Capitulo 2

4040 Words
La primera impresión es lo que cuenta, la gente siempre dice que no, que no se juzgan los libros por las portada pero siempre se hace, no es que me dieran una mala impresión pero había algo demasiado raro, no se, no me cuadraba todo. —El primer día, Sofia se callo encima de Martin porque no llevaba las lentillas—me contó Clara que hablaba conmigo con gran energía. La mire impresionada. —El mejor comienzo de una amistad—comento Sofía. La mire sonriendo. Me di cuenta de dos cosas, de dos simples cosas, las cosas no eran como en el país vasco, la primera gran diferencia. es la cantidad de bares, no entiendo como pueden sobrevivir sin tener un bar en casa esquina, no se quizás estaba demasiado mal acostumbrada a que hubiera casi más bares que personas pero al menos a mi me gustaba tener muchas opciones, sin hablar de que las cosas cerraban demasiado pronto, no se, pero a mi al menos me gustaba eso de tener muchas opciones para tomar algo sin hablar de que había casi más gente durmiendo en la calle que bares cosa que me sorprendía demasiado. Ellas seguían hablando, les hice caso, no lo niego pero estaba más interesada en el paisaje que en su conversación que era darme información que no había pedido. Martin se acercó a mi e hizo que me cambiara el bolso de brazo. —Ten cuidado—me dijo y le mire. Le mire sin entender nada. —¿Por?—le pregunté sin entender nada. —Hay muchos carteristas por la zona, ten cuidado—me aviso. Le mire sorprendida. —Vale—le dije. Había oído muchos rumores de que en Madrid te robaban con demasiada facilitada, pero era una cosa complicada el hecho de que la gente tuviera que robar para sobrevivir, es que demasiado triste, para que mentir, no se porque pero me daba pena que la gente tuviera que robar para sobrevivir, demasiada pena me daba esas personas, encima era porque muchos estaban metidos en mafias y no les quedaba otra opción que robar para que la gente no les pegue o mate a sus familias, demasiado complicado, en ocasiones hasta yo misma les daría el dinero. —Martin, no la molestes—le dijo Clara a mi novio y las chicas me rodearon para que caminaran con ellas. —No me molesta—dije sin entender nada, ellas me miraron riendo. —Pobre inocente—comentó uno de los chicos pero como no me gire no pude ver quien hablaba, como las chicas no paraban de hablar, ya sabía quién era quién pero los chicos aún eran un misterio. Iba a descubrir como eran estas personas, no quería conocerles, no me importaban tanto sus cumpleaños o cosas así, porque nadie es tan amble y abierto desde el minuto uno, es una cosa que se consigue poco a poco pero estas chicas solo les falta decirme la talla de sujetador que usan. —No se como aguantas—comentó Clara y la mire—Enserio sera todo lo bueno en la cama que quieras pero tiene pinta de mal novio—añadió. La mire. Me sorprendió, parece ser que Martin si les había comentado que era su novia, cosa que aliviaba mucho porque no me hacía sentir como una mierda porque no me reconociera, creo que era lo más importante del mundo, que mi novio dijera, "Hey, esta era mi novia" eso era lo mejor. —Puede que sea muy bueno—comente riendo. —No seas cruel—me aviso Martin. Le mire sorprendida. —Ni que hubiera hablado de tu micropene—le dije e hice un gesto con mis dedos de poco más de dos centímetros. Martin me miro impresionada. —Amo a tu novia—dijo Sofía riendo y me abrazo. Las chicas eran demasiado amables, creo que me habían aceptado por ser la novia de Martin, creo que las cosas eran sencillas, me aceptaban por ser novia de alguien no era algo demasiado complicado, no se si me gustaba o lo odiaba pero de momento lo iba a aceptar. —Desmiente eso—me ordenó Martín. Le mire impresionada, pero no iba a decir nada, obviamente Martin no tenía el pene pequeño, no es que fuera demasiado grande, no era como las de esos novelas eróticas pero estaba bien, hacía su trabajo, no se al final no había probado otra persona por lo que, no iba poder a juzgar mucho las cosas sobre el sexo para que mentir, solo tenía que esperar. —Cállate—le ordeno Sofía. Martin no dijo nada más, simplemente se limito a caminar con sus amigos mientras hablaba y yo escuchaba a las chicas, no me gustaba ser la lider del grupo por lo que al principio no hable y me dedique solo a escuchar para ver como eran las cosas, debía primero saber como eran las cosas en este grupo, como funcionaba antes de comenzar a ser parte del grupo, aunque sea por un año. Caminamos por toda la ciudad, no comprendía por que no pedían un taxi pero bueno, no pasa nada, las cosas eran así, no creo que importara mucho como llegaramos a la fiesta. Cerca del barrio de chueca en una discoteca, es donde era la fiesta, no era un local que me sonaba pero parecía demasiado famoso porque había una enorme cola.  