“LEONARDO CONOCE A SU PAPA, CUMPLE SU MISION DE DAR LUZ A VENEZUELA. LA AMISTAD ES LO QUE REINA POR SIEMPRE EN LA TIERRA”
Es de día en la ciudad de Valencia, en el Supermercado La Amistad, Saúl entra al baño todo furioso, se ve al espejo, y lo golpea con fuerzas, diciendo:
-¡Maldita sea!, esto que me hizo mi tío, nunca se lo voy a perdonar, ojala ese viejo se muera para que me deje tranquilo, seré dueño de todo este supermercado, seré el gerente.
Y entra Mayerling, y le dice:
-¿Qué te pasa, hijo?, estas que echas fuego, no me digas que volviste a discutir con tu tío, la verdad ya esto me está cansando, lo que tenemos que hacer es matarlo de una vez, quitarlo del camino, quedarnos con la casa y con este supermercado, tu mereces ser gerente, no me gusta que seas cargador en el muelle, por ser el sobrino del dueño mereces un puesto mejor, que seas pronto el gerente general de este supermercado.
-¡Ay, mamá!, como que si tienes razón, lo que hay que hacer es eliminar a mi tío, pero antes hay que hacerle firmar los papeles donde diga que somos sus únicos herederos, vamos hablar con el abogado para que haga el testamento falso, el verdadero se lo escondemos, nadie va a saber, lo más seguro es que deje a las sirvientas de la casa como herederas, lo más seguro es que Hilda es una de las herederas, y como está embarazada, se está aprovechando para sacarle el dinero a mi tío, ahora en la casa es una huésped, hasta es parte de la familia, veré como me voy a deshacer de Hilda-, dice Saúl.
-Hijo, ella asegura que está esperando un hijo tuyo, ¿Eso es verdad?, si es así entonces hay que quitárselo, sería otro heredero para tu tío Richard, no puedo creer que mezclaste nuestra sangre con la servidumbre, es lo que nunca te voy a perdonar-, dice Mayerling.
-¡Ay, mamá!, deja de estar hablando tonterías, si es mío, es mi hijo, pero mi tío no lo sabe, esa Hilda me lo va a pagar por boca suelta, pero de seguro ya mi tío sabe, por eso es que me está humillando tanto, lo mejor sería que ese niño no nazca, esta noche hare que tenga un accidente, se va a tropezar en las escaleras-, dice Saúl.
-Hijo la verdad a ti se te ocurren las ideas muy rápido, bueno tienes razón, es mejor que ese niño no nazca, y por otro lado, no quiero ser abuela tan joven, aun soy una mujer que provoca pasiones, no quiero que me vean que tengo un nieto en las manos, así que te apoyo en eso que vas hacer, es un plan macabro, hijo, que me gusta-, dice Mayerling.
-Esta misma noche Hilda tendrá un accidente y si se muere mucho mejor-, dice Saúl.
En Tinaquillo-Leonardo llega a su casa muy feliz, se sienta en el mueble, diciendo:
-Bueno solo tengo que presentar la prueba de admisión para empezar a estudiar, me siento tan feliz porque al fin me decidí estudiar, la vida de mi amigo Yoandry no será en vano, cumpliré con mis metas en la vida, las metas que están escritas en mi corazón.
Y sale Doña Rosa, lo ve, y le dice:
-Hijo, ¿Cómo te fue en la universidad? ¿Para cuando tienes que presentar la prueba de admisión?, le estuve pidiendo mucho a la Virgen de Coromoto para que te ilumine, te ayude a entrar a la universidad, veo en tus ojos tantas ganas de estudiar, veo cómo te brillan, estoy seguro que vas a lograr tus sueños, hijo.
-¡Gracias, mamá!, vengo muy cansado, te cuento que hoy conocí a una muchacha en la universidad que está enferma, siento como si tuviera una misión con ella, la verdad es que me cayó bien y es muy bonita, a lo mejor sea la mujer que he estado esperando, con la que voy a compartir el resto de mi vida, lo que hare es darle alegría, me di cuenta que le hace falta afecto, mañana la iré a visitar, ya tengo la dirección de su casa y todo, es de zona fina, donde viven los ricos, con esto me doy cuenta de que vale que tengas tanto dinero, si a la final no eres feliz, eso lo aprendí hoy, cada día uno aprende algo nuevo-, dice Leonardo.
