Capitulo 5

4728 Words
“LEONARDO CONOCE A UNA MUCHACHA ENFERMA Y LE DA SU AMISTAD SINCERA” Es de día en la ciudad de Valencia, en la mansión de los Flores, Saúl tiene un plan para matar a su tío, Mayerling lo apoya, Saúl saca un frasco con veneno, saca su sonrisa perversa, y le dice: -Mi tío puede ir muriendo poco a poco con este veneno, seremos sus únicos herederos. -Hijo la verdad eres maléfico, tienes una mente brillante, la verdad eres malito, el tío Richard puede ir muriendo con ese veneno, ya llegara el día en que muriera de verdad, pero hay que hacer que firme el testamento falso que vamos hacer, lo ponemos entre el viaje de papeles que tiene que firmar, tu que estás trabajando en el supermercado puedes hacer que lo firme, que firme un documento en blanco, después allí se imprime el nuevo testamento, le pediré a un abogado que lo redacte, seremos los únicos dueños de esta casa, nadie más se va a quedar con la herencia-, dice Mayerling. -Cuando pueda lo hago, mamá, bueno tengo que ir a trabajar al supermercado, no quiero que mi tío me esté mandando mensajes, es fastidioso de verdad cuando me dice que tengo que cumplir con mi trabajo, tengo que cargar cajas pesadas, siempre regreso con dolor en la espalda, la verdad es que no soporto el trabajo, mamá-, dice Saúl. -¡Sopórtalo, hijo!, no será por mucho tiempo, ya te veo que eres el próximo gerente general del supermercado, ya lo veras, hijo, tu vas a brillar en el mundo de los negocios, por eso te eduque, para que seas grande y pases por encima de la gente, no importa si lo tienes que quitar del camino, lo bueno es que ya estoy mejor, tengo que buscar a Rommel, cuando lo tenga frente a mí lo voy a quitar del camino, pagara por haberme hecho esto. -¡Tranquila, mamá!, yo te voy ayudar, así que no te preocupes. Mientras, en un hotel, Rommel está en una habitación, se sirve un trago de licor en un vaso, se sienta en la cama y se lo toma, diciendo: -Mayerling logro sobrevivir, no la pude matar, quería que pagara por todo el daño que me ha hecho, lo tengo que volver a intentar, es que lo que ha hecho no tiene nombre y lo tiene que pagar on su vida, estoy lleno de odio en mi corazón, esta vez no lo hare con un cuchillo, lo hare con una pistola, lo bueno es que tengo una guardada desde hace años, ya es hora que Mayerling pague por lo que hizo, se ira por siempre al infierno que es el lugar donde pertenece, habrá una persona mala menos en este mundo. Y saca la pistola de su gaveta, y lo limpia con un pañuelo; más tarde en el terminal de Valencia, Leonardo está bajando del autobús muy feliz, diciendo: -Bueno ya llegue a Valencia, lo que tengo que hacer es agarrar otra camioneta para la universidad, agarrare una de Puente Bárbula, pero antes quiero comer, me dio mucha hambre, me quiero comer dos empanadas sabrosas de pollo o de carne molida, me siento con mucho apetito, ojala que pronto pueda presentar la prueba de admisión. Y se acerca a un sitio del terminal donde venden empanadas, se compra dos y se lo come acompañada con un refresco. Mientras, en el supermercado La Amistad, está lleno de gente comprando, y llega Don Richard muy feliz, diciendo: -¡Qué bien saber del amor de mi vida!, me alegra saber que tengo un hijo, el único heredero de todo esto, ya tengo ganas de conocerlo, esta tarde iré a Tinaquillo a buscar a mi Rosa, tengo tantas cosas que hablar con ella, por lo que me puedo dar cuenta es que siempre me fue fiel, jamás se casó igual que yo, a lo mejor se case conmigo, nunca es tarde para que dos personas que se aman se vuelvan a unir. Y se le acerca un vigilante, y le dice: -¡Hola, señor Richard, buenos días!, acaba de llegar al muelle leche en polvo, ¿Lo saco hoy? ¿Cuánto se va a vender por persona?, es que si lo saco la gente se va alborotar, nos pueden saquear el mercado, usted da la orden y uno obedece, ¿Qué hacemos? -Es verdad que esto se alborotaría, bueno lo que hay que hacer es cerrar el mercado para que la gente no pase rápido, que la gente haga cola afuera, entraran poco a poco, de diez en diez para comprar la leche, serán dos leche en polvo por persona, pero se les dará paso rápido a los ancianos, a las embarazadas y los que tienen niños en brazo, lo que no quiero es que desordenen mi mercado, ¡Quiero orden, por favor!