Mire a los amigos de mi novio sin saber que iban hacer. Ninguno se puso en la cola sino que analizaron la situación, el lugar, como si tuvieran un plan. —¿Vas mucho a discotecas?—me pregunto Martina. La mire impresionada. —Depende a que le llames mucho—le dije. Me miro. —Bueno, la clave para entrar rapido y gratis es ser guapa—me dijo. Le mire. No se, no me gustaba el que tuviera que vender mi cuerpo para conseguir cosas, era verdad que supuestamente, una de las ventajas de ser mujer era que por nuestra belleza fuera usado en beneficio de unos pocos. No era feminista, no era de ese tipo de mujeres que iban a las manifestaciones o que no se depilaban como forma de protesta, pero estaba de acuerdo con muchas cosas del discurso, no me parecía bien que las mujeres fuéramos tratadas como objetos, que si, esta muy bien que nos inviten a las cosas o incluso que algunas nos las regalarán porque si, que si, a todos nos gustaban las cosas gratis pero no se si el precio merecía la pena, no se si el acoso, los gritos por la calle que la gente nos hiciera sentir mal por nuestra forma de vestir o hablar. Era consciente de que recibía muchas cosas por mi cara bonita pero jamás me había puesto a usar eso a mi favor, no era algo que hiciera de forma consciente. —Vale—me limite a decir. Martina me agarro la mano y caminamos enfrente del guardia de seguridad, —Guapas—nos llamo el guardia de seguridad. Martina me acerco a la entrada y miro al hombre. —¿Si?—le pregunto ella. —¿Quereís pasar?—pregunto. —¿Podemos entrar con unos amigos?—pregunto Martina El guardia miro a Martina, creo que se dio cuenta de lo estaba pasando. —Venga vamos—dijo el guardia. No se que acababa de pasar pero entramos todos a la discoteca para estar todos en la fiesta, no me hacía mucha gracia pero supongo que era como se divertían en la gran capital. Una vez dentro, me arrastraron a la barra, rápidamente un camarero se acerco. —¿Que os pongo?—pregunto el camarero. —Un cubata por favor—dije sin dudarlo. Sofia me miro. —Demasiado brusco, eso no se puede pedir aquí—me dijo. Le mire. —¿Que?—le pregunte sin entender nada. —No tienes pinta de una señora vieja que bebe cualquier cosa, debes pedir algo elegante—comento Martina. Creo que se estaban pasando, no creo que la bebida que bebiera pudiera ser razón para que se me juzgara, no se era como si juzgabas a alguien por la forma de vestir, demasiado cruel, no era significado de nada, de eso estaba demasiado segura por lo que no tenían que comerme la cabeza por lo que bebiera. —Ponle un gymtonic—comento Clara. Le mire. No me gustaba esas bebidas, me gustaban las cosas que estaban mezcladas con coca-cola ya que era algo dulce y mataba el sabor malo del alcohol, no me gustaba las cosas que sabían demasiado fuerte. No me gustaba que me impusieron las cosas que tenía que hacer, pero parece que las cosas eran de forma diferente, tenías que ser como querían la gente quería, no me hacía mucha gracia pero no me importaba, no iba a beber mucho por lo que podía aguantar un poco de mal sabor, luego cuando no me vieran  podía pedir lo que me diera la gana. El camarero me miro sin saber que hacer. —Ponga eso—le dije no muy convencida, Los demás pidieron sus bebidas y en poco tiempo el camarero nos sirvió las bebidas, agarramos las bebidas, cada uno la suya y fuimos a la pista de baile, eso de beber con la bebida en la mano era muy español, creo que no había muchos lugares en el que se hacía eso. Martin comenzo bailando conmigo agarrandome de la cintura, baile pegada a él pero apoyando mi espalda en su pecho, pero poco después las chicas me agarraron y estiraron de mi para que bailara con ellas haciendo que perdiera de vista a mi novio, no se si era algo que me hiciera mucha gracia pero lo iba a aceptar de momento. Las chicas no me dejaron girarme en ningún momento, me dejaron bailar todo lo que quisiera pero sin poder mirar a otro lado. —No te canses en buscar a tu novio y baila—me dijo Clara. La mire. —¿Que?