**JULIAN** Con un movimiento torpe y urgente, la aparté de la pared apenas lo suficiente para que mis manos encontraran el botón de mis pantalones. El metal cedió con un chasquido seco, y el cierre bajó en un movimiento rápido. La tela se deslizó por mis piernas, y el aire libre sobre mi m*****o erecto fue un alivio casi doloroso. Estaba desnudo frente a ella, vulnerable y expuesto, pero en sus ojos no vi juicio, solo un reflejo del mismo anhelo animal que me consumía. Ella se deslizó lentamente hacia abajo, su piel rozando la mía en todo el camino, una tortura deliberada que me robaba el aliento. Sus rodillas se posaron en el suelo frío, y su mirada se fijó en mí con una intensidad que me paralizó. No era una sumisa; era una diosa en su altar, y yo era la ofrenda. Con una lentitud que m

