Capitulo 5. "Kaguya".

2807 Words
Narra Kaguya: Anoche pasé la noche con Lucifer charlando y comiendo pizzas, ahora me encontraba comprando ropa y algunas joyas, mientras que Lucifer iría a comprar un reloj que le gusto mucho, decidí cruzar la calle viendo que ningún auto venía, pero eso fue tarde cuando un tipo aceleró a toda velocidad impactando contra mi,solo pude ver como me alejaba de mis guardias y ellos corrían hacia mi, un fuerte dolor me golpeó y no tarde en perder la conciencia. Horas más tarde... - Señorita Kaguya - dice un hombre vestido de blanco y yo comienzo a abrir mis ojos. - ¿Donde estoy?- digo confundida, sentía un fuerte dolor en mis costillas. - Se encuentra en la clínica, un auto la atropelló y sus guardias la trajeron - dice el médico anotando en su libreta. - Kaguya - dice Lucifer entrando a la habitación preocupado. - Debe cuidarse Señorita Kaguya, podría a ver sido mucho peor de lo que fue - dice el médico y yo asiento. - Gracias, ya puedes retirarte - digo y este se retiró. - Perdóname - dice acercándose a mi, tenía la camisa con sangre y el pelo revuelto. - Debes cambiarte tu traje y asearte - digo mirándolo y este gruñe. - Kaguya no me importa el estúpido traje, me importas tu - dice molesto y yo suspire. - Lucifer solo fue uno de mis enemigos tratando de matarme- digo sin importancia y este golpea una mesa. - ¡¡Juro que ese maldito de Emiliano deseara no a ver nacido!!- dice furioso apretando sus puño. - ¿Como sabes que fue el? - digo sin entender. - Capturamos al conductor y todo nos llevaba a el - dice acercándose a mi y yo suspire. - Esa maldita rata ya se encuentra en movimiento.- digo intentando levantarme pero el fuerte dolor me lo impido. - No te esfuerces, aún debes cuidarte- dice ayudándome a recostarme de nuevo pero preocupado. - El las buscará- digo preocupada y Lucifer bufa. - Dije que cuidaría de ti y eso voy hacer, deja que mis guardias cuiden la mansión mientras tú te recuperas- dice tomando mi mano y yo niego. - Es mi obligación cuidar de mis chicas y encargarme de mi mafia - digo seria y este me besa de forma lenta y dulce. - Deja tu ego de mafioso y preocúpate por ti primero - dice separándose de mi clavando esos ojos azules. - ¿Al menos puedo saber cuando me darán el alta ? - digo suspirando para recostarme. - Deberás pasar la noche en el hospital de lado a tu brazo y tus costillas - dice besando mi frente y yo peino mi cabello hacia atrás. - Le diré al médico que me dé el alta - digo tomando mi celular y el me lo quito. - Tienes que quedarte en el hospital hasta que estés recuperada - dice serio y yo gruño. - Lucifer no soy una maldita niña a la cual deban decirle que hacer y que no hacer- digo molesta y este me ignora y sale de la habitación. toc toc toc.. . - Adelante- digo y pasa una de mis chicas favoritas. - Señora - dice una muchacha de cabello castaño y ojos azules, era tan tierna. - Pasa Isabel- digo recostándome en la almohada. - Gracias - dice pasando a la habitación. - ¿Que sucede? - digo mirándola y esta me entrega un sobre. - Vine aquí cuando los guardias fueron a custodiar la salida,Señora debe volver - dice Isabel con lagrimas en los ojos. - Tranquila Isabel, dime que te sucede- digo abriendo el sobre. - Señora Emilio se llevó a muchas chicas cuando usted no estuvo - dice rompiendo el llanto y yo miré las fotos donde se miraba como se llevaban a mis niñas. - ¿Cómo sucedió esto? - digo mirando las fotos furiosa. - Ellas salieron para hace las compras pero Emilio las encontró antes que los guardias- dice cabizbaja y yo deje el sobre. - Isabel debes ayudarme - digo seria y esta levanta su mirada confundida. - ¿ Como? usted no puede salir - dice sin entender y yo rio. - Esos estúpidos olvidaron quien es la reina de