-Eso es verdad, recuerda que nada es fácil, todo se logra gracias al esfuerzo, te hice unas arepitas para que comas, mi amor, me imagine que venias con hambre, ¿Comiste algo por allá?, espero que hayas comido un almuerzo completo, yo me preocupe porque no te llevaste nada para el camino, si mañana iras a Valencia otra vez te voy a servir la comida en una taza para que no estés gastando, todo está caro ahorita hijo-, dice Doña Rosa.
-Eso si es verdad, es triste lo que está viviendo Venezuela, pero aun así se conserva la esperanza, ojala ese ángel que te dije me vuelva hablar y pueda hacer algo por mi amado país, la idea es que respiremos ese mismo aroma de amistad, crear la hermandad, es lo que más deseo para mi país, por una mejor patria-, dice Leonardo.
-¡La verdadera patria es que todos vivamos en armonía y en paz, y como hermanos!
-¡Asi es, mamá!, estar unidos como hermanos es la verdadera patria, la patria no está en la comida, en una casa o en el dinero, la patria está en el corazón, en el amor que le das a tu pueblo, en la esperanza que puedes conservar en tu corazón, el mismo Jesucristo lo enseña en su palabra: Ámense los unos a los otros así como yo los he amado, es un nuevo mandamiento tan sencillo que a veces al ser humano le cuesta cumplir.
-¡Asi es, hijo!, bueno te voy a rellenar tu arepita, me alegra de verdad que te haya ido bien en la universidad, estoy seguro que vas a pasar esa prueba de admisión.
-¡Dale, mamá!, yo me voy a dar un baño, tengo mucho calor, me quiero quitar este calor de encima, se ve que va a llover, viene de nuevo el invierno, el tiempo esta que quiere llover, eso alborota el calor, me daré un bañito, sude mucho.
Y Leonardo se va al baño, y Doña Rosa va a la cocina a preparar las arepas. En Valencia-en la mansión de la familia Paredes, Ana está llegando a su casa, se empieza a sentir mal, se sienta en el mueble, le sale sangre por la nariz y se le mancha la ropa, se da cuenta y se empieza a poner triste, diciendo:
-Cada día que pasa me siento tan débil, esta enfermedad acabara conmigo poco a poco, lo que le pido a DIOS es que me dé un tiempo más de vida para disfrutar de la naturaleza, le tengo tanto amor a los animales, al paisaje, la tierra es hermosa, quiero morir viendo lo hermoso que es la tierra, igual como lo hizo San Francisco de Asís, siempre ha sido mi santo favorito, un santo que siempre admiro las obras de DIOS.
Y sale el papá Don Cipriano, la ve, se pone bravo, y le dice:
-¡Hija, por favor!, trata de no manchar el mueble, es mejor que te vayas a tu cuarto, la verdad no te quiero ver aquí, no quiero que me contamines con tu enfermedad, ya te dije que pagare tus quimioterapias pero no quiero que te acerques, la leucemia es contagiosa, me lo dijeron unos amigos, extraño mucho cuando estabas sana.
-¡Papá, por favor!, no seas tan duro, la verdad me gustaría que me apoyaras, que me comprendieras, esto que tengo es delicado, no tengo para nada tu apoyo, solo quiero que me acompañes, me hace falta tu amor, quiero decirte todo lo que pienso, quiero pintar el paisaje antes de dormir, quiero ir a un sitio hermoso, quiero expresar en un cuadro lo bello que es la tierra, ¡Acompáñame, papá!, no me queda mucho tiempo de vida, quiero dar clase antes de partir de este mundo, la belleza de la tierra es el escenario de la vida-, dice Ana.
