30 de agosto. SLOANE. Camino por el largo pasillo que se encuentra a oscuras, con temor de ser atrapada; ya es pasada la medianoche y se supone que debería estar en mi cama, pero quiero saber que hay en aquella habitación a la que tengo prohibido la entrada. Con dificultad puedo escuchar los murmullos que resuenan por el pasillo, poco a poco, me acerco a aquella habitación. Me sostengo de la pared para no caer y hacer ruido, puedo notar la pequeña iluminación al final, mientras más me acerco, más se aclara. Cuando llegó al final, observo la puerta de la última habitación entreabierta, sigilosamente me acerco y me recuesto sobre la pared, despacio inclino mi cuerpo hacia la mano derecha para ver sin que noten mi presencia. Detalló el cuarto. Sus paredes son de color blanco que se asimi