-, dice Don Richard. -¡Claro que sí, señor Richard!, lo que usted diga. Y así el vigilante cierra la entrada del supermercado, la gente afuera se alborota, empiezan a golpear la puerta, gritando: -¡Queremos entrar a comprar leche! La gente que termina de comprar va saliendo por el depósito, hacen pasar a la gente de diez en diez, Roger está sentado en una silla esperando, el supervisor se acerca, y le dice: -Muchacho, ya llego el señor Richard, él dirá si vas a embalar aquí o no, le puedes preguntar, apúrate antes de que suba a su oficina, aprovecha porque va estar ocupado, este mercado queda explotado cuando vienen los productos regulados. -Ya veo, ¿Qué es lo que van a sacar? ¿Esto siempre es así?-, dice Roger. -Cuando llegan los productos regulados si, tu sabes que la gente de por aquí por Plaza de Toros es fuerte, son gente de los barrios que lo rodean, por eso se cierra la puerta para que no entren a lo loco, es para mantener más el orden, tranquilo que cualquier cosa aquí vas a estar a salvo, muchas veces nos hemos escondido en las oficinas porque la gente entra como violenta, es parte de la rutina, trabajar con público no es fácil, te lo digo porque un embalador igual trabaja con público, te lo digo para que estés preparado, eso es todo el tiempo, hay clientes generosos pero otros son agarrados-, dice el supervisor. -Tengo experiencia de tratar con público, por eso no me preocupo-, dice Roger. Y Don Richard pasa, y el supervisor se acerca a él, y le dice: -Señor Richard, aquí hay un muchacho que quiere embalar aquí. Y se acerca Roger, y le dice: -¡Hola, buenos días!, quisiera trabajar aquí como embalador, mi nombre es Roger, la verdad necesito el trabajo, no importa si no recibo el dinero, viviré de las propinas, lo que necesito es llevar un sustento a mi casa, ayudar a mi mamá que está enferma, aunque sea medio tiempo, también quiero estudiar, le prometo que no le fallare, no voy a faltar, hare lo que sea, lo ayudo a recoger lo que la gente deja, pero deme el chance para embalar. -¡Esta bien, muchacho!, en ti puedo ver que eres un muchacho trabajador, está bien te daré chance para que trabajes aquí en mi mercado, bueno me gusta que me colaboren es en recoger los carritos de compra y lo pongan en su sitio, se le dice parquero, es lo único que le pido a los embaladores para que me colaboren y si les doy un bono mensual por colaborar aquí en el mercado, les doy 2000 bolívares fuertes, se lo merecen porque igual son parte de la empresa a pesar de que no son directos-, dice Don Richard. Y Roger se alegra, y le dice: -¡Gracias, señor Richard!, le prometo que hare un gran trabajo, lo del bono es bueno, le servirá mucho a mi casa, claro que voy a colaborar con los carritos de compras. -¡Dale, muchacho!, me voy a mi oficina, ¡Bienvenido al Supermercado La Amistad!, un lugar donde se puede comprar todo para comer, y para compartir en familia, así que aprovecha muchacho, a lo mejor hoy en tu primer día reunirás una buena propina, cualquier inquietud no dudes en decírmelo muchacho-, dice Don Richard. -¡Gracias, señor Richard!, le prometo que no le voy a fallar, hare mi mejor trabajo. -Bueno voy a subir a mi oficina, dentro de un rato iré al depósito para ver si llego mi sobrino, ese muchacho tiene que venir a trabajar hoy, no me gusta que se aproveche que es sobrino mío para no ir a trabajar, igual es un trabajador y le puedo descontar el día. Y Don Richard sube a su oficina, y Roger se pone en una caja y empieza a embalar un mercado con alegría, diciendo: -Ojala que hoy me gane una buena propina. Mientras, en la casa de Roger, Claudia está en la cocina picando el repollo y la cebolla, y tiene hirviendo agua en una olla, se empieza a sentir mal, diciendo: -Me siento mal otra vez, no le puedo decir a mi hijo que se me acabaron las medicinas, no lo quiero preocupar, espero que haya conseguido trabajo en el supermercado que está aquí en Plaza de Toros, me siento una inútil, si tan solo pudiera regresar a trabajar pero me incapacitaron por mi