Japón, deberás ayudarme a prepararme para dar alerta roja - digo moviendo mis pies y estos dolían un montón. - Señorita aún se encuentra débil- dice ayudándome y yo suspire. - Trae algo de ropa para mi - digo acomodando mis piernas y poniendo una venda para sujetar mi brazo. - Yo traje algo de ropa para mi pero podría dársela- dice sacando unos jeans negros y uno camisa Blanca de su mochila. - Eso está perfecto- digo con una sonrisa sacándome la dichosa bata. - Déjeme ayudarla - dice ayudándome a colocarme a la camisa lo cual costó demasiado pero lo logramos. - Bien ahora solo falta los jeans -digo intentando pararme con todas mis fuerzas pero casi caigo. - Se encuentra bien señorita - dice ayudándome a pararme y asentí para proseguir por ponerme los jeans. - Bien, ahora solo me sentaré en la silla de ruedas - digo sentándome con cuidado. - Le pondré los zapatos y la ayudaré a llegar a la salida- dice poniéndome unos tenis. - ¿Los guardias de Lucifer están en la salida verdad? - digo pensando en la reacción de Lucifer. - No, solo están sus guardias- dice moviendo las silla de ruedas para salir de la habitación. -Esas son buenas noticias- digo suspirando. 30 minutos más tarde... Mis guardias me ayudaron a entrar a la furgoneta y ahora me encontraba bajando con sumo cuidado, No tenía noticias de Lucifer pero si sabia que el fue en busca de Emilio y yo no me quedaría de brazos cruzados, debía buscar a mis niñas y salvarlas de las manos de Emilio lo antes posible. Les dije a mis chicas que me ayudaran a vestirme y también se preparan las demás para ir en busca de Emilio, me quite la ropa con cuidado y prosigo por ponerme mi traje, camisa, pantalón, chaleco anti balas etc. - Mis armas - digo seria y estas me entregan mis dos armas deggel negras y las guarde. - Sus cuchillos - dice Isabel guardándolos. - Deben ayudarme a levantarme- digo estirando los brazos mientras yo me levantaba con un dolor insoportable. - Señora no creo que esto sea buena idea- dice Isabel y yo rodé los ojos. - No vean a su jefa como débil porque no lo soy, ahora prepárense porque saldremos en busca de sus hermanas - digo agarrando mi M16 cargándola. - Si señora - dice las demás para luego salir. - Me lleva la mierda- digo caminando con dificultad por el dolor. - ¿Cree que su esposo este con Emilio?- dice Isabel y yo asiento. - De seguro, esa rata de Emilio nunca debió meterse conmigo ni con Lucifer- digo caminando a la salida. - Se nota que lo ama - dice Isabel sonrojada. - Y yo lo amo a él- digo sincera para entrar a la furgoneta. - Cuídelo mucho- dice con un tubo raro pero no me dio tiempo hablar ya que debía irme. - Hacia la mansión de Emilio - digo al chófer y este asiente. ~Sonido de llamada de celular~. - ¿Hola? - digo contestando la llamada. - Kaguya- dice Emilio a través del teléfono. - Será mejor que des la puta cara Emilio - digo furiosa apretando el teléfono. - Kaguya deja de ser tan tonta - dice Emilio riendo. - Veremos quien es la tonta cuando consiga tu maldita cabeza- digo fría para apagar el teléfono. - Señora estamos entrando a la casa de las doncellas- dice el chófer y yo cargué a mi arma. - Dile a las demás furgonetas que se pongan adelante - digo seria y se comunica con los demás. - Listo mi señora - dice el chófer y yo abrí la puerta de la furgoneta. - Mátenlos a todos excepto a las mujeres que están en la casa - digo seria y estos asienten para comenzar a asesinar a los guardias. Minutos más tarde... Las balas llovían, muchos guardias de Emilio murieron,algunos de mis guardias se encontraban heridos pero no se rendían, veníamos por una buena causa y es salvar a esas mujeres. Camine adentro de la mansión comenzando a dispararle al personal que me cruzaba pero todo se complico cuando me agarraron