Todo el camino Maleny pasó molesta, Ethan solo se reía de ella, y hasta creía que una nube roja llena de ira estaba a punto de consumirlos, ella de verdad le agradaba, le daba igual, si tenía una casa o no, si su padre era el presidente Miller e incluso si tenía ese auto de lujo, se notaba que trabajaba por lo que quería y estaba acostumbrada a no depender de nadie, nada comparado con la mayoría de chicas que lo rodeaban que solo buscaban fama, en medio de tanta hipocresía agónica agradecía encontrar a alguien distinto. Pronto llegaron al aeropuerto, Ethan estacionó su auto cerca de una de las entradas principales, se bajó del auto y esperó un momento a que Maleny le hiciera compañía, sin embargo, ella se quedó en el auto sin hacer nada
—¿Te quedarás aquí? —cuestionó
—¿No puedo?
—Sí, aunque no sé cuánto tarde
—No voy a perderme te esperaré por aquí
—Bien, trataré de no demorarme
—Okey —le sonrió, ahora con calma.
Ethan caminó hacia el interior del edificio, en el centro halló a uno de los televisores que indicaba en que sala estarían sus padres, se apresuró a llegar al lugar, en cuanto llegó los identificó fácilmente pues estaban rodeados de varios hombres en traje n***o, cuando se acercó le hicieron reverencias y le dieron el paso, sus padres se sorprendieron un poco
—¿Qué haces aquí? —cuestionó Alexander
—A mí también me alegra verte papá —dijo sarcástico—. Y a ti también mamá
—Déjenos solos —le indicó Alexander a uno de sus hombres, que se alejó lo suficiente como para no escuchar lo que hablaban—. ¿No estabas en una fiesta? —cuestionaron luego
—Tengo una fiesta, vine a despedirlos, ya que nunca me dicen nada
—Tu madre hizo que te llamaran, estabas ocupado según dijiste —se excusó Alexander
—Así es —apoyó Charlotte
—El hombre dijo que necesitaban verme ¿Qué sucede?
—Como podrás notar tenemos un viaje de negocios
—¿Cuándo vuelven?
—Ese es el punto, no sabemos cuánto tiempo tardemos —respondió Alexander
—Quizá una semana o dos, o puede que tardemos más —siguió la mujer
—Debe ser muy importante —afirmó Ethan
—Así es —confirmó el padre—. Este negocio puede darle un gran giro a la industria laboral, sobre todo en textiles
—Entonces eso era...
—Exacto, te dejamos a cargo de la casa y de todo mientras no estemos, mi hombre de confianza estará pendiente de todo, no dudes en llamar si sucede algo
—Bien, les deseo lo mejor —dijo despidiéndose
—Ethan —lo llamó su padre
—¿Sí?
—Felicitaciones por pasar la prueba —sus padres le sonrieron —. Cuídate
—Gracias papás —dijo antes de marcharse
Llegó pronto al estacionamiento, pero en su auto Maleny no estaba, se maldijo así mismo por no tener su número de teléfono, pensó en escribirle a Oliver, pero recordó las palabras de Maleny “no quería ser un mal tercio” probablemente estarían ocupados en sus asuntos, caminó un poco por los almacenes que estaban a su vista, quizá la chica había querido comprar algo, pasó largo rato y no la encontraba, así que decidió volver a su auto, quizá ella ya estaba allí, cuando estaba a pocos metros, pudo verla en compañía de un chico que le ganaba en estatura, bastante acuerpado y con una sonrisa llena de coquetería y malicia, al parecer llevaban rato conversando pues ambos traían en sus manos unos vasos de helado medianos
—Caperucita —le habló Ethan serio —. Espero no haberte echo esperar tanto —esto tomó por sorpresa a Maleny que ahora se sentía apenada frente al chico que acababa de conocer —. ¿Vamos? —no esperó a que respondiera, pasó su brazo por los hombros de Maleny y la condujo al auto, el chico venia detrás de ellos, Maleny trataba de no caminar, pero la fuerza de Ethan era mayor
—Oye —llamó el chico a Maleny —. No me dijiste tu nombre —Ethan volteo a mirarlo de forma posesiva
—No necesitas saberlo
—Le pregunté a ella —respondió el chico sonriente
—Ya te lo dije, no necesitas saberlo —Maleny trató de soltarse de su agarre
—Ella puede hablar —dijo indiferente el chico esperando —. ¿Eres su cuidandero acaso?
—No te incumbe
—Pues me incumbe, ella me interesa
—Si, claro —respondió Ethan
—Suéltame, Ethan —dijo Maleny bajito intentando soltarse por segunda vez empezando a molestarse
—¿Te interesa ese imbécil?
