Tyler baja de su auto triunfante.
Apenas está cerca abre sus brazos para mi y yo no dudo en lanzarme a ellos. Ahora que lo pienso la confianza se siente tal y como estaba antes de desaparecer. Intacta.
Ethan nos mira con los ojos entrecerrados, sin embargo no dice nada.
—¿Sigues siendo él mejor no es así?
—Sin duda, ahora sí que nunca me ganarías.
Rio ante su comentario, pues también tengo vagos recuerdos de él y yo compitiendo en los autos que nos compraron nuestros padres cuando éramos pequeños.
Un hombre se acerca y nos da un fajo de billetes a mi y otro a mi hermano. Tyler me mira satisfecho.
—Iremos a festejar con unos tragos, ¿se apuntan? —nos pregunta.
—Yo estoy fuera. No voy a bares— me excuso.
—Vamos Emmy... serán solo un par de tragos.
—Yo tengo que llevar a Penny pero en otra ocasión será— dice mi hermano. —Tu si que deberías acompañarlo Emily, integrarte nuevamente al mundo.
Lo miro confusa. ¿Quien mierda lo entiende?
Primero me da un discurso de porque Tyler no es buena opción y luego me lanza a sus brazos. Aunque él tiene razón, yo necesito volver al mundo.
—Bien... solo un par de tragos. —aceptó sin tanto rollo. Me despido de Ethan y su novia que parece estar muda, pues apenas y dijo tres palabras en todo el rato.
Tyler extendió su mano para mi, la acepte y lo seguí hasta los aparcamientos, donde está su maserati esperando por nosotros.
Después de abrir la puerta para mi y verlo rodear el coche se sienta tras él volante y luego nos lleva a toda velocidad hasta el centro de la ciudad.
La música está en él volumen correcto, miró distraída las calles, tratando de organizar mi mente. Mi vida ha cambiado bastante de un dia a otro, un amigo que parece interesarse mucho en mi. Una empresa que dirigir. Yo dando órdenes a personas que me detestan como nunca nadie había hecho antes. Yendo a bares. Todo esto no se parece a mí, sin embargo ahora mismo, con Tyler a mi lado, me siento muy cómoda.
Me atrevo a echar un vistazo en su dirección, parece muy concentrado en lo que hace y sigue luciendo insolentemente atractivo.
Al llegar al lugar me arrepiento de inmediato por haber venido, pues está lleno hasta el tope de chicas que parecen ser fans de Tyler, se acercan a él pidiéndole fotos, otras intentando entablar conversación con él. Él me mantiene tomada de la mano, tratando de esquivarlas amablemente.
En un momento dado una de las chicas se acerca a él con la intención de tomarse una fotografía pero en él proceso me empuja con toda la intención, intentó soltar su mano para que les de la atención que al parecer necesitan con desesperación pero ahora el parece muy molesto.
—Pueden por favor parar— Las reprende con voz dura, me tomó firmemente de la mano nuevamente.
—No puedo creer que hagan esto, carajo. Deben aprender a respetar.
Y entonces sin consideración continua caminando e ignorando a todo el mundo hasta que llegamos a un privado, lo primero que noto es a una chica bailando en un tubo que está en medio de la sala, lo segundo es que aquí ahí hay puros hombres y lo tercero es como todos se voltean a mirarme.
—Son de mi equipo— explica Tyler —Algunos ponen el dinero, otros son mecánicos.
—Ninguno de estos hombres anda en buenos pasos, ¿cierto?
—Algunos sí— me sonríe sincero.
Un mesero se acerca con copas de champagne bebo un sorbo apreciando su dulce sabor. Tyler me señala un par de bancos, yo lo sigo.
—Me preguntaste porque mi padre no apostó por mí, la razón es esta. No le gusta esta primera vida que elegí. Él se dedica a cuestionar cada cosa que hago, con quien salgo, si juego carreras, mis amistades... Creo que a la única persona que acepta en mi círculo es a Ethan. —me cuenta apenas nos sentamos.
—Mamá decía que tu padre era duro, pero en él fondo tenía un gran corazón.
—Si, supongo que por eso mi madre sigue con él. Él es realmente cruel, no conoce límites. Cuando supo de mis carreras me quito todo lo que me había dado, estos hombres aquí me han ayudado a regresar. —asiento repetidas veces algo distraída por las chicas que comienzan a entrar en la sala con bebidas, algunas se quedan ahí por petición de los hombres.