-Hija, deja de estar diciendo tonterías, cada día que pasa dices puras estupideces, nada es bonito en este mundo, quítate esa idea de la cabeza, es mejor que aterrices a la realidad, no ves que estamos viviendo momentos difíciles en Venezuela, sigues diciendo que todo es hermoso, lo que menos existe es un final feliz, hay miseria, hambre en el país y sigues diciendo que es bonito, ve la realidad que es lo que tienes que hacer, deja de estar creyendo en pajaritos preñados porque no hay, madura de una buena vez-, dice Don Cipriano.
Y Ana se empieza a sentir mal, siente mareos, ve todo borroso, y Don Cipriano no le presta atención, y le dice:
-Deja el teatro, hija, no estamos en ninguna tarima para estar actuando, es verdad que estas enferma, tampoco que te vas a poner mal, bueno me voy porque me voy a reunir con unos amigos para jugar Domino, no los traigo para acá porque tú me das vergüenza.
-¡Papá, de verdad me siento mal! ¡Ayúdame, te lo ruego!-, dice Ana.
-Hija, te dije que no te voy ayudar, tengo muchas cosas que hacer como para perder el tiempo contigo, es mejor que te quedes quieta y esperes el día de tu muerte, trata de ser feliz en los días que te queda y ya, esto también me duele mucho porque perderé a mi única hija, trato de no verte para no sufrir, así que nos vemos, hija.
Y Don Cipriano se va, y Ana sube a su cuarto a llorar. En la noche Roger llega muy feliz a su casa con las dos leches y medicamentos para su mamá, y sale Claudia, lo ve, y le dice:
-Hijo, ¿Cómo te fue en el trabajo?
-Me fue muy bien, mamá, gracias a DIOS, empecé como embalador en el supermercado de la Amistad que está aquí en Plaza de Toros, me dieron buenas propinas, mañana podemos ir temprano al mercadito de Plaza de Toros para comprar unas verduras, frutas, lo que haga falta para la casa, todo lo que gane quiero que sea para ti, mamá, es tan así que te compre medicamentos, pase por la farmacia y todo, de una vez, así que vas a seguir tomando tus medicinas para el corazón, quiero que mi mamá este siempre bien-, dice Roger.
-¡Gracias, hijo!, eres un gran hijo, nunca piensas en ti, solo piensas en mí, ya es hora que te encargues de ti mismo, que ganes dinero para que te compres cosas para ti, yo sé que la situación está difícil, pero es hora de que hagas tu sueño realidad, que no lo apagues nunca, yo me siento mal ver cómo pasan los años y no cumples tus sueños, es hora de que pienses en ti, en que puedas brillar, te quiero ver estudiar, dar lo mejor de ti-, dice Claudia.
-Mamá, todo a su tiempo, lo que quiero es que tú seas feliz, no quiero que agarres mortificaciones, por cierto hay que ver al doctor nuevamente, quiero que te examine para ver cómo va tu corazón, hay que hacerse unos exámenes de rutina, para ver si te manda más medicamento, quiero que estés bien, que nada malo te pase, ya perdí a mi papá y no quiero perder a mi mamá, así que igual traeré el dinero a esta casa-, dice Roger.
-Hijo, pero es que el mejor regalo que puedo tener es que tú te pongas a estudiar como siempre has querido, una carrera universitaria, uno nunca sabe cuándo DIOS me llame a su lado, te quiero ver preparado para el futuro, que logres tus sueños, hijo, siempre te he dicho que eres un muchacho que puede lograr grandes metas en la vida, no puedes perder la fe en ti mismo, yo siempre voy a estar allí para apoyarte, los años pasan, no puedes apagar tus sueños, esas metas tienen que brillar en tu camino de vida-, dice Claudia.
-Mamá, es que no quiero ser egoísta, lo primordial es que tu estés bien, ya verás que si me voy a poner a estudiar, lo prometo, pero mientras déjame trabajar y mantener esta casa, se lo prometí a mi papá, ¿Dónde está el vago de mi hermano Dennys?
-Como siempre se la pasa con la pandilla del barrio, la verdad me preocupa tu hermano, cada día que pasa está peor, tengo miedo que se meta en problemas, me han dicho que lo han visto robar en la avenida Las Ferias, solo le pido a la Virgen de Coromoto que lo ilumine para que salga de ese mundo malo, la verdad siento esa mortificación.
