Dimitri no había considerado tal cosa, solamente rogaba en su interior que ella no fuera alérgica a dicha flor o a otras; solamente deseaba arreglar la metida de pata que cometió horas antes, justo por eso Marianne siempre estaba a su lado ya que cometía errores muy serios que eran arreglados por su asistente personal.
— Son de mi parte y son para ti — contestó Dimitri — sinceramente espero que no seas alérgica ya que nunca pensé en tal cosa.
Alessia se molesta cuando mira que es Dimitri y se levanta de su lugar, sus ojos de molestia son evidentes y varios transeúntes que pasaban por ahí la miraban sin ninguna prudencia.
— Si no quiere que llame a seguridad retírese inmediatamente, no soy alérgica a las flores pero no me interesa nada que venga de usted.
— Ayer me tuteabas pero hoy me hablas de usted, al parecer eres bipolar niña y sin ser doctor puedo diagnosticarlo — Dimitri sonrió — toma las flores, es bueno saber que no eres alérgica.
Alessia se pone más molesta por lo que Dimitri se da cuenta que metió la pata nuevamente, respira profundo y piensa en las palabras que ocupará para que la secretaria de su nueva conquista no llame a seguridad y lo saquen a patadas.
— Por favor discúlpame por lo que dije ayer, tienes toda la razón, Isabella no es propiedad de nadie. Realmente estoy interesado en ella y necesito de tu ayuda.
Alessia lo queda mirando fijamente, se sienta en su escritorio y queda pensativa por un rato. Dimitri se pone muy nervioso pero en el fondo guarda una pequeña esperanza de que ella va a aceptar después de todo no ha llamado a seguridad para que lo saquen a patadas de ahí
— Está bien, te ayudaré pero te lo advierto; si lastimas a Isabella lo lamentarás mucho, recuerda que tienes 206 huesos en todo tu cuerpo y puedo quebrarlos uno a uno como si fueran simples astillas.
Dimitri está contento cuando escucha la respuesta de Alessia aunque un poco asustado por la advertencia que le dió. De repente Isabella viene en el pasillo con Jacques, ambos se miraban muy bien juntos y también con cierta complicidad, ella mira a este chico y se pone muy seria.
— ¿Qué hace aquí señor Lombardi? Pensé que había sido lo suficientemente claro con usted cuando le dije que dejará de molestarme, solo espero que no se encuentre aquí por mí porque si es así desde ya le digo que pierde su tiempo.
— No estoy haciendo nada importante, es un gusto volver a verte Isabella — él le sonrió mientras ignoraba a Jacques — tengo que reconocer que te miras preciosa.
— Isabella quién es este hombre — Jacques preguntó — claro, si se puede saber.
Isabella vuelve a ver la mesa de Alessia y mira el enorme ramo de rosas blancas, no le presta mayor importancia a los halagos que recibe por parte del hombre y su cerebro lo desecha como si fuera basura, su respuesta a Jacques es que le dirá después algo que molesta a Lombardi ya que fue ignorado por completo, ahora sabía a lo que se refería Marianne cuando le dijo que no iba a ser presa fácil.
— Le voy a pedir que no moleste a mi secretaria en horas de trabajo, señor Lombardi si está interesado en ella espere que salga del hospital ya que aquí no es un sitio de citas románticas por si no se ha dado cuenta.
— No es lo que crees Isabella — Dimitri habla nervioso y queriendo justificarse rápidamente — yo no estoy….
— A mí no me importa — ella alzó su mano con total elegancia — esos son asuntos suyos y por favor no me diga Isabella que para todos soy la Dra. Levallois.
Isabella entra a su oficina con Jacques que está esperando una explicación de quién es ese aparecido, Dimitri queda helado cuando ella le dice esto y a la misma vez molesto debido a que con el doctor Oliveira no había dicho nada con el hecho de que la llamó por su nombre. Ahora está más interesado que nunca, la considera una mujer muy pero muy especial y poco le importa lo que le enfadaba.
— Te voy a ayudar pero por hoy te tienes que retirar, ella hoy tiene una agenda muy apretada más que los otros días — dijo Alessia — además al parecer no tienes una buena relación con Isabella ya que eres demasiado atrevido, recuerda acercarte a mi amada jefa y amiga con más tacto la próxima vez.
