24. Alianzas. Recuerdo el fuerte abrazo de mi papá y las lágrimas de mamá cuando me devolvieron a sus manos cariñosos. Con esas dos malas experiencias, mi mamá decidió que no podía dejarme sola jamás en la vida; a pesar de los esfuerzos que mi papá hacía para que volvieran a ser las cosas como antes, mi mamá no encontraba una niñera confiable, con esa excusa ella se quedaba en casa para cuidar de mí. Por unos malos entendidos, mi mamá comenzó a desconfiar de la cocinera, y la echó de casa, luego empezó a escuchar los cuchicheos de las mucamas y pensó que querían secuestrarme, a ellas las echó también. Sin cocinera y sin personal de aseo la casa comenzó a parecer un campo minado, todo estaba hecho un caos. Con decirte que a mi papá nunca le ha gustado el desorden y cuando llegaba discutían

