente y disculpe doctora Levallois — ella se miró arrepentida — ya no me voy a seguir distrayendo.
Isabella entra a su oficina y Alessia se comunica con el doctor Oliveira, Dimitri decide esperar y se sienta ahí, las horas transcurren pero el interés romántico de él no sale para nada hasta que de repente llega una ambulancia con una mujer muy delicada.
La mujer tenía la mitad de su cuerpo destrozado, la Dra. Levallois sale de su oficina inmediatamente y se va a la sala de operaciones, dado que todo fue muy rápido Dimitri no pudo hablar con ella además de que sabía que no era el momento adecuado para flirtear con la bella doctora y que lo más probable es que le daría una patada donde no le da el sol.
Dimitri se queda esperando sentado a que ella salga del quirófano, después de algunas horas Alessia se levanta del escritorio y comienza a tomar sus cosas para irse.
— Te aconsejo que te vayas, ella demorara mucho tiempo en el quirófano y además ya te dije que te des por vencido, si le das a escoger entre el hospital o tener una salida contigo obviamente pondrá su trabajo por encima de ti.
— No pienso irme, cuando a mí me interesa alguien lo consigo, te aseguro que ella caerá muy pronto y haré callar a más de uno.
Alessia rueda los ojos y le quedan en blanco entonces mira a Dimitri sumamente molesta por las palabras de típico casanova que solamente se preocupaba por tener una mujer más en su repisa de aventuras.
— Si te atreves a hacerle daño te juro que te vas a arrepentir, Isabella ha pasado por muchas cosas para que se le sume un idiota más como tú que solamente se interesa por si mismo y por nadie más.
— Cálmate no le pienso hacer ningún daño todo lo contrario, la quiero para mi, esa mujer tiene un efecto que poseerla se metió entre ceja y ceja desde el momento que la conocí.
Las palabras de Dimitri no logran tranquilizar a Alessia, es todo lo contrario se pone más iracunda y sus ojos lo delatan sin prestarle mayor importancia a las personas que pasaban; sus pasos fueron en dirección al hombre que comenzó a incomodarse por la ferocidad con que era visto.
— Vete al demonio, ella no es propiedad de nadie. Ni se compra ni se vende así que no molestes y largo de una buena vez si no quieres que llame a seguridad para que te saquen a patadas que es como mereces ser sacado.
— Por favor cálmate, no es necesario que llames a seguridad — él levantó las manos en son de paz — solamente decía el efecto que Isabella tiene en mí.
— Entonces si no quieres que llame a seguridad vete y no vuelvas por aquí, poco me importa el efecto que Isabella tiene en ti. Eres un ser asqueroso y despreciable.
Dimitri se levanta y decide marcharse, Alessia estaba sumamente molesta por lo que se va detrás de él, ella se asegura que se suba a un taxi y una vez que se va le da órdenes específicas al guardia para que no lo deje entrar por ningún motivo siendo la única excepción si necesita servicios hospitalarios.
Al día siguiente Dimitri estaba muy pensativo, sabía muy bien que había cometido un grave error al decirle eso a Alessia por lo que toma la decisión de levantarse y ducharse, sale rápido de su casa y se marcha rumbo al hospital pero en el camino compra un ramo de rosas blancas
Al llegar al hospital debido al ramo que llevaba el guardia de seguridad no puede verle el rostro por lo que pasa sin problemas dentro, una vez estando en el escritorio Alessia mira esto pero no se fija en quien lo lleva por el mismo motivo con el cual había pasado sin problemas a las instalaciones del hospital.
— Disculpe, ¿De parte de quien son estas rosas y para quién son? Como puede comprender no puedo dejarlo pasar si no me da esa explicación, hay personas que son alérgicas a tales flores…