Al siguiente día cuando Alek llego a la oficina, Fadila ya se encontraba trabajando, la gran pila de documentos que le había dado iba disminuyendo.
—Buen día señorita.
—Buen día señor.
—¿Ha llegado Antara?
—Aún no señor.
—Uhmm podría prepararme un café, n***o sin azúcar.
—Enseguida señor. —A Fadila le llamó la atención la manera en que tomaba el café, en algún lugar había escuchado que los psicópatas lo tomaban de esa manera, enseguida se rio por su ocurrencia.
Se dirigió a preparar el café, encendió la cafetera, minutos después estaba listo, lo vertió en la taza y se dirigió hacia la oficina.
—Aquí está su café señor. —Dijo mientras lo ponía en el escritorio frente a él.
—Gracias —Le agradeció mientras tomaba la taza para tomar un sorbo, mientras lo hacía no dejaba de mirarla fijamente, ella se sonrojo, ¿porqué la veía de aquella manera? —¿cuál es mi itinerario del día de hoy? —su ronca voz la sacó de sus pensamientos.
—Desayuno a las nueve con el vicepresidente de Opticom, reunión a las doce con los inversionistas y reunión a las cuatro con el presidente de Globotier, han llamado de World Fashion para confirmar su asistencia a la presentación de su nueva colección que será el día sábado de la próxima semana, pidieron llamar para confirmar.
—Confirme de inmediato, asistiremos al evento, usted me acompañará, estaremos en Nueva York dos días, regresaremos el lunes por la mañana.
—Enseguida señor. —Fadila sabía que no se sentiría cómoda viajando con tremendo hombre, pero ese era su trabajo y tendría que acostumbrarse.
Chuvak llegó poco después, iba entonando una canción alegre, en el pasillo chocó con Fadila que llevaba unos documentos para entregarlos a Antara, los papeles salieron volando, Fadila al caer se lastimó el tobillo.
—Auchhh. —Exclamó cuando al intentar levantarse intentó apoyar el pie.
—Lo siento mucho señorita, no la vi, estaba distraído. —Chuvak se disculpo, se sentía apenado con ella, se dio cuenta de que se había lastimado el pie.
—No se preocupe, venía demasiado rápido y no tuve cuidado.
—Antara, recoja y ordene los documentos de favor, ayudaré a la señorita a llegar a su oficina. —Antara obedeció de mala gana, de seguro esa chica solo fingía para llamar la atención del ruso.
Chuvak ayudó a Fadila a levantarse, le pidió se tomará de su brazo para que se apoyara al caminar, al llegar a su oficina, se sentó en el sillón.
—Permitame revisar su tobillo. —Dijo mientras se agachaba y quitaba el zapato de la chica.
—No es necesario señor, estoy bien.
—Contestó apenada.
—Déjeme ver, esperemos no sea nada serio.
Tomó su pie con cuidado, pensó que Fadila tenía una piel muy suave, comenzó a mover su pie despacio, haciendo pequeños círculos en el aire.
—Auchhh. —Exclamó al sentir que dolía.
—Lo siento, parece ser que no está fracturado, de lo contrario ya estuviera inflamado, me parece que es solo una torcedura, espéreme aquí, no se mueva, iré por una venda y un ungüento, me parece que en el botiquín encontraré lo que necesito.
Antes de que soltara su pie, Alek que regresaba de desayunar con el vicepresidente de Opticom, escucho que algo pasaba, se asomo por la puerta, no le agrado ver lo que estaba sucediendo.
—¿Qué sucede? ¿Qué haces ahí agachado sosteniendo el pie de Fadila?
—No él mismo entendió porque le molesto verlos en aquella situación tan íntima.
—Por mí descuido chocamos en el pasillo, iba completamente distraído, al hacerlo se cayó y se lastimó el tobillo, ya lo revise y al parecer no es nada serio, iré a buscar un ungüento y una venda, ahora regreso.
Alek se quedó observando el pie de Fadila, su mirada instintivamente subió hacia su pierna, ella se dio cuenta y se sonrojó enseguida, él apartó la mirada.
Minutos después Chuvak regreso, se agachó para poner el ungüento en el pie de Fadila.
—Vamos a ver, con este ungüento te sentirás mejor de inmediato.
—No, yo lo haré. —Alek lo dijo sin pensar.
—OK amigo, veré que Antara haya ordenado los documentos. —Salió enseguida de la oficina, por el tono de voz de Alek se dio cuenta de que se había molestado.
Alek se agachó, puso un poco de ungüento en sus manos y comenzó a tallar el pie de la chica, ella avergonzada apartó la mirada cuando se dio cuenta de que él la miraba fijamente mientras masajeaba su pie, después tomó la venda y la colocó al rededor de su tobillo.
—Listo, yo creo que en un par de días estará como si nada, en caso de que persista el dolor, tendrá que ir a que la revise el médico de la empresa.
—Gracias señor. —Contestó en un tono que Alek apenas y pudo escuchar.