de atrás y yo forcejeo hasta poder sacar mi cuchillo y clavarlo en el cuello del hombre logrando que me soltara, gruño al sentir mi brazo doler, no podía hacer demasiado con una mano pero tampoco podía rendirme. Sentí un fuerte impacto en mi pierna y una bala me había pegado, Era el maldito de Emilio que sonrió al verme caer al piso pero no le permití verme caer y me volví a levantarme. - Estúpida- dice tirando el alma para golpearla logrando caer. - Eso es todo lo que tienes - digo escupiendo la sangre y me volví a levantar. - Maldita, sabes cuanto dinero perdí - dice furioso intentando golpearme pero lo esquivé. - Ganar dinero a costa de mujeres inocentes - digo mirándolo con asco. - Solo son zorras que sirven para el sexo- dice golpeando mi cara y yo niego. - Son mujeres inocentes que no deben servile a ningún viejo verde o hombre si no quieren, eres un cobarde - digo seria y fría, este golpeo mi estómago logrando que cayera. - Mírate Kaguya, herida y humillada en el suelo por morir solo por unas tontas mujeres- dice sacando un arma para sacarle el seguro. - Entonces mi muerte será digna, moriré ayudando aquellas que no pueden salir de este mundo - digo sin miedo y este ríe para apuntarme. - Nos cruzaremos en el infierno la próxima- dice con una sonrisa pero antes de dispararme una bala impactó en su cabeza. - Púdrete Emilio- dice Lucifer serio con una mirada tan fría que daba miedo. - Lucifer - digo cerrando mis ojos mirando el cuerpo de Emilio caer sin vida. - Kaguya - dice corriendo hacia mi preocupado. - Me siento muy cansada de Lucifer - digo cerrando mis ojos y este me alza en brazos. - No cierres tus ojos Kaguya- dice caminando conmigo en brazos pero el frío y el cansancio me ganaba. - Lucifer gracias - digo sincera y este entra a la furgoneta conmigo en brazos. - No me debes las gracias, te dije que te cuidaría- dice acariciando mi cabello. - Y cumpliste con ello - digo con una sonrisa sintiendo mis párpados pesados. - Nena no te duermas, debes mantenerte despierta - dice mirando con preocupación. - Siento cansancio y frío- digo mirándolo y este me tapa con su abrigo. - Perdiste mucha sangre en la pelea y tampoco te recuperaste del anterior accidente - dice acariciando mi cara y yo rio. - Eso suena malo - digo bromeando y este niega. - Se que estarás bien, recuerda que quiero que seas mi esposa - dice con una sonrisa dejando caer una lágrima. - Y lo seré- digo lo último antes de caer en un profundo sueño. ~~~~~~♡~~~~~~~~~~~~~~♡~~~~~~ Narra Lucifer: Kaguya quedo inconsciente en mis brazos y su sangre había manchado todo mi traje, se podía notar que tenía cortes profundos, herida de bala y su brazo que aún no estaba recuperado. Baje de la furgoneta con Ella en brazos corriendo a toda prisa a la clínica, lo primero que hice fue gritarles a todos que la atendieran desesperado y confundido, los médicos se la llevaron en una camilla y las enfermas me apartaron mientras que yo me sentía destruido, tenía miedo por lo que pudiera pasarle y si no llegaba a estar a mi lado, miles de cosas pasaban por mi cabeza, no entendí porque ella se quito el chaleco al entrar a la mansión, que es lo que quería probar. Al cabo de unas horas y no saber nada de elle camine a la sala donde la llevaron según la enferma, ella estaba conectada a miles de cosas y el médico chequeaba sus signos vitales. - Señor, ella está complicada,llego delicada, perdió demasiado sangre y su corazón por alguna extraña razón se detuvo en la operación que le hicimos para quitarle la bala - dice un médico detrás mío. - Ella estará bien - digo mirando a Kaguya y este suspira. - Estos momentos son críticos debido a que ella se encuentra Anémica y débil. - dice mirándome con algo de tristeza. - Gracias, por favor hagan todo lo posible para que ella esté bien - digo sincero y este asiente. - Haremos todo lo posible - dice tocando mi hombro para luego retirarse. ~ Sonido de celular~. - ¿Hola? - digo sin ganas atendiendo el celular. - ¿Lucifer donde estas?