Y escuchan en la calles tiroteos, Roger y Claudia se asustan que se esconden debajo de la mesa, todo el barrio se alborota por los disparos que los policías le dan a la pandilla de delincuentes, entre ellos esta Dennys que está huyendo, pero recibe un disparo, Dennys cae al suelo herido y grita de dolor:
-¡Auxilio!
Y la policía llega a arrestar a los delincuentes, lo suben a las patrullas y se los llevan, y Roger y Claudia salen a la calle, se acercan a los vecinos para preguntar.
-¿Qué fue lo que paso?-, dice Roger.
-No puede ser, desde hace tiempo que no se escuchaba disparos aquí en el barrio Francisco de Miranda, espero que no hayan herido a nadie, aunque sea un delincuente, igual es un ser humano que merece rectificar, por lo que veo no hubo heridos-, dice Claudia.
Y una vecina se acerca, y le dice:
-¡Claudia!, tu hijo fue herido por la policía, estaba con el grupo de malandros.
Y Claudia empieza a llorar, busca a su hijo, lo ve herido en una esquina, lo agarra, y lo abraza, diciendo:
-¡Hijo mío, resiste!, tú no te puedes morir, tienes toda una vida por delante.
Y Roger también se acerca y se pone a llorar, y le dice:
-¡Hermano, resiste!, aun estas a tiempo de rectificar tu camino, no puedes dejar este mundo, date la oportunidad de ser feliz, cumplir con los valores que siempre papá nos enseñó, no te puedes ir a un, si te vas me hará falta mi hermano, aunque sea para pelear, no te vayas, por favor, lo que hay que hacer es llevarte a un hospital.
Y Dennys los ve, le sale lágrimas de los ojos, y les dice:
-¡Mamá! ¡Hermano!, perdónenme si los hice sentir mal, ahora que me paso esto me doy cuenta sobre el valor de la vida, yo la verdad lo desperdicie, toda una juventud en mí y lo que hice fue tomar por el mal camino, espero que en la otra vida sea mejor, por primera vez siento un luz en mi corazón, una luz muy bonita, es la que siempre tu decías mamá, la luz del Espíritu Santo transformándome, ahora si siento esa luz maravillosa, perdóname por haberte herido con mis palabras ofensivas, ¡Perdónenme los dos!, quiero morir en paz, no quiero morir así, necesito de su perdón, ¡Perdónenme, por favor!
-Hijo, claro que te perdonamos, pero no te mueras, por favor, tienes toda una vida por delante, primero perdí a tu papá, no te quiero perder a ti, aun tienes esa luz en tu corazón, ¡Resiste, hijo!, te vamos a llevar a un lugar donde te puedes curar, a un hospital, no te voy a soltar, aquí está tu mamá para protegerte, no permitiré que nadie te haga daño, quiero que sepas que nunca te compare con tu hermano, a los dos los amo por igual-, dice Claudia.
-Ahora lo sé, mamá, bueno ya me puedo ir en paz, por primera vez siento una tranquilidad en mi corazón, ya siento el perdón de DIOS que brilla en mi alma, ¡Qué bonito es morir en su nombre! ¡Adiós, mamá, hermano!, los estaré esperando en el cielo-, dice Dennys.
Y así muere, Claudia lo abraza, gritando:
-¡No, hijo!
Y Roger también lo abraza, diciendo:
-¡Descansa en paz, hermano!, lo más bonito es que moriste en la gracia de DIOS.
Mientras, en la mansión de los Flores, Hilda está en su habitación leyendo un libro de maternidad, se toca el vientre con alegría, diciendo:
-¡Mi hijo querido!, dentro de mi siento el valor de la vida, ya quiero que nazca para darle todo mi amor, le enseñare el valor de la vida, lo que más me siento triste es que mi tia Yajaira no me apoya, lo que me consuela es que el señor Richard si me apoya, mi hijo no va a necesitar a su padre para ser feliz, yo sola le voy a dar todo mi amor a mi hijo, solo le pido a DIOS que me dé sabiduría, es tan así que voy a estudiar para darle lo mejor, para que mi niño tenga un gran futuro, la vida es lo más hermoso y es un regalo de DIOS.
