Quienes han pasado con alguien cercano una ruptura amorosa saben perfectamente lo difícil que puede ser, especialmente si es la primera vez que lo vive, ya que no sabe cómo manejar aquello que está sintiendo y le desgarra el alma. Pero si creen que se trata de Petra, se equivocan. Ella está bien, aguantando todo aquello como una mujer adulta, sin darle la lata a nadie y continuando con su vida como si Piero no hubiese pasado como un huracán dejando un desastre de proporciones dentro de ella. Es él quien lo está pasando mal, porque no se esperó jamás que el amor le llegara de esa manera ni mucho menos que tuviera que aceptar el hecho de que una chiquilla de diecinueve años lo había mandado por un tubo. Y si se hubiera rendido en el instante en que ella se fue de aquel café, no estaría ta