—le pregunte sin entender nada. ¿Que mierdas les importaba a ellas lo que hiciera con mi novio  o lo que no? —Disfruta de la fiesta, no necesitas  a nadie para pasarlo bien—comento Martina. Las mire sin entender nada —Solo quería ver donde estaba,  estaba bailando conmigo y ya no—les aclare. No se porque les tenía que dar explicaciones, yo era libre de hacer lo que me diera la gana, cuando y como quisiera, ellas eran unas desconocidas, tres chicas que acababa de conocer. Las mire sin comprender nada, Martina me miro con sus ojos verdes mientras se hacía una coleta alta. —Es el problema de tener novio que no te fías de él—comento Martina. La mire impresionada. —Para eso mejor no tener novio—comento Clara que me miraba con sus juzgadores ojos marones. ¿Por que a estas chicas les tenía que importar tanto como Martin y yo? Nuestra relación era solo nuestra, de los dos, si no dejaba que las opiniones de mis padres o incluso de mis amigas, de amigas que tenía desde hace mucho influyera no iba a hacerlo lo que tres idiotas que acababa de conocer me dijera. —Es por el sexo—comento Sofia. Las mire, parecían unas buenas chicas pero estaba claro que eran malas, que me habían engañado. —Las únicas que habéis desconfiado de Martin sois vosotras, solo he mirado por si le había pasado algo, o le había sentado mal la bebida, la ultima vez que bebí se paso tres días vomitando por una intoxicación, solo le cuido—les comente molesta- Las tres me miraron impresionadas. —Si no confiara en mi novio, no estaría con él—añadí tranquila. Di un trajo a mi bebida y las mire bastante tranquila. No voy a mentir, si hay cosas que me hacen desconfiar de Martin, no comprendo porque puso tantos problemas para que incluso siguiera en r************* a sus amigos madrileños, creo que había cosas sospechosas pero solas solo eran cosas molestas, juntas eran  alarmas rojas, enormes pero no es algo en lo que vaya a cansarme en investigar en estos momentos, no porque no quiera sino porque tengo cosas mucho mejores que hacer, como bailar y disfrutar de mi primera noche en una nueva ciudad, que mi novio es idiota eso es algo que ya sabía antes de aceptar estar con él por lo que ahora me lo tenía que comer con patatas. —No es asunto vuestros—les avise para ponerme a bailar, No comprendía la razón por la que estaban actuando como tres idiotas que más amigas parecían las amantes celosas y sobreprotectoras, pero sobre todo locas. Ninguna dijo nada, ni se acercaron a mi les pare los pies ellas no eran nadie para molestarme de esta forma por muy amigas que fueran de Martin o de su abuela, ellas no me importaban, y su opinión me importaba entre poco y nada. Cosas de la vida. Aunque no estuvieran pegadas a mi me seguían vigilando, peor  sin decir mucho, estaban mejor calladitas y sin molestar, aunque su actitud me hacía sospechar de que algo estaba pasando, espero que no sea que Martin me vaya a pedir matrimonio porque no creo que una discoteca sucia sea el mejor lugar, le diria que no, obviamente. Me gire como si estuviera bailando para ver que Martin estaba a lo lejos, en una esquina hablando con una chica, no pude ver por mucho tiempo pero supe que era él, no es que sea tonta se identificar a mi novio, se perfectamente como es y estaba claro que estaba hablando con alguien, no se que decir pero estaba claro que estas chicas me habían agarrado para distraerme.  Hay una cosa que las madrileñas no saben, que las vascas tenemos muy mala hostia por lo que no era buena idea que me jodieran y menos como lo estaban haciendo, me acerque a un desconocido para ponerme a bailar con él, las chicas si me vieron pero poco a poco fui bailando con gente diferente haciendo que pudiera salir de la pista de baile, era gente que no iba a volver a en mi vida por lo que su opinión o lo que pensaran de mi, no me importaba lo que pensaran o hicieran, se podían meter su opinión por donde quisieran. Me acerque a Martin que hablaba con la chica demasiado distraída. —Martin—le llame. Mi novio me miro en silencio. —Hey ¿No estabas bailando?