corazón, tengo que hacer algo para ayudar a mi hijo, tengo que trabajar, se me ha ocurrido montar un negocio de empanadas aquí en la puerta de la casa. Y sale Dennys peinándose el cabello, ya listo para salir, ve a su mamá, y le dice: -Mamá, me voy de nuevo a la calle, estaré con la pandilla, te lo digo para que no te preocupes, para que dejes de estar diciéndome las cosas, de verdad me siento muy cansado, si puedo traigo dinero a la casa para que te compres tus medicinas. -No quiero que traigas a la casa dinero fácil, si lo traes de un robo no es dinero digno, más bien es sucio, hijo, hazme caso, el robar solo trae desgracia, si tan solo me escucharas, le pido a la Virgen de Coromoto que te haga entender, me da miedo que salgas a la calle con tanto peligro, ahora con la situación que estamos viviendo los malandros se han levantado más, no quiero que estés por el mal camino, me quiero ir feliz, no me quiero morir decepcionada, solo quiero que encuentres tu futuro, hijo-, dice Claudia. -Viste que otra vez estas con tu fastidio, lo siento pero no te hare caso, recuerda bien, soy feliz con mis panas del barrio, tu no me vas a separar de ellos, me siento más tranquilo en la calle, ya no te quiero escuchar más, ya eres una fastidiosa y aburrida, todo el tiempo me dices lo mismo, para ver si te mueres de una vez para que dejes el fastidio, ya estoy harto de estar en esta casa, deseo que mi hermano Roger te decepcione algún día, a lo mejor puede ser hasta peor que yo, mi hermano no va aguantar la pelazón, ya verás que si se va a unir al grupo de la pandilla, te acordaras de mí, mamá-, dice Dennys. -Tu no me puedes decir eso, tu hermano es otra persona, nunca se iría por el mal camino, límpiate esa boca, lo único que sacas es veneno, la verdad me decepcionas, siempre me estoy preguntando: ¿Qué clase de persona traje a este mundo?-, dice Claudia. -Ya me pariste, no puedes hacer nada, me trajiste a este mundo es a sufrir, a pasar necesidades, a veces odio mi vida, la odio porque me hubiera gustado nacer en un lugar rico, no en un lugar de pobre como este barrio, me odio, odio haber nacido en esta familia, hasta lo maldigo, lo maldigo con toda mi alma, me siento mal, muy mal de que no tengo futuro, ni siquiera Roger ha podido estudiar, y todo porque tú nunca nos motivaste, desde que murió papá hemos pasado necesidades, tu como estas enferma no has podido atendernos bien, mi hermano Roger es el único que ha trabajado, gasta parte de su sueldo para comprarte las medicinas, es un sacrificio muy grande lo que hace mi hermano, me voy de aquí, no quiero seguir peleando contigo, mamá-, dice Dennys. Y él se va, y Claudia empieza a llorar y dice: -En parte Dennys tiene razón, no he podido sacar adelante esta casa, no he trabajado bien por culpa de mi enfermedad, me hubiera gustado que todo fuera diferente, la verdad es que ya no aguanto más, no aguanto más, a veces me siento muy débil. Más tarde en la Universidad de Carabobo, Leonardo se siente feliz caminar por los campos de la universidad, llega a la Facultad de Educación, ve a los jóvenes interactuando entre si, formándose para el futuro, su sueño es ser un estudiante, se siente emocionado, diciendo: -¡Me siento muy feliz!, al fin camino la Universidad de Carabobo, tengo que averiguar cuando se hará lo de la prueba de admisión para presentar para luego quedar, le pido mucho a DIOS para que se me haga realidad este sueño de estudiar Educación, ya quiero estar parado en un salón dando clase, es mi gran sueño, formar niños para el futuro, a lo mejor hasta pueda mejorar la Educación de este país. Y hay una muchacha sentada en un banquito llamada Ana, de 19 años, leyéndose una guía de Educación Básica, va resaltando los puntos más importantes, diciendo: -Me tengo que preparar para esta exposición, tengo que sacar 20 puntos. Y se acerca Leonardo, y le dice: -¡Hola, chica! ¿Dónde puedo preguntar lo de la prueba de admisión? Y Ana levanta la mirada, ve a Leonardo y se enamora a primera vista, se queda viéndolo, Leonardo queda sorprendido porque se le queda mirando, y le dice: -¡Disculpa, chica!, te estoy preguntando algo, ¿Acaso tengo algo en