**ERICK** Yo observaba el intercambio desde mi posición, intentando pasar desapercibido. Pero sabía que no podía mantenerme al margen por mucho tiempo; tarde o temprano tendría que tomar una postura, aunque fuera solo mentalmente. Waldina suspiró y se giró hacia mí. —Erick, acompáñame al despacho del padre Mateo. Tengo algo importante que discutir con él. —Sí, señorita. Asentí automáticamente, pero antes de moverme miré a Elara una vez más. Su mirada seguía fija en mí, y por un instante sentí como si me estuviera diciendo algo sin palabras. Algo que no entendí del todo, pero que me dejó inquieto. Mientras seguía a Waldina hacia el despacho del padre Mateo, no podía dejar de pensar en ese instante fugaz en el que los ojos de Elara y los míos se habían encontrado. Había algo ahí… algo

