Al siguiente día Alek llegó a la oficina temprano como siempre lo hacía, le sorprendió ver a Fadila ya ahí, pues era muy temprano, las carpetas con archivos ya no estaban sobre el escritorio.
—Buen día señorita.
—Buen día señor.
—Veo que ya a ordenado tosos los archivos.
—Justo acabo de terminar de hacerlo.
—Podría traerme mi café de favor, hoy si que lo necesito. —Dijo mientras agarraba su cabeza.
—Enseguida señor.
Fadila salió de la oficina, Alek no pudo evitar apreciar todas sus curvas mientras se alejaba, la cercanía de esa chica lograba lo que ninguna otra, ponerlo nervioso.
Después de un rato regresó con el café, esta vez Alek extendió la mano para recibirlo, sin querer rozó la mano de la chica, sintió que una sensación extraña recorría su cuerpo.
Noto que la chica se sonrojada, eso le indicó que ella también lo había sentido, se le quedó viendo mientras sonreía.
—Gracias señorita Fadila.
—Por nada señor, compermiso. —Se alejó de ahí de prisa, se preguntaba si él había sentido su turbación.
Más tarde Chuvak llegó a la empresa, se notaba en cuanto llegaba, saludaba a todo el que se encontraba por donde pasaba.
—Buen día Fadila, ¿cómo te encuentras hoy? — Pregunto asomando la cabeza por un lado de la puerta de la oficina de Fadila.
—Muy bien señor Chuvak, gracias por preguntar.
—Qué te parece si desde hoy me dices tan solo Chuvak como me dicen todos, eso de señor me hace sentir muy mayor.
Fadila sonrió ante las ocurrencias de su jefe, de pronto un carraspeo se escuchó.
—No creo correcto que te llame por tu nombre, imagina que sería en esta empresa si los empleados nos llamaran así, debe de haber un respeto y distinciones, señorita necesito que me lea mi itinerario de hoy.
—Sí señor. —Fadila agachó la cabeza y tomó la tableta, salió de su oficina hacia la de Alek, el ruso caminaba apresurado delante de ella.
Chuvak se quedó parado donde estaba, ¿qué diablos le pasaba a su amigo? No era su manera habitual de comportarse, quizá la edad lo estaba volviendo agrio como los limones, empezó a reír ante este pensamiento, Antara que pasaba por ahí volteó a verlo extrañada.
—¿Sucede algo señor?
—No, nada. —Se alejó de ahí dejándola perpleja, nadie se reía de esa manera por nada.
Mientras tanto Fadila parada frente a Alek, revisaba la tableta para decirle su itinerario del día, él la observaba en todo momento, traía puesto un vestido n***o, de cuello alto sin mangas, ajustado, le cubría un poco abajo de las rodillas, el pelo recogido en una coleta alta, unos stilettos perfeccionaban su figura.
—¿Qué piensa usted sobre Chuvak señorita Fadila?
—¡Eh! —No entendía el porqué de aquella pregunta —El señor Chuvak es muy atento con todos en esta empresa.
—¿Le gusta?
—Perdón señor, no estoy entendiendo, creo que esta muy fuera de lugar su pregunta.
.
Alek no esperaba que le contestara de esa manera, había pensado que sería una buena sumisa debido al tono que siempre usaba para contestarle, ahora veía que quizá se había equivocado.
—¿Mi itinerario? —Preguntó molesto.
—A las once tiene cita con usted el señor
Andrés Blastow, presidente de Publicity Blastow.
—¿Qué ha dicho? —Alek se levantó de su silla, sumamente molesto.
—Que a las once....
—Lo escuché perfectamente ¡Carajo! Como pudo darle una cita a ese hombre.
—Yo no he dado ninguna cita señor, le recuerdo que la señorita Antara es la que contesta el teléfono y recibe correos, yo tan solo los superviso, los ordenó y se los hago llegar.
Alek salió furioso, Fadila no tenía idea de lo que pasaba.
—¡ANTARA!
La rubia se levantó de inmediato cuando escuchó que gritaba su nombre.
—Sí diga señor.
—¿Se puede saber porque le dio una cita conmigo a Andrew Blastow?
—El señor Blastow ha insistido, ha dicho que era un asunto de vital importancia.
—Le he repetido una y otra vez que Blastow no es bien recibido en este lugar.
—Lo siento señor, ahora mismo lo cancelo.
—Olvidalo, ya Déjalo así.
Alek se dio la vuelta sumamente molesto, al llegar a su oficina encontró una hoja sobre su escritorio, ahí estaban escritos los pendientes del día, Fadila le dejó claro que aunque era su jefe no toleraría tantas groserías.
Frunció el ceño, Blastow y él tenían viejas rencillas, los dos eran dueños de las empresas de publicidad más importantes de Filadelfia y Nueva York.
Más tarde, un hombre muy apuesto entraba en el edificio, llamó la atención de todas las chicas, tenía cierta similitud con su jefe, pero este sí saludaba y sonreía.
El hombre subió al elevador de ejecutivos, imaginaron que debía de ser alguien importante.