— Está bien, me tengo que ir ya que yo también tengo una agenda apretada hoy, te agradezco que me quieras ayudar y te prometo que voy a compensarlo con creces.
— No hago esto solo por ti, también lo hago por ella, quiero que pueda vivir su vida fuera del hospital, realmente la quiero mucho y me preocupa que su mundo completo sea su trabajo.
— Entiendo y no te preocupes, yo le voy a ayudar a que tenga una vida fuera de su trabajo y conozca sitios que se encuentran más allá de estas cuatro paredes.
Dimitri decide marcharse pero cuando iba en la entrada mira que muchos reporteros estaban afuera, trataba de pasar desapercibido pero uno de ellos lo miro y grito su nombre así que él sale corriendo hacia adentro por lo cual los reporteros lo persiguen, el guardia de seguridad intenta detenerlos pero son muchos y no logra detener a este chico que tenía la entrada prohibida al hospital por parte de Alessia. Dimitri iba corriendo con todas sus fuerzas y sentía que se iba a dar por vencido cuando Isabella de repente detiene a todos los periodistas que corrían por todo el hospital importunando a los pacientes que se encontraban en las instalaciones.
— ¡Un momento! ¿Qué creen que hacen aquí? Esto es un hospital y no una pista de fórmula uno, por lo tanto no pueden andar corriendo como se les dé la reverenda gana, yo les dije que les iba a dar una rueda de prensa por lo tanto esperen afuera si desean que todavía se las dé porque puedo mandar todo al demonio en este preciso momento.
— No es a usted que buscamos Dra. Levallois, es a Dimitri Lombardi — grita un reportero — no teníamos idea que se encontraba aquí y puede imaginar que debemos aprovechar el 2x1 que nos están dando en estos momentos, las fotografías de dicho personaje son muy bien pagadas al ser una estrella tan reconocida en el medio, hay facturas que pagar e hijos que mantener por como puede imaginar, no todos tenemos una cuenta en el banco como usted.
Isabella se sorprende cuando el reportero dice esto, al ver hacia atrás siguiendo los ojos de este hombre mira a Dimitri, ella se molesta y lo toma del brazo para llevarlo hacia adentro. Los periodistas comienzan a tomar fotos desenfrenadamente y tratan de seguirlos pero se atraviesa Jacques que no dejaba a la famosa doctora tal a como su abuela se lo había pedido.
— Hasta aquí los dejo llegar la doctora Levallois, a cómo pueden ver ella tiene que atender un asunto con el señor Lombardi además creo que ella no desea que la sigan y ya saben cómo puede ser si se enfada.
Los periodistas miran al doctor que los mira y cuando él se da la vuelta para irse todos comienzan a murmurar pero debido al silencio que reina en el sitio es que se puede escuchar a la perfección absolutamente cada sílaba que sale de sus labios.
— Él es el doctor Oliveira, se trata de un renombrado cirujano que ha operado a muchas personas muy importantes además trabaja al lado de la Dra. Levallois como su mano derecha. Hay rumores que dicen que tienen una relación amorosa y para ser honesto ambos hacen una excelente pareja.
— Basta de murmurar, por favor retírense — dijo Jacques de forma firme — la rueda de prensa se hará cuando la doctora Levallois termine de hablar con el señor Lombardi así que les voy a pedir que se retiren inmediatamente antes de que llame a seguridad para que los saquen de las instalaciones.
Los periodistas se retiran hacia afuera. El doctor Oliveira se dirige hacia la oficina de Isabella, cuando entra Dimitri estaba sentado y ella estaba de pie, se notaba que estaba muy molesta por la presencia del hombre.
— Desde el día que lo conocí señor Lombardi solo me ha causado problemas, ya le dije que si está interesado en Alessia espere que salga de su trabajo.
— Todo es un mal entendido Isabella, yo no he querido causarle ningún problema todo lo contrario…
— A ver señor Lombardi por comenzar no me trate con toda familiaridad ya le dije que me diga Dra. Levallois, solo le pido que trate de no molestar. Aquí es un hospital y hay muchas personas que necesitan absoluta tranquilidad y usted no se las está dando, le voy a pedir que se retire inmediatamente porque no quiero problemas con la prensa.