Y entra Saúl, y le dice:
-¡Hola, Hilda!, de verdad te ves muy bien, quiero que vengas conmigo a la sala, te quiero enseñar algo para nuestro hijo, es que se lo compre, es una ropita que le compre, a la final decidí apoyarte en el embarazo, ¡Ven conmigo!, quiero que mi hijo nazca con lo alto, yo estoy seguro que será un niño sano, he decidido darle hasta mi apellido.
Hilda sorprende, y le dice:
-¿Es verdad lo que me estás diciendo?
-Claro que es verdad, ¡Ven, vamos a la sala!-, dice Saúl.
Hilda se va detrás de él, resulta que en la escalera hay una cuerda atravesada, Hilda baja las escaleras pero se tropieza con las cuerdas y cae por las escaleras dándose un fuerte golpe en todo el cuerpo, sale Doña Yajaira, ve, y grita:
-¡Hija!
Y desde arriba Saúl sonríe, y dice:
-¡Qué maravilla que se va a morir!, ojala pierda a ese hijo.
Y Doña Yajaira se acerca a Hilda, la abraza, diciendo:
-¡Hilda, hija, por favor, no te mueras!, llamare a un médico para que vengan por ti, no quiero que te mueras, siento mucho haberte dicho todo lo que te dije, no era mi intención, solo me deje llevar por la rabia, tú no eres una decepción para mí, más bien eres una bendición en mi vida, siempre lo has sido, no me dejes, hija, si tú te vas me voy a quedar sola, ahora si te apoyo en tu embarazo, ¡Resiste, hija! ¡Resiste!
Y agarra un teléfono y llama una ambulancia. En Tinaquillo-Leonardo está profundamente dormido, entra Doña Rosa, se sienta a su lado, y le da un beso en la frente, diciendo:
-¡Buenas noches, mi amor!, ya estaba cansadito, hoy se levantó temprano para averiguar lo de la universidad, no hay nada mejor que dormir después de darse un baño y comer, mi niño parece un Ángel cuando duerme, ¡DIOS me lo bendiga siempre!
Y Leonardo llega a soñar que es un niño que está jugando en un hermoso jardín, tiene un balón de futbol en las manos, pero se acerca un hombre que tiene la imagen de Don Richard, le agarra el balón, y le dice:
-¡Hijo, vamos a jugar futbol un rato!
-¡Si, papá! ¡Vamos a jugar un buen rato!, nunca casi compartimos-, dice el niño.
-Hijo, aquí estoy a tu lado para compartir los colores de la vida-, dice el papá.
Y se ponen a jugar futbol con alegría, el niño le lanza muchos goles, después de jugar se ponen a volar un papagayo, el papá lo motiva a volar, le dice:
-Hijo, el papagayo es el reflejo de la libertad, es volar hacia un nuevo horizonte, tu eres libre como ese papagayo, nunca olvides que lo más hermoso de la vida es la familia, igual el valor de la amistad, nunca desmayes, siempre levantarte para estar dispuesto a triunfar, no te rindas, es verdad que hay dificultades, momentos difíciles, pero el Amor de DIOS es lo que te da la victoria, en ese papagayo está el reflejo de la vida, nunca ser débil, es normal sentir debilidad en algún momento, pero de allí nace la Fortaleza.
-¡Siempre voy a tomar en cuenta tu consejo, papá! ¡Te quiero mucho! ¡No me dejes!
-¡Nunca te dejare, hijo! ¡Siempre voy a estar aquí cuando me necesites!
Y el papá lo abraza y le canta una canción de cuna:
-¡Hijo, hijito mío, siempre te cuidare!, contigo comparto las alegrías.