la cara que te quedas mirando?, no tengo una cara fea, tengo mi cara limpiecita como siempre, me lo cuido en todo momento, veo que eres una estudiante de Educación, es que quiero saber cuándo será la próxima prueba de admisión de Educación para entrar a estudiar, ¿Me puedes ayudar? -¡Claro que si, chico!, lo que pasa es que me quede admirada por tu mirada tan dulce, es que veo en ti un reflejo diferente, disculpa si me quede mirándote, pero es lo que refleja tu alma, tengo como un don de ver los sentimientos, de ver la parte espiritual, me puedo dar cuenta que eres un joven con gran futuro y que crees mucho en el valor de la amistad, a mí me gusta expresar siempre lo bonito que es la vida, todo es mágico, igual el amor, eres el primer muchacho que conozco que eres diferente, dulce y amoroso, aquí estoy sola porque no tengo amigos con quien compartir, por eso estudio sola-, dice Ana. -Chica, ¿Me puedo sentar un rato conmigo?, es triste no tener amigos, un amigo es lo mejor que te puede pasar en la vida, es un hermano que te acompaña en tiempos de angustia, vale la pena tener un amigo con quien compartir y disfrutar la vida, yo si creo en la amistad, siento su aroma en mi corazón en mi vida, es maravilloso sentirlo. -Claro que te puedes sentar, primer hombre que escucho que habla bonito de la amistad. Y Leonardo se sienta a su lado, y le dice: -La amistad es un Valor para todos, recuerda que hasta el mismo Jesucristo lo vivió con los apóstoles, es un sentimiento que si existe, claro hay momentos de la vida que uno siente decepción, bueno no lo he pasado, hace poco perdí a mi mejor amigo, en un asalto él dio la vida por mí, aquí estoy, me dio más ganas para estudiar, no será en vano que haya dado su vida por mí, pero no te puedo negar que lo extraño mucho. -La verdad lo siento, debe ser doloroso perder a un amigo, debe ser igual que perder a un familiar, de verdad lo siento, con razón veo en tus ojos mucha tristeza, bueno yo perdí a mi papá hace años, la verdad lo extraño mucho, recuerdo cuando salíamos al parque, me ayudaba andar en bicicleta, en donde este yo sé que me protege, lo que no entiendo es porque DIOS se lo llevo, yo lo quiero aquí a mi lado, él me estuviera dando apoyo para salir delante de esta enfermedad que tengo, pero a pesar de que estoy enferma quiero estudiar, dar lo mejor de mí en mis últimos días de vida. Y Leonardo se siente triste, y le dice: -De verdad lo siento, chica, ¿Qué es lo que tienes?, claro si se puede saber. -Tengo leucemia, cáncer en la sangre, me empecé hacer quimioterapia, ya dentro de poco me voy a sentir débil, se me va a caer el cabello, yo he visto como pone la quimioterapia, la verdad me he sentido muy débil, pero estoy sola sin amigos, mi mamá no me presta atención, todo el tiempo se la pasa en el salón de belleza, pero si me gustaría que me apoyara, depende cómo va la quimioterapia me harán un trasplante de medula ósea, conservo mi fe en la Virgen de Coromoto, es una madre que nunca me ha abandonado, y eso que estamos viviendo una situación difícil en Venezuela-, dice Ana. -Es verdad, nuestra Madre del Cielo jamás nos abandona, por lo que veo eres una muchacha muy especial, veras que te vas a curar, disculpa que no me he presentado, soy Leonardo, para mí es un placer conocer a una muchacha tan bonita como tú, ¿Cómo te llamas?, desde este momento me puedes ver como un amigo-, dice Leonardo. -Mi nombre es Ana, ya me diste tu amistad, y eso que no me conoces bien. -No hace falta conocerte, ya en tu mirada puedo ver lo valiosa que eres, tranquila que te apoyare en todo momento, hoy tengo que regresar a Tinaquillo, pero mañana vengo y te visito, claro me tienes que dar tu numero celular y f*******:. -Claro que te daré mi numero celular, la verdad necesito un buen amigo que me motive, que me escuche cuando estoy triste, bueno me siento triste en este momento por lo de mi enfermedad, la Virgen de Coromoto escucho mis oraciones, te daré mi número, te lo voy a dar en una hoja, hoy mismo te agrego al f*******:, bueno para averiguar lo de la prueba de admisión tienes que ir al decanato de Educación, allí te dan la información de