—Sigues siendo curiosamente linda, ¿sabes? aún te recuerdo mucho cuando eramos pequeños. Es como si nada hubiera cambiado.
—Pero lo ha hecho. Ahora tu juegas en las grandes ligas, confías tanto en ti mismo que destruiste el legado de tu padre y ahora intentas construir una empresa desde cero. Siento mucha curiosidad por ti, Tyler Benz.
—Solo sé lo que quiero. Hubiera sido muy fácil continuar en lo que papá hacía, ya estaba todo listo para que yo continuara. Pero vamos, yo nunca he sido así, Emy, yo desafío las tradiciones y me he encargado de forjar mi destino. No tomaré la salida fácil nunca.
—Hacía años que Ethan no te mencionaba.
—Si, me encontraba en él extranjero. Viví allá por lo menos cuatro años y nuestra comunicación no era buena, pero ya sabes lo que dicen las buenas amistades nunca terminan.
Le sonreí vacilante.
—Todo esto es...
—Solo tienes que acostumbrarte —se encogió de hombros.
Unos hombres llegaron con una mesa la cual instalaron en el centro de la habitación, varios se reunieron ahí, Tyler me animó a jugar con ellos, se encargó de enseñarme y luego me apoyó mientras miraba cómo los hacía pedazos a todos. Pero mi suerte cambió y comencé a perder, la tercera vez que perdí Tyler me sacó del juego argumentando que era hora de irnos, sus amigos no se inmutaron a la hora de llamarnos tramposos.
—Eso ha sido divertido, gracias.
—No quería que perdieras todo lo que ya habías ganado.
—Ellos nos creeran unos estafadores, ¿sabes?
—No tendría problema en serlo siempre y cuando te vaya así de bien en los primeros juegos.
Saque el fajo de billetes que había ganado.
—Qué te parece si llegamos por unas hamburguesas, la verdad es que muero de hambre.
—No como hamburguesas —me miró receloso.
—¿Qué? —le devolví la mirada confundida.
—Normalmente las venden en puestos de comida poco higiénicos o en empresas con comida muy procesada.
Lo miré sin creer, ¿qué era lo que me estaba contando? —Vamos Tyler. Me enseñaste tu vida, ahora te toca aprender un poco de la mía.
Le quite las llaves del auto con toda la confianza del mundo y me dirigí al lado del piloto, aunque parecía reacio a mi acción no protesto ni dijo nada, me dejo llevarlo hasta un puesto de comida que quedaba cerca a mi apartamento y luego decidimos comer en él auto.
—Mi carro apesta mañana. —protestó mirando su hamburguesa con desdén.
—Pagaré el lavado, hazme llegar la factura y disfruta tu cena, se que te ha gustado.
—Dios, que no me arrepienta de esta decisión mañana.
Sonrió con todos sus dientes y le dio una mordida a la hamburguesa que tenía en sus manos.
—¿Es que acaso eres hipocondríaco? —pregunté cayendo en la cuenta. Por qué a él realmente parecía costarle comer su hamburguesa.
Me miró cómplice.
—Lo soy Emmy y me gustaría que lo mantengas para nosotros.
—Secreto guardado —finjo cerrar mi boca con llave y la lanzó fuera de la ventanilla. Él ríe ante mi gesto infantil.
—Una noche estaba como siempre llegando tarde a casa así que decidí comprar tacos para cenar y bueno me ha ido horrible, pase la noche y el día siguiente vomitando y sintiéndome fatal. Al parecer me intoxique con la cena así que, ahora realmente le temo a la comida que no se prepara con las medidas necesarias.
Lo miró con comprensión.
—No tienes que comerla si no quieres. —dije ya algo arrepentida de haberlo casi obligado.
—Está bien, supongo que no moriré por una hamburguesa. —responde divertido. Pero al final lo miro guardar la mitad en su empaque nuevamente.
Entro a mi apartamento ya un poco tarde, después de darme una ducha rápida me dedico a leer ya que por alguna razón me siento llena de energía, mi celular suena en mi mesilla de noche.
Tyler:
Ethan me ha dicho que dejaste tu auto en su casa, mañana pasaré por ti.
Linda noche, Emmy.
Sonrió enormemente pero no respondo.