4 | EL fin de semana — PARTE 1 |

1232 Words
SASHA — 4 años atrás Solo pude dormir dos horas, no aguantaba la ansiedad de volver a verlo, revisé mi teléfono pero no vi ningún mensaje, me desesperé por un momento pero la verdad era muy temprano apenas las 6 de la mañana. Busqué entre mis cosas algo de ropa “decente” ya que había empacado solo lo necesario para conocer a mi objetivo, no estoy preparada para esto. Al final me decido por algo simple: un pantalón y una camiseta blanca. A las 8 de la mañana escucho mi teléfono y me abalanzo a él, pero me desanimo al ver que es una notificación de mi app, es un mensaje de la mujer que me contactó. Busco la dirección en los mapas y queda muy cerca del hotel así que puedo pasar todo el día con Alessio, bueno si es que viene a buscarme. Ya son las 9 y siento que he esperado demasiado, miro mi teléfono una vez más y lo tiré a la cama, mi barriga lleva 2 horas sonando sin parar. Decidí irme, no voy a esperar más. Bajo a la recepción y pregunto sobre un lugar para desayunar cerca, me dicen que puedo quedarme aquí a comer pero a mi parecer es muy costoso. Estoy saliendo cuando escucho su voz. — ¿Te ibas sin mi? — preguntó Alessio detrás mío — Buenos días, no, digo si es que como no me llamaste ni nada — digo algo nerviosa, con la luz del día se ve aún más guapo. Siento el calor en mis mejillas. — Te estaba llamando justo ahora — dice y me doy cuenta que no traigo mi teléfono. Me sonrojo aún más — estas son para ti — dice entregándome un ramo de flores muy bonitas, nunca me habían regalado unas. — Muchas gracias — dije, tomándolas de sus manos, por un milisegundo nuestras manos se tocaron y una extraña corriente de electricidad corrió por cada rincón de mi cuerpo, sé que él también lo sintió ya que llevó su vista inmediatamente a mis ojos. — ¿A dónde iremos? — pregunté — ¿Qué te parece comer algo y luego ir al museo? — dijo y me emocionó. Cuando me enteré que tenía que viajar aquí, busqué entradas para el museo pero por ser fin de semana estaba todo ocupado. — ¡Me encanta! — dije y él sonrió. Tomó mi mano y empezamos a caminar. Pasamos un día hermoso, visitamos los 4 museos más importantes y me doy cuenta que Alessio es un hombre muy inteligente, no necesitamos ninguna persona que nos explicara por que él sabía mucho de todo. Salimos de los museos y es hora de almorzar, pensé que me llevaría a mi hotel pero aquí estamos en un lindo restaurante juntos. Todo el día hemos estado tomados de la mano, pero aun siento como mi cuerpo reacciona a él de diferentes maneras. — ¿Hera? — preguntó, otra vez estaba viajando entre mis pensamientos. — ¿Si? — pregunté — ¿A qué te dedicas? — preguntó y no sabía qué decirle. No podía contarle de mi trabajo, ya que al igual que las chicas pensaría mal de mí, pero lo más importante es que nadie conocía mi identidad. — Voy a la universidad, estoy en mi último año — dije y parecía sorprendido. — ¿Puedo llevarte a tu hotel? — preguntó de la nada y quedé en shock por unos segundos ya que aún no terminamos de comer, pero asentí con la cabeza. El camino de regreso, fue diferente a cuando salimos esta mañana, él estaba sumido en sus pensamientos y yo no entendía qué había sucedido. Bajé del taxi apenas se detuvo y empecé a caminar hacia dentro del hotel. No sé que hice mal pero no podía soportar su indiferencia. ALEJANDRO Cuando dijo que estaba en último año entendí que aun es joven debe tener unos 22 o 23 años máximo, yo tengo 32 años, soy mayor que ella por mucho. Me quedo pensando que hacer la verdad es que me gusta mucho, pasé toda la noche pensando en ella y si llegué tarde fue por que a penas a las 5 de la mañana pude tomar una siesta. Me doy cuenta que hemos llegado a su hotel cuando siento el sonido de la puerta cerrarse. Fui un patán ni me di cuenta que se bajó del taxi. Le doy un billete de alto valor al taxista que acepta gustoso y voy a alcanzarla. — ¡Hera! ¡Hera! espera un momento — veo como se detiene y queda parada hasta que llego a su encuentro— Fui un idiota lo lamento — dije pero no estaba convencida. — ¿Qué pasó? — preguntó — Soy 10 años mayor que tú, eso es todo — dije pero a ella parece no importarle. Me acerqué más a ella y coloqué mis manos alrededor de su rostro — ¿No te importa? — negó —Me encantas Hera — dije antes de besarla y ella inmediatamente me correspondió. Esta vez dejé que ella marcara el ritmo, iba lento pero apasionado, su lengua jugaba con la mía, me estaba excitando, me desesperé y mucho . Quería besarla fuerte hasta dejar sus labios hinchados pero estábamos en medio de la recepción del hotel — ¿Me invitas a tu habitación? — pregunté y ella asintió con la cabeza, abrió sus ojos lentamente dejándome ver ese azul claro y yo sentí que estaba entrando al cielo. No aguante a llegar a la habitación y tomé sus labios nuevamente en el ascensor, esta vez demostrando mis deseo carnal por ella. Mis manos viajaron a su espalda baja, hasta llegar a su redondo trasero. La tenía pegada a mi, que su aliento chocaba mi rostro mientras jugaba entre el lóbulo de su oreja y su hermoso cuello. Llegamos a la habitación y la ropa estaba sobrando. Me alejé de ella para quitarme la camiseta y el pantalón, vi como me miraba mientras mordía su labio inferior. Se quitó su camiseta y pantalón dejándome ver su hermosa piel, y sus pechos sujetados en esa ropa interior de color blanco. Ella era definitivamente un ángel. Se sentó al filo de la cama, me acerqué a ella, la recosté en la cama y subí encima abriendo sus piernas y volví a besarla. Mis manos empezaron a recorrer su cuerpo y sentí esa adrenalina correr por mis venas, mientras que mis manos sujetaban con firmeza sus piernas. —¿Puedo? — pregunté con mis manos a punto de bajar hacia su centro. — Si — dijo y miraba atentamente lo que hacía. Mientras bajaba dejé besos en su cuerpo, sintiendo la suavidad de su piel, sus ojos miraban atentos lo que hacía. Llegué a su coño y su olor dulce me obsesionó, mordí suavemente sobre la tela haciendo que soltara un suave gemido, que se escuchaba como una melodiosa armonía. Coloqué su ropa interior a un lado y abrí bien sus piernas para mí, acerqué mi boca a su centro, empecé lamiendo despacio tratando de ser delicado pero no pude seguir, así que introduje dos de mis dedos mientras con mi boca succiono con fuerza obteniendo finalmente lo que quiero, su primer orgazmo del día.
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