para cuando es la próxima prueba, yo te ayudar a estudiar para que entres a la universidad, a mí también me costó mucho entrar, pero a la final logre mi sueño, estoy segura que daré clase, mi gran sueño es estar frente a un salón de clase, formar niños para el futuro. Y Leonardo le agarra la mano, y le dice: -No puedo creer que me veas como un amigo, y eso que me acabas de conocer. -Es que siento que eres el amigo que me hacía falta, eres como un ángel que cayó del cielo para motivarme, en este momento me siento más con energía, con ganas de vivir feliz lo que me queda de vida, si me voy a morir, me quiero ir feliz, lo más bonito es que me voy con DIOS, mi espíritu se lo voy a encomendar mucho al creador-, dice Ana. -No digas eso, a lo mejor exista una esperanza y te curas, recuerda que los milagros existen, a lo mejor te hacen lo del trasplante de medula ósea, hasta yo puedo ser tu donante, la ciencia ha avanzado mucho, yo sé que te vas a curar, ten fe en DIOS y en la Virgen de Coromoto, veras que si te vas a curar, orare mucho por ti. -¡Todo se haga a la voluntad de DIOS!, bueno te daré mi número y la dirección de mi casa, vivo aquí mismo en Naguanagua, en un edificio que está en el Sector La Granja, frente al Centro Comercial Cristal, allí es donde vivo, te lo voy a escribir en una hoja. Y Ana saca una hoja de su cuaderno, le escribe la dirección y el número celular, se lo da. -Te prometo que te voy a visitar-, dice Leonardo. Mientras, en el Supermercado, Roger le va muy bien embalando, está sentado en una silla contando el dinero, tiene sencillo de billetes de 2, de 5 y de 10, diciendo: -Por ser mi primer día no me ha ido tan mal, de seguro con esto le comprare las medicinas a mi mamá, no se le habrá acabado pero lo comprare de una vez, ahorita hasta para comprar medicina la situación se pone difícil, lo que hay que hacer es seguir adelante. Y se acerca a una cajera para que se lo cambie en billetes grandes, el mercado está lleno de gente por las colas para comprar leche en polvo, Roger ve la gente, y dice: -Como que voy a buscar leche en polvo para mí, voy aprovechar que son dos por persona y paso por la caja de empleados para facturarla, mi mamá e pondrá feliz cuando le lleve leche, podrá hacer de nuevo sus quesillos que son buenos, iré al depósito para ver si me dan dos leches, espero que si le den a los embaladores. Y así se dirige al depósito donde está la mercancía, Saúl está trabajando cargando cajas pesadas junto con otros muchachos, Roger se le acerca a Saúl, y le dice: -¡Pana, disculpa!, vengo a buscar leche, es para ver si todavía tienen, es que quiero llevar para mi casa, es para mi mamá que está enferma, ¡Por favor, dame dos! -Se puede saber, ¿Quién eres tú?-, dice Saúl. -Soy un embalador de aquí del supermercado, empecé a trabajar hoy, vengo por leche en polvo, como esta escaso, quería ver si me pueden dar dos para comprar, es para mi mamá, ¡Ande, por favor!, ahorita mismo los voy a pagar en la caja de empleados-, dice Roger. -Tú piensas que hay productos regulados para los embaladores, estas muy equivocados, aquí solo le damos leche al personal directo de la empresa, lo siento pero no te voy a dar leche, queda para el puro personal, así que sal de aquí, ni siquiera puedes estar aquí, así que largo de aquí, tú no eres un personal directo de la empresa, solo eres un simple embalador, lo siento pero no puedo hacer nada por ti, ¡Lárgate de aquí!-, dice Saúl. -¡Por favor, chamo!, necesito leche en polvo para mi mamá, es que en mi casa no hay, tenga piedad por favor, no he podido conseguir leche, ni en el mercadito de Plaza de Toros, te lo pido, por favor, te puedo ayudar aquí trabajando con tal de tener dos leches, ¡Por favor, pana!, es para mi mamá que está enferma, te lo suplico-, dice Roger. -Ya te dije que no, ¿Acaso no hablo claro?, te dije que no, no te daré leche en polvo. Y entra Don Richard, y pregunta: -¿Qué es lo que pasa aquí, sobrino? -¡Nada, tío!, lo que pasa es que este embalador no quiere entender que no hay productos regulados para los embaladores, viene a buscar dos leches, le dije que solo hay para el personal directo, es mejor