— Está bien Isab…. Digo Dra. Levallois, me iré cuando los periodistas se hayan marchado ya que pueden ser demasiado molestos y estoy seguro que usted lo sabe a la perfección.
— No va a ser necesario que espere que se vayan, venga sígame — Isabella sale por la parte de atrás del hospital ella tiene un pasadizo secreto cuando entran ella abre y salen — por favor márchese y no me vuelva a ocasionar problemas que suficiente con los que tengo encima para agregarme otros.
— Está bien me voy pero volveré doctora Levallois téngalo por seguro, mi intención no es causarle problemas si no distraerla de los mismos.
— No me interesa nada de usted, lo único que pido es que me deje tranquila de una buena vez y al parecer es pedirle demasiado — ella suspiró pesadamente — a mala hora me fui a tropezar con usted en esa calle, siendo honesta de haber sabido que seguir mi rutina me iba a causar tantos problemas mejor me hubiera ido en un taxi para venir a mi centro de trabajo y así cada uno hubiera seguido con su vida mientras ignoraba la existencia del otro.
— Creo que Isabella fue lo suficientemente clara — dijo Jacques — señor Lombardi, no se a que se dedica y no me interesa pero tiene que saber que nosotros necesitamos tranquilidad ya que de nosotros dependen vidas, supongo que comprende la importancia de esto.
— La comprendo a la perfección pero mis intenciones no son malas a como le dije a la doctora Levallois, además no todo en esta vida es trabajo y si realmente se preocupa por ella tiene que ser consciente de que debe tener actividades fuera del hospital.
Dimitri se marcha y camina cuando se detiene un carro es Marianne, él se sube y se marcha. Iban en el camino cuando ella decidió hablar, se notaba que estaba cansada e irritada de andarlo buscando por todos lados
— Sabía que te encontraría ahí, en serio que eres terco — ella negó y resoplo pesadamente — ya te dije que te olvidaras de ella pero al parecer tus oídos tienen un serio problema, creo que te llevaré donde el doctor a que te revise.
— No lo voy a hacer así que no insistas Marianne me conoce muy bien y lo sabes — Dimitri sonrió de forma pícara — si el doctor es Isabella con total gusto voy a checarme hasta donde no me da el sol.
— Está bien no te digo nada más, hoy tienes una agenda muy apretada así que démonos prisa de una vez, voy a ignorar lo que tú dijiste de la misma forma que ignoras lo que yo te digo.
Dimitri y Marianne se marchan, asisten a muchos compromisos en el cual este chico asiste por obligación pero se notaba que no dejaba de pensar en Isabella, hay algo en ella que lo trae desconcertado y no podía explicarlo con palabras.
Mientras tanto Isabella se estaba preparando para la rueda de prensa que tenía que brindar, antes de ir al auditorio da un respiro enorme y se queda pensativa por un momento de repente siente que una mano le toca el hombro, es el Dr. Oliveira
— Cálmate Isabella, no te preocupes que yo estaré sentado a tu lado por si esos periodistas se exceden con las preguntas — él le sonrió mientras sus ojos la veían con amor — nunca vas a estar sola mientras respire el aire que el mundo nos brinda.
— Muchas gracias Jacques — ella le sonrió y sus ojos demostraban un enorme agradecimiento — te agradezco mucho todo lo que has hecho por mí desde la muerte de mi padre.
— No tienes nada que agradecer, sabes muy bien lo sentimientos que tengo hacia ti haría todo esto y mucho más si solo…
— Por favor doctor Oliveira — ella vuelve a ser la misma mujer impenetrable — ya hemos hablado muchas veces de esto, además no es el momento para sacarlo a la luz nuevamente.
— Tienes razón Isabella discúlpame — sus ojos se nublaron — ahora acabemos de una vez por todas esto
Isabella y el doctor Oliveira salen, los periodistas comienzan a sacar muchas fotografías y también comienzan a preguntar cosas referentes al hospital, esto tranquiliza mucho a la bella doctora Levallois…