Y el niño se siente bien estar en los brazos de su papá, y así termina el sueño de Leonardo, siente tanta alegría por el sueño tan bonito, Doña Rosa se quedó dormida a su lado, y Leonardo despierta, la ve, y dice:
-¡Que sueño tan raro tuve!, sentí como el abrazo de mi papá, estábamos en un jardín donde se olía una buena aroma, donde sentí su afecto y su amistad, esa imagen de papá con la que soñé nunca lo voy a olvidar, a la final es una persona imaginaria, no es real, nunca tendré el abrazo de papá, nunca se hará realidad, lo bonito es que de los sueños también se puede vivir, se sintió tan real, me veía cuando era un niño, ¡Mi papá me enseñó a volar!
Y sigue durmiendo con alegría. Al día siguiente, en Valencia, en una clínica, Hilda esta en terapia intensiva muy grave, un médico la está examinando, ve como están sus signos vitales; en este momento, esta Doña Yajaira con un Rosario en las manos, llora mucho, saca una imagen de la Virgen de Coromoto, y le ora:
-¡Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela!, te pido que mi sobrina Hilda salga de terapia intensiva, me siento tan mal porque le dije cosas horribles, le dije que no la iba apoyar, estoy tan arrepentida haber sido tan dura con ella, quiero que despierte, ojala me perdone, mi sobrina es lo más bonito que he tenido en mi vida, no la quiero perder, si se va nunca me lo voy a perdonar, ¡Te lo suplico, madre mía!, que mi hija este bien, te lo pido con toda mi devoción en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. AMEN
Y sale el médico, y le dice:
-¡Buenos días, señora! ¿Usted es tía de la paciente Hilda?
-Sí, soy su tía, ¿Cómo está mi sobrina? ¿Se va a salvar?-, dice Doña Yajaira.
-La verdad señora, no le voy a mentir, a mí me duele decirlo porque siendo médico me siento mal porque no le puedo salvar la vida, su sobrina esta entre la vida y la muerte, solo un milagro la podrá despertar, está en estado de coma, solo un milagro lograra que despierte de nuevo a este mundo, lo otro que de verdad siento es que perdió el bebé, lo siento de verdad, se hizo todo lo posible para salvarlo pero lo perdió, pero tranquila que le hicimos un diagnóstico y sale que si puede tener más hijos, su útero no sufrió daños, tenga fe, señora, Hilda es una muchacha fuerte, de seguro pronto sale del estado de coma, los milagros existen, yo he sido testigo de los milagros del Doctor José Gregorio Hernández, a pesar de que no lo han beatificado igual es un santo para los venezolanos-, dice el médico.
-Tengo mucha fe, doctor, no quiero que mi sobrino se muera, quiero que se salve mi niña, si se va me voy a quedar muy sola, no quiero que se vaya, le rezare mucho a mi DIOS Todopoderoso, a la Virgen Santísima y al Doctor José Gregorio Hernández, yo también he sido testigo de sus milagros, una vez curo a mi abuela, aún recuerdo como ese milagro la levanto de nuevo a la vida, es un doctor milagroso-, dice Doña Yajaira.
Mientras, en la mansión de los Flores, Don Richard está sentado en su oficina revisando los balances de la empresa, los va archivando en una carpeta, hasta revisa los libros de contabilidad, y entra Don Jesús, un amigo de toda la vida que es maracucho, le dice:
-¿Qué paso cristiano?, aquí tu amigo el maracucho, después de tanto tiempo nos volvemos a ver, la verdad que lo extrañe bastante, mi amigo.
Y Don Richard lo ve con alegría, y le dice:
-Jesús, después de tanto tiempo nos volvemos a ver, ¡Que alegría de verdad!, me has hecho mucha falta, tengo tantas cosas que contarte, pero dame un abrazo, mi mejor amigo.
Y se dan un fuerte abrazo, y luego se sientan a hablar.
-¡Amigo mío, cuéntame! ¿Cómo te fue en el Norte?, siempre hablamos por Internet, pero nos escribíamos rápido por el f*******:, ya vi las fotos, me alegra de verdad que hayas conseguido una buena mujer y que tengas hijos, me siento contento que mi mejor amigo se haya casado y que tenga una familia bien bonita, ¡Lo felicito!-, dice Don Richard.