que lo saques de aquí, se está poniendo muy pesado-, dice Saúl. -¡Saúl, por favor!, aquí a nadie se le niega productos regulados, si le voy a dar dos leches en polvo, mande a guardar bastante para los empleados y embaladores de la empresa, no tienes por qué tratarlo mal, así que exijo que le den las dos leches a este muchacho, es una orden, aquí el dueño del supermercado soy yo, no tú, así que por favor te ubicas, aquí eres un empleado más, no puedes pasar por encima de mis órdenes-, dice Don Richard. -¡Tío, por favor!, le vas a dar más lugar a un embalador que a mí que soy tu sobrino, tu no me puedes hacer esto, soy tu sangre, tu familia, y a este imbécil no lo conoces, es un simple embalador, ¿Acaso no lo ves, tío?, no merece ningún beneficio-, dice Saúl. -¡Saúl, por favor, respeta!, yo mismo iré a buscar las leches para este muchacho, tu nunca vas a cambiar, siempre serás un grosero, y eso que quieres tomar mi lugar en este mercado, con esa conducta jamás serás el gerente general de este mercado, este muchacho tiene algo que tú no tienes, es humildad, tú lo que eres es un creído, un calculador, quieres que todo gire a ti, quieres hacer lo que te dé la gana, eres muy injusto-, dice Don Richard. -Tío, esto nunca te lo voy a perdonar, me humillas frente a este embalador-, dice Saúl. -Piensa lo que te dé la gana, sobrino, de verdad ya yo me canse de tus groserías, no te voy a botar porque tú te tienes que ganar el dinero, yo no puedo hacer milagros en ti, es mejor que tú mismo analices tus acciones porque el resultado será quedarte solo, haces cosas que no debes, pero tú mismo estas escogiendo tu destino-, dice Don Richard. Y a Saúl le da rabia, y se retira, Roger se siente muy apenado, y le dice: -Señor, no debió discutir con su sobrino por mí, es verdad lo que dice, él es su sobrino, yo no soy nada suyo, solo soy un simple embalador, me siento mal que haya discutido con su sobrino, más bien debe estar de su lado, no del mío porque no soy nada suyo, es triste ver como discuten entre familia, más bien se debe crear la armonía en el hogar, igual me siento con mi hermano menor, siempre quiere hacer lo que le da la gana, yo no sé cómo lograr que cambie de vida, a veces pierdo hasta las fuerzas, no sé de pana que hacer. -Hijo, no debes perder la esperanza, no te digas que eres un simple embalador, igual todos trabajamos para salir adelante, es lo que nos queda en este país, veo que mi sobrino está haciendo mal, mi deber es corregirlo, eso también es amor en la familia, corregir cuando se equivoca, y no estaba haciendo las cosas bien, preferí frenarlo, a nadie se le puede negar los productos regulados, y más ahorita que esta escaso, así que no te preocupes, te daré dos leches, es tan así que te los regalo, no lo iras a pagar en caja, es cortesía de mi mercado, soy el dueño y puedo decidir lo que nazca de mi corazón-, dice Don Richard. -Señor Richard, me da mucha pena, yo lo quiero pagar-, dice Roger. -¡No, muchacho!, te los voy a regalar para que se lo lleves a tu familia, es tan así que te daré cuatro leches, así que es un regalo de mi parte, saldrás por aquí mismo por el deposito, te lo mereces, se ve que eres un muchacho que vale mucho, debes seguir adelante con valor, nunca debes darte por vencido, y levantar la cabeza, seguir adelante, tener esa autoestima alta, veras que siendo positivo vas a triunfar, hijo-, dice Don Richard. Y a Roger le salen lágrimas, y lo abraza, diciendo: -¡Gracias, señor Richard!, la verdad escucharlo a usted me hizo recordar a mi padre que lo extraño mucho, mucho, él también me decía que levantara la mirada, que viera un bello horizonte, gracias por ayudarme y eso que no me conoce, ¡Mil gracias, señor Richard! -En este país lo que se necesita son jóvenes con futuro. Y Don Richard le regala cuatro leches en polvo. En este momento, Saúl entra al baño todo furioso, se ve al espejo, y lo golpea con fuerzas, diciendo: -¡Maldita sea!, esto que me hizo mi tío, nunca se lo voy a perdonar, ojala ese viejo se muera para que me deje tranquilo, seré dueño de todo este supermercado, seré el gerente.
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