—me pregunto. Le mire impresionada. —¿Que haces?—le pregunte sorprendida. Creo que estaba demasiado molesta por lo que estaba haciendo, no me gustaba que hablara con otras chicas, menos cuando estaba yo y hacía un año que no me veía, no se debía estar deseando verme, deseando hacerme cosas, no se, creo que debía desear estar conmigo y no esas tonterías de estar con otra. —Te presento a Kimberly—comento Martin. Le mire. —¿Y a mi que me importa?—le dije. La chica me miró algo sorprendida. Era pelirroja, demasiado mona, con ojos verdes demasiado monos, no voy a negar que era demasiado guapa, cosa que me hacía perder más la paciencia, cosa que me molestaba demasiado, y si, me ponía celosa. —Espera me aquí—le dijo Martin a la chica. Me agarro del brazo para alejarme un poco de ella. Le mire. —Hicimos un trato—me dijo. Le mire, parecía que se estaba quejando cosa que no me gustaba demasiado, ¿como se creía con derecho a decirme o quejarse de un trato que hicimos o que no recordaba, cosa que no me gustaba, a mi no me iba ha hablar mal, no le iba a permitir que me hablara mal. —¿Qué trato?—le pregunte molesta. Me miró sorprendido. —Lo de que me dejaras acostarme con una actriz—comentó mi novio. Le mire molesta. —¿Que?—le pregunte molesta. Martin me miro tranquilo. —Hicimos un trato y me dabas un año, aún no ha pasado ese tiempo—me dijo. Le mire. —¿Estás de coña?—le pregunte molesta. —Por eso te dije que vinieras en dos semanas, para que no vieras esto—comento. Le mire impresionada. —Eres un gilipollas—le dije. Me miro. —Tu aceptaste—me dijo. —Estoy aquí, no se que decirte pero es que estoy aquí—le dije molesta. Me miro. —Ya pero es que, no ha pasado el plazo—me dijo. Le mire impresionada. —Martin, enserio, tienes que estar de broma—le dije. Martin me miro. —La vida es solo una—me dijo y le mire, estaba demasiado sorprendida, joder no comprendía nada lo que estaba pasando, no comprendía nada porque estaba diciendo eso—Debemos probar todas las experiencias de la vida—me dijo. Le mire. —Ahora me vas a decir que quieres hacer un trio—comento. Martin me miro divertido. —Pues no sería una mala idea—me dijo. Le mire molesta. —Por dios—le dije. Mire a otro lado, estaba demasiado molesta, no comprendía como podía estar jugando así con nuestra relación ¿Acaso los más de cuatro años que pasamos juntos no eran importante? No se, creo que pasamos unos buenos años, yo al menos le quería, no sabía como mierdas el no estaba tomando en cuenta todo eso, como se planteaba el hecho de estar con otras personas cuando estaba yo, no se yo era su novia con quien debía vivir experiencias, no otras. —Te odio—le dije. Martin me agarro pegándome a él. —¿Que haces?—le pregunte molesta. Me intente separar de él y al ver que no podía le tire la bebida por encima, me cayo un poco encima pero no me importo, Martin se separo de mi y me miro. —¿Que mierdas haces?—me pregunto molesto. —Un beso no va solucionar esto—le deje claro. Me miro. —No quiero que rompamos—me dijo. —Pues te lo estas ganando a pulso—le avise. Me miro. —Quiero acostarme con esa chica, no se fija todo el mundo en mi  a diferencia de ti, no soy alguien que tenga a todo el mundo atrás de mi—me dijo. Le mire impresionada. No era culpa mía, eso no era cosa mía, yo no decidía quien gustaba de que, yo sabía que era guapa y que muchos chicos estaban detrás de mi, era verdad que todo el mundo se reía cuando sabían que estaba con Martin, decían que era demasiada mujer para él pero eso no era cosa que le debiera hacer sentir mal, yo seguida decidiendo estar con él, pero parece ser que al igual que a mi me puede afectar las cosas que me digan él también es humano y puede pasarlo mal, parece ser que tener complejos no es solo una cosa de chicas sino que los hombres también los tenían. — Todo el mundo se te queda mirando en la calle ¿Como crees que sienta eso?