-Richard, no me puedo quejar, la verdad he sido muy feliz en Estados Unidos, conseguí una buena mujer, es venezolana igual que yo, lo bueno es que mi acento maracucho no ha desaparecido en mi boca, grandes aventuras he vivido, es triste lo que está viviendo mi país, cuando me fui era distinto, ahora es todo un desastre, yo he estado investigando la situación de mi país, siempre le oro a mi DIOS y a la Virgen de la Chinita, tengo ganas de ir a Maracaibo, cruzar el puente, ir a la basílica de la Chinita para llevarle un ramo de flores, es una promesa, le quiero agradecer porque tengo una hermosa familia, lo bueno es que tengo la nacionalidad norteamericana, me siento feliz, irme aventurar para el Norte no ha sido malo, más bien ha sido para bien, por lo que veo amigo, tu nunca te casaste.
-Es que aún no he dejado de amar a Rosa, siempre será el amor de mi vida, aun la recuerdo con amor, tengo la esperanza de tenerla de nuevo a mi lado, lo bueno es que ya sé dónde está, y a lo mejor tenemos hasta un hijo, se encuentra en Tinaquillo, hoy voy a verla, quiero darle todo mi amor, siempre será la mujer de mi vida.
-Aún recuerdo a Rosita, es una gran mujer, si quieres yo te acompaño, vamos de una vez a Tinaquillo, a lo mejor tu destino es que de nuevo la veas, así que vamos de una vez, te quiero ver feliz con la mujer que amas y si tienes un hijo aprovéchalo.
Y Saúl está detrás de la puerta del despacho escuchando, Don Richard está muy feliz, saca de una gaveta un anillo de oro, y le dice:
-Este anillo siempre lo conserve conmigo, porque siempre tenía la ilusión de volverme a encontrar con Rosa, este anillo le pertenece, lo mejor es que tengo un hijo, es el único heredero de toda mi fortuna, de esta casa y del supermercado, es mi único heredero.
-¿No le vas a dejar nada a la ambiciosa de tu sobrina y de su hijo?-, dice Don Jesús.
-A ese par no les pienso dejar ni un centavo, Mayerling todo el tiempo está pendiente de la belleza y Saúl es un vago que no hace nada, vive la vida como el gusano, ellos no van a recibir ni un centavo, el único heredero de todo esto es mi hijo-, dice Don Richard.
Y afuera, Saúl se enfurece, sube a su habitación, empieza a tirar todos los objetos al suelo, y luego se acuesta en la cama, diciendo:
-¡Maldita sea!, esto no me lo esperaba, ahora resulta de mi tío tiene un hijo, pero no voy a permitir que herede esta casa, lo voy a quitar de mi camino para siempre, la tenía guardada desde hace tiempo, llego la hora de usarlo, usare la primera bala para el hijo de mi tío.
Y saca de una gaveta una pistola, y dice:
-Lo voy a matar, no voy a permitir que me quite lo que me pertenece, la herencia de los Flores es solo mía, nada más mía, no se va a quedar con nada, todo será mío, es tan así que ni mi mamá se va a quedar con la herencia, todo será para mí, me daré la gran vida.
Y entra Mayerling, se pone nerviosa al verlo con la pistola, y le dice:
-Hijo, estás loco, ¡Suelta esa pistola, por favor!, nunca pensé que la ibas a usar, se ve que estas furioso, lo que tienes que hacer es tranquilizarte, de seguro quieres eliminar a tu tío, pero ya vamos a empezar a envenenarlo para que se vaya muriendo poco a poco.
-¡Mamá!, acabo de escuchar que resulta que mi tío tiene un hijo y le va a heredar todo esto, entonces no lo puedo permitir, lo que tengo que hacer es ir a matar a su hijo, no se va a quedar con nada de lo que me pertenece, con nada, toda esta casa es mía, no sé porque mi tío es así, después de que he vivido toda mi vida en esta casa, me va a dejar en la calle, no lo puedo permitir, ¡Odio a mi tío! ¡Lo odio con toda mi alma!-, dice Saúl.