El ruso suspiro, después se levantó y se dirigió a su oficina, tomó una carpeta que se encontraba sobre su escritorio, tenía que darse prisa o llegaría tarde a la reunión con los inversionistas.
Al entrar en la sala de reuniones saludo a todos los inversionistas, Antara se encontraba colocando las carpetas en lugar de Fadila, encendió el proyector e inició la reunión, después de terminar la reunión todos salieron, solo quedaron en la sala él y uno de sus socios, Pablo Herrera quien tenía una expresión muy seria, las enormes bolsas bajo sus ojos indicaban que no la estaba pasando muy bien.
—¿Sucede algo Pablo? —Preguntó extrañado de qué se hubiera quedado.
—Necesito hablar contigo. —El hombre se veía nervioso y agotado.
—Dime, te escucho.
—Cómo sabes tengo una linda hija.
—Lo recuerdo.
—Mi hija recientemente ha sido diagnosticada con un terrible mal que consume su cuerpo.
—Lo siento mucho. —En realidad Alek no entendía hacia dónde iba todo aquello.
—Mi hija siempre ha estado enamorada de ti, quiero proponerte un trato.
Alek lo escuchaba en silencio, estaba seguro de que no le iba a gustar lo que aquel hombre iba a decirle, aquellas palabras solo podían significar problemas.
—Te cederé el 30% de las acciones de mi empresa, eso si aceptas comprometerte con ella.
—De ninguna manera, no estoy interesado en lo más mínimo en su hija.
—Alek sabía perfectamente que su poder crecería sí aceptaba recibir ese 30%, el poder de las empresas Herrero era equiparable con el suyo, sólo que en diferente rubro.
—Piénsalo, no tendrían que casarse, a mi hija solo le quedan algunos meses de vida, si Dios se apiada quizás un año, tu poder crecería enormemente y harías una buena obra con mi hija. —Herrero no pudo contener las lágrimas, se estaba humillando con tal de hacer feliz a su hija los últimos días de su vida.
—En verdad lo siento, no puedo hacerlo. —Sentía lástima por el hombre, pero aquello era demasiado.
—Amo demasiado a mi hija, desde que su madre murió se quedó a mi completo cuidado, es la razón de mi existir, solo te pido unos meses, cuando mucho un año de tu vida, no tendrías que estar con ella todo el tiempo, tan solo dedicarle algunas horas a la semana, con eso ella sería feliz.
Pablo sacó una pequeña fotografía de su cartera, la coloco en la mesa frente a Alek.
—Piénsalo, te lo agradecería toda la vida.
Después, Pablo salió cabizbajo de aquel lugar, en el pasillo, Fadila estaba fuera de su oficina hablando con Chuvak sobre unos contratos que estaban extraviados desde que estaba la anterior asistente, Fadila vio a Pablo salir de la sala de reuniones, palideció al instante, se oculto tras el cuerpo del ruso, ¿qué hacía ahí ese hombre?
—¿Qué pasa?
—Es sólo mi pie que me duele.
—Lo ves, por eso he insistido que camines solo lo necesario.
Dentro de la sala, Alek colocó en la palma de su mano la pequeña fotografía, en ella una hermosa chica rubia de rostro dulce reía, era muy bella, sus facciones finas y delicadas, era una lástima que el no fuera un hombre romántico ni tampoco de los que se enamoraban.
Nunca había tenido una novia, mucho menos una relación seria, tan solo encuentros casuales, las mujeres con las que jugaba sabían perfectamente las reglas, cuando ya no querían seguirlas, el se alejaba.
Chuvak entró en la sala en ese momento sacándolo de sus pensamientos.
—Hey amigo, ¿qué pasa? Vi salir a Pablo Herrero con un semblante serio, ¿hay algún problema? ¿Pasó algo con su inversión?
—Pablo me ha pedido que finja estar interesado en su hija, a la chica le queda poco tiempo de vida, me ha propuesto darme el 30% de las acciones de su empresa si acepto lo que me propone.
—Vaya, es tentadora la oferta, toda una fortuna, aunque en realidad no lo necesitas, eres uno de los hombres más poderosos del medio, cualquier otro aceptaría a la primera.
—Lo sé, mira es ella. —Dijo mostrándole la fotografía con la imagen de la chica.
—¡Vaya que es bonita! —Observó muy bien la fotografía, la chica era muy bella, tenía un rostro angelical.
—Lo es, pero muy simple para mí gusto, las chicas que me llaman la atención son muy diferentes.
—Así como Fadila.
Alek volteó a verlo muy serio, ¿acaso era tan obvio su interés por la chica que su amigo lo había notado?
—¿Porqué lo dices? —Preguntó mientras lo veía con gesto serio.
—Amigo es más que obvio, siempre la estás mirando.
Alek se quedó callado, aún no quería decirle que pensaba que ella era aquella chica con la que pasó la noche en el lugar que él le había recomendado, quería investigar y estar seguro, pero algo en su interior le decía que no estaba equivocado.