—me pregunto y le mire. —Martin, eso no es mi culpa—le avise. Me miro. —Claro que no pero duele, duele que tu novia sea a la que todos miran al llegar a un lugar y que tu solo seas el novio feo—me dijo y le mire—Cuando hice este trato tenía solo un cero con uno de confianza en que esa actriz me iba ha hacer caso pero mírame ahora, le gusto y quiere pasar una noche conmigo—me dijo y le mire—¿Sabes la confianza que eso da?—me pregunto. Le mire impresionada. Yo nunca tuve problemas de confianza, siempre fui amada a todos los lugares a los que iba, me podía ser más fácil o más difícil las cosas de aceptar y adaptarme a los lugares pero la gente siempre me hacía parte de sus vidas, no se si por belleza o carisma pero estaba claro que era algo que a Martin le dolía, le ponía celoso, no era mi culpa pero tampoco la suya sentirse así, por mucho que hubiera estudiado psicología no sabía como enfrentarme a esto, no sabia como llevar que fuera mi novio a la primera persona que me diera un problema el cual no sabía solucionar, cinco años de estudios para bloquearme a la primera de cambio. —Claro, no lo sabes, tu jamás has tenido esos problemas—me dijo y le mire—Tu siempre has sido la niña guapa que tiene a todos detrás—añadío. Le mire. —Vale—le dije levantando mis manos. —No pensé que te sentirías así—le dije. Me miro. —Nunca piensas en mi—me dijo. Estaba impresionada, no sabía como podía decir eso, siempre pensaba en él, siempre le ponía delante de mi, no comprendía porque estaba diciendo esto, no sabía que pasaba con este chico, mierda, le quería como me podía decir eso, como alguien se podía plantear eso. —Claro que penso en ti—me queje. Me miro. No dijo nada, estaba en silencio mirando a algún lado que no comprendía dónde quería llegar y no se, no comprendo porque se ponía así, creo que las cosas eran más sencillas que todo eso, solo tenía que decirme las cosas, decirme lo que pensaba deforma directa, no con tonterías. —Hazlo—le dije. Me miro impresionado. —Venga, pasao una noche con esa chica—añadí. No sabía que mierdas acababa de hacer pero estaba demasiado loca, estaba perdiendo la cabeza, me estaba volviendo loca, Martin se acerco a mi y beso mi mejilla antes de volverse a irse con la chica, que le esperaba con una gran sonrisa. Suspire. Deje el vaso en el primer lugar donde encontré para dejarlo y camine hasta unas escaleras en las que me senté. estaba demasiado impresionada, me molestaba demasiado el hecho de que hubiera aceptado esto, me estaba volviendo demasiado loca, ¿Como había aceptado esto? Que alguien me de la solución porque no me entiendo a mi misma. Pase mis manos por mi cara con demasiadas ganas de llorar, me sentía demasiado impotente, me sentía como si me hubieran pegado una patada en el corazón, me sentía demasiado mal, quería llorar y meterme en una espiral de dolor. —Señorita, quítese del medio—me dijo un señor que estaba enfrente de mi con traje y un pinganillo. Le mire, estaba claro que era uno de esos agente de seguridad de la discoteca. —No molesto—me queje. —No puede estar aquí—me dijo. Le mire sorprendida, joder, que pesado era este hombre, no se ¿No me podían dejar tranquila? ¿Que mierdas le importaba donde estuviera o lo que hiciera si no armaba jaleo. —Está conmigo—comento un chico atrás del señor. El de seguridad se giro para ver al chico que estaba detrás, le mire impresionada, era alto, de pelo n***o, iba con una camiseta y unos pantalones vaqueros, muy mono, por no decir que era demasiado guapo, para que mentir, demasiado, para que engañarme. Por la oscuridad de la discoteca no pude ver bien quien era. El señor de seguridad se aparto y el chico se acerco a mi, una vez le tuve cerca pude ver bien quien era, sus ojos grises eran indiscutibles, inconfundibles, era Jamie, el chico con el que Martin me dejaría engañarle, me quede en blanco, estaba demasiado sorprendida. No se si no novio sabía que iban a estar aquí o todo fue coincidencia pero no sabía donde meterme, estaba enfrente de la persona que me permitía ponerle los cuernos, un sexy cantante que podría componerme mil canciones pero aquí estaba, enfrente de mi y yo con pocas ganas de hacer algo por no decir que ninguna.
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