- dice Massimo y yo suspiro. - En la clínica, Kaguya esta internada - digo aguantando las lagrimas. - Hermano ahora mismo voy - dice Massimo y yo solo colgué. - Porque ella y no yo - digo golpeando la pared con furia. Minutos más tarde... - Lucifer - dice Massimo sacándose los lentes, vestía de traje y tenía el cabello revuelto. - Nunca pensé que estaría tan mal - digo sentado en la banca. - Lucifer lo siento- dice sentándose en mi lado. - Debí hacer todo lo posible para que no se enfrentara a Emillio - digo tomando mi cabello y Massimo toca mi hombro. - Nunca hubiera podido evitar eso, ella es una reina y también es fuerte, dudo que si despierta quiere verte en este estado- dice mirándome y yo niego. - No pienso ir me de aquí si es lo que quieres- digo firme y seguro de mis palabras. - Lucifer debes bañarte y descansar, como cuidaras de ella en este estado- dice tratando de hacerme entrar en razón. - No quiero separarme de ella y que algo más le suceda- digo mirando la habitación donde esta Kaguya. - Solo te ducharas, cenarás algo y luego volverás,nada puede pasarle con tantos guardias custodiando la clínica- dice levantándose de su silla y yo lo hice. - Tal vez tengas razón- digo mirando mi estado, donde me encontraba con el traje manchado con sangre y el aspecto un desastre. - Déjame que te acompañe a tu mansión en Japón y luego si quieres volvemos a la clínica - dice tomándome del hombro para caminar a la salida de la clínica. - ¿Lo saben? - digo mirando los pasillos y este asiente. - Si, pero aún no se atreven hablar al respecto, excepto los demás que dijeron que vendrían a verte - dice abriendo la puerta de la clínica. - No me importa lo que digan, solo quiero que Kaguya se recupere- digo sincero caminando hacia la furgoneta. - Veras que pronto se recuperara hermano - dice de forma positiva tratando de ayudar y lo agradecí. - Te debo una disculpa por lo de Noruega- digo suspirando y este niega. - No, se como son las reglas y yo cometí el error de romperlas, No quiero que te disculpes- dice entrando a la furgoneta Y luego entre yo. - Te traté muy mal - digo mirándolo. - Solo hiciste lo que un mafioso debe hacer y me parece perfecto- dice perdiendo un cigarrillo para entregármelo. - Comprendí tu enojo al matar a ese hombre - digo tomando una calada al cigarrillo. - No soporto que se metan con mi mujer- dice prendiendo un cigarro. - Ese mismo sentimiento lo experimenté, jamás sentí tanto placer por matar a aquel idiota - digo mirando la ventanilla para tirar el humo. - En este mundo si no cuidas lo que quieres, termina marchito- dice Massimo y tenía toda la razón. - Tienes toda la razón – digo terminando el cigarrillo. - Señor ya llegamos – dice el chófer. - Dile al guardia que habrá la puerta- digo serio y el guardia no tarda en abrir la puerta. - La dejaste muy diferente a como era antes – dice mirando la mansión y yo rodé los ojos. - Solo saque las fotos tontas de mi hermana en lencería – digo recordando eso con vergüenza. - Fue la mejor bienvenida que te dio tu hermana- dice riendo y yo golpeo su hombro. - Aún es mi hermana – digo molesto y este levanta sus brazos en son de paz. - Lo siento vamos no te enojes – dice mirándome y yo rodé mis ojos. - Vamos, quiero ducharme y no perder más el tiempo aquí- digo caminando adentro de la mansión. - ¿Tienes algo de tomar?- dice entrando a la mansión y yo toque la campana. - Mi sirvienta te atenderá mientras me ducho – digo caminando hacia el baño.
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