—Ni siquiera lo conoces
—No necesito hacerlo para saber qué tipo de hombre es
—¿Cómo tú? —se burló de ella
—Hay peores
—Puedo cuidarme sola, suéltame —repitió
—Entonces, ¿Dejaras que me diga su nombre o vas a seguir con tus escenitas? —se burló el chico
—Bien, dile tu nombre para que podamos largarnos de aquí —dijo sarcástico Ethan mirando con indiferencia a Maleny
—Pero que molesto —soltó —. ¿Cómo te llamas muñeca? —repitió el chico
—Mucho gusto, Andrea —se acercó a él dándole la mano con una gran sonrisa, que sorprendió a Ethan
—Mucho gusto, preciosa, soy Logan —le sonrió de vuelta
—Vea pues, ¿cómo el de la película de los X-Men? —curioseó Maleny
—Así mismo —confirmó sonriente —. ¿Te gustan esa clase de películas?
—Un poco
—Bien, podríamos ir a ver alguna cuando quieras
—Sí, podría ser —respondió ella sin darle importancia
—Bien, ¿Ya nos vamos? —interrumpió Ethan fastidiado
—Pero ¿Quién es este que no permite hablar? —cuestionó el chico
—Eso no importa —respondió Maleny
—Entonces no es necesario que te vayas con este imbécil —dijo el chico molesto
—De hecho, es muy necesario —respondió ella mirando su brazo un poco enrojecido
—¿Es tu novio o qué?
—Si fuera su novio, ya no tendrías dientes —soltó Ethan burlonamente
—De seguro tú ya estarías en el hospital —contraatacó el chico
—Ja, ja, ja, que graciosos, ya nos vamos—arrastró a Ethan a caminar —. Nos vemos después, bye —se despidió de Logan riendo y caminó junto a Ethan hacia el auto
—Bien, te llamaré —dijo Logan sin recibir respuesta
—¿Se puede saber que hacías con ese idiota?
—Hablaba ¿no es obvio?
—¿Por qué le seguiste el juego?
—No tenia nada que hacer mientras esperaba
—Así que fuiste a coquetear con ese estúpido
—Fui por un helado, no te equivoques, aunque si así fuera eso no te interesa en lo más mínimo
—Sí, claro —dijo sarcástico
—Supongo que siempre te pasa
—¿De qué hablas?
—Si sacas tales conclusiones debe ser por tu experiencia, lamento decepcionarte, pero tengo los pies sobre la tierra, fui por un helado y lo encontré allí, no quise ser descortés
—Claro, por eso lo trajiste hasta mi auto
—Ah, disculpa, pero nunca mencioné tu auto, de no ser por ti y tu afán sin sentido, jamás se hubiera enterado de la existencia de este auto
—¿Segura?, porque según lo que vi no paraba de mirarlo
—Sea lo que sea no lo mencioné —rodó los ojos
—Al final le dijiste tu “nombre” ja, ja, ja estuvo muy buena esa parte
—Como te dije, puedo cuidarme sola
—No estoy de acuerdo
—No pedí tu opinión, Ethan
—¿Estás molesta porque te aparte un pretendiente?
—Ja, ja, ja, que estupidez —soltó —. No lo conozco me da igual
—Pues te vi muy alegre conversando con él y hasta le disté tu numero
—¿Celoso? —lo retó
—Para nada
—Bien, entonces deja de hablar de él y volvamos, de seguro Grace está preocupada por mi
—¿No que te puedes cuidar sola?
—Lo hago, pero sé como es Grace y se preocupa demasiado
—Vamos, “Andrea”
—Vale
Ethan condujo el auto a toda velocidad por unos minutos, Maleny no prestó tanta atención al camino, pero cuando Ethan detuvo el auto estaban frente a una tienda de golosinas y dulces
—¿Qué hacemos aquí? —Cuestionó Maleny
—¿No es obvio?
—Estúpido
—Eso diría de ti, que haces esa clase de preguntas
—Tú, eres… tan…
—Dulce, apuesto, encantador, buen mozo —la interrumpió
—Claro que no
—¿No era eso lo que dirías? —rio sarcástico —. Disculpa, es que no pude escuchar tu miserable voz
—Cállate, eres un idiota Ethan
—¿Y qué?
—Nada
—¿Tanto te molesta? —dijo provocándola
—No tiene sentido hablar con una persona tan ignorante
—¿Qué harás entonces? —rio —. ¿Nada?
—Exacto —le sonrió, disfrutando de la molestia que ahora Ethan sentía.