—Dile a tu querido profesor Eastwood que, si sigue raptándote, lo seguiremos a su casa y lo mataremos despiadadamente —dijo Trent haciéndose el herido y cruzando los brazos, intentando lucir como un chico rudo. Solté una carcajada y lo abracé con fuerza. —No sean celosos. Ustedes siempre serán los primeros en mi lista. —Más te vale —gruñó Drew—. Si no, nadie me acompañará a ser ignorado por estos idiotas cuando tienen juegos. —Siempre te acompañaré a ser invisible, rulitos. —Lo abracé—. Y todos ustedes tienen que aprender a dejarme ir. Es como si tuviera cuatro novios posesivos. —Dejémoslo en hermanos mayores —corrigió Cole—. No me interesa mucho el poliamor. —No sabes de lo que te pierdes —me burlé antes de mirar la hora en la pantalla de mi celular—. Bien, chicos, ya me debo ir.