Alek aventaba dardos sobre una diana, lo hacía siempre que se sentía frustrado.
Andrew subió y saludo afectivamente a Antara, ella le sonrió en cuanto lo vio.
—Antara, muñeca, mírate, cada vez más bella.
La rubia dio una vuelta, en ese momento se quedó muy sería, Andrew volteó hacia dónde la rubia miraba, parado en la puerta estaba Alek, por su semblante estaba furioso.
—Podrías pasar a mi oficina Blastow y dejar que mi secretaria cumpla con su trabajo.
Andrew caminó hacia la oficina, en ese momento salía Fadila de la suya, Blastow se detuvo a observarla, su mirada la recorrió de arriba abajo, tenía que saber quien era esa chica.
Alek ya lo esperaba dentro, al ver que entraba con un ademán le pidió que tomara asiento.
—¿Qué te trae por aquí Blastow? Si te soy sincero no eres bien recibido.
—Lo sé, no es una visita social, eso queda claro.
—¿Entonces?
—Quiero que dejes de quitarme cuentas de clientes Sokolov, has estado absorbiendo a mis mejores clientes.
—Jajaja, ahora resulta que te los estoy quitando, mejor deberías de revisar que es lo que está pasando dentro de tu empresa que tus clientes están volando, si ellos vienen aquí solicitando nuestros servicios no les voy a negar la atención, si eso era todo. —Hizo un adán con la mano pidiéndole retirarse.
—Estás advertido Sokolov. —Dijo molesto antes de retirarse.
Salió echo una furia, Fadila entregaba unos documentos a Antara, Andrew pasó junto a ella, a pesar de su furia al pasar a su lado le dedico una mirada intensa, la chica sintió un escalofrío.
Antara jaló los documentos que sostenía Fadila interrumpiendo el momento, ella agachó rápidamente la mirada y él continuó su camino.
Unos días después, Fadila, Alek y Chuvak se dirigían hacia el aeropuerto, viajaron en avión privado hacia Nueva York, al llegar al hotel donde se hospedarian, no podían creer lo que estaba sucediendo, habían pedido reservaran tres habitaciones, la recepcionista les pidió disculpas, solo habían reservado dos, intentaron conseguir habitación en otro hotel, pero fue inútil, habían varios eventos en la ciudad y todo estaba lleno.
—Chuvak, tendremos que compartir habitación.
—Eso sí que no amigo, se hospedará conmigo una de las modelos del evento, así que lo siento.
Chuvak tomó una de las llaves y se alejó de ahí sonriendo.
—Ca***n, que gran amigo. —Sabía lo que Fadila provocaba en él, por eso lo hacía.
Fadila escuchaba en silencio, vio que estaba muy molesto, a ella tampoco le agradaba tener que compartir habitación con su jefe.
—Señor, puedo hospedarme con una amiga, vive al otro lado de la ciudad.
—De ninguna manera, ya encontraremos la manera de acomodarnos.
Caminó hacia la habitación, seguido por la chica.
La habitación era normal, cuando hicieron las reservaciones, las suites ya están reservadas,
Una cama al centro del lugar, algunos muebles a las orillas, una pequeña mesa y un sillón pequeño era todo el mobiliario que la habitación tenía, lo peor era que tendrían que compartir baño, pensó la chica, después reaccionó, si al menos el sillón fuera de dos plazas, pero solo era de una, eso la puso nerviosa, eso quería decir que tal vez dormirían en la misma cama.
Se sintió terriblemente acalorada, Alek la volteó a ver en ese momento.
-¿Le pasa algo señorita?
—Nada, solo que la habitación es muy pequeña, hace demasiado calor aquí dentro.
—Le subiré al aire acondicionado.
Buscaré algunas mantas, dormiré en el piso, si no hay pediré algunas.
De ninguna manera señorita, yo no muerdo ni nada por el estilo, usted dormirá en su lugar y yo en el mío, solo serán dos días, creo que podemos sobrevivir durmiendo juntos.
—Tiene razón, son sólo dos días.
El evento sería al día siguiente, Alek coloco su computadora sobre la pequeña mesa, acercó una silla y se puso a trabajar Fadila hizo lo mismo, se sentó sobre el sillón, durante un rato hubo un silencio sepulcral.
Más tarde Alek se metió a bañar, bajarían a comer en compañía de Chuvak y la chica que lo acompañaba, después de un rato en el que Fadila lo escucho tararear algunas canciones, salió del baño, llevaba tan solo una toalla enrollada en la cintura.
—Lo siento señorita, he olvidado mi equipaje.
Fadila desvío la mirada, pero ya había visto suficiente, ese hombre estaba esculpido a mano con cincel y martillo, no sabía si sería capaz de dormir a su lado por dos días, Alek tomó su equipaje y regresó al baño, había notado la reacción de la chica, eso le agrado, sólo tenía que asegurarse que su la invitaba a jugar, estuviera dispuesta a seguir las reglas, más tarde salió del baño y entró enseguida ella.