Capitulo 3-¿te puedo abrazar?

1643 Words
Un par de horas más tarde,luego de huir de ese incómodo momento.Me encontraba comprando en el centro del pueblo,la mayoría de las personas me saludaban y yo les correspondía. Las tiendas,tenían mucha variedad de objetos e incluso animales;no pude evitar entrar a un sitio lleno de conejitos y enamorarme de uno. .............. —Siento que voy a morir —dijo Edward,tras volver a estornudar por onceava vez. —Lo lamento, no pensé que sería alérgico a Copito. —Yo tampoco sabía de mi alergia a los conejos —resolplo. —Edward... —Mi Lady... Edward estaba al borde de la cama con su ataque de alergia,una parte de mí quería reír;pero no sabía el destino que tendría mi conejo de orejas caídas. —¿Me lo puedo quedar?—dije con pena, Edward antes de estornudar añadió: —Mientras lo mantengas lejos de mi... que se quede. —¿De verdad? —pregunté con un gran sonrisa,del impulso fui y lo abracé. > Nos.miramos frente a frente,sus ojos azules miraban de arriba abajo,cada rincón de mi rostro.Me alejo apenada,por mi temperamento. —Puedes quedarte... pero sin ese conejo —añadió y estornudo. —Lo.lamento —dije apenada. —Sabia que tarde o temprano vendrías a mis brazos. —En su sueño, su alteza —murmuré sin medir mis palabras. —¿Disculpe?. —¡Que tengas dulces sueños! Grité antes de marcharme,mientras caminaba me crucé al médico del palacio;quien hizo una reverencia y al parecer hablaba consigo mismo. —Tengo todas las hierbas y medicamentos... Lo miré confundida. > Pero pensé que talvez,eran opciones para su alergia.Asi que me encoji de hombros y entre nuevamente a la cocina,tenía hambre y estuve toda la tarde huyendo del Duque:me daba vergüenza tenerlo en frente —Mi Lady —una señora con un delantal,me saludó al ingresar. —¡Hola! —murmuré alegre. —¿Necesita algo? —Tengo hambre. —Oh... ¿por qué no le dice a las sirvientas y le llevo algo? —Descuida,me prepararé algo yo misma —me encoji de hombros,como si fuera lo más normal del mundo. La cocinera me vio como si fuera un monstruo de cuatro cabezas y añadió: —Señora no puedo... —No le diré a nadie... de verdad. Ya me encontraba tomando una sopa de verduras,en la gran mesa de madera.Estaba deliciosa,tenía:zapallo,batata,choclo, Papa y otras verduras. El lugar estaba un poco oscuro,muchas velas se habían terminado de apagar.Lo único que alumbraba todo,era el gran ventanal que tenía a mi lado;la luz de la luna llegaba por cada rincón. Suspiré,me sentía algo agotada.El día a día me había llevado a terminar así,cansada y con mucho sueño.Bostece por onceava vez,creo que una parte de mí no quería acelerar el momento.Sabia que debía ir y ver a mi marido,además dormir a su lado. Suspiré de nuevo,pero esta vez me levanté decidida a terminar la larga espera, la cual no me llevaba a ningún lugar.Mientras caminaba despacio por cada peldaño de madera,mis pensamientos por alguna extraña razón que desconocía;me llevo a sus ojos azules. Quedé un poco perdida, cuando ingresé, una pequeña vela alumbraba la gran habitación:en forma tenue. Edward respiraba con calma,su torso subía y bajaba sin prisa.Me acerque a el más relajada,hasta quedarme cubierta por las cobijas. Me giré quedando ambos de frente,su rostro estaba en paz.No pude evitar acariciar su rostro con mi mano izquierda,era suave y su barba un poco crecida me daba un leve cosquilleo. > Cerré mis ojos,el cansancio empezó a poderarse de mi.Lo último que vi fueron un par de ojos azules verme a escasos centímetros de mi. —Joselyn. —¿Mmm?... —¿Tienes frío? —Si... —¿Quieres que te abrace? —¿Qué?—dije abriendo los ojos de golpe. —¿No quieres?—su voz grave me hizo mirarlo, sus mejillas se sonrojaron. —¿Acaso te da vergüenza?—murmuré divertida. —Solo... pensé que nos daríamos calor. —¿Soy una chimenea?—dije divertida. —Talvez. —Su alteza. —Digame,mi Lady. —¿Usted quiere dormir conmigo pegado?¿No era que no le afectaba mi compañía?—pregunté riéndome. —Pues... no lo hace.Mañana no estaré a la noche—exclamó y giró. —Como usted diga,su alteza. > Pero no dije más nada,volví a cerrar los ojos. > A la mañana siguiente,me encontraba sentada en un escalón.El día estaba bastante frío y con neblina,pero de vez en cuando habían matices de sol.Suspiré,tenía mi mano apoyada en mi rodilla. Había amanecido sola,Edward ya no estaba cuando me desperté;por lo tanto desayuné sola al igual que el almuerzo.Tenía mi mente en muchos lugares entre ellos:el Duque. ¿Estará preparándose para esta noche? ¿Porque demonios me afectaba tanto?>> Decidí levantarme de allí,no lograría nada con pensar.Caminé sin prisa atravesando el largo jardín,sobre un camino pedrusco.Al llegar al granero,mis labios se curvaron en una sonrisa. Copito estaba comiendo,mientras se veía adorable entre el corral que había preparado con anterioridad.Me acerqué hasta abrir el lugar estrecho,arrodillada lo tomé entre mis brazos. —Hola bonito—le hablé,el acercó su pequeña nariz a mi rostro.Lo abracé con más fuerza aunque sin apretarlo demasiado;luego añado: —te extrañé, mi marido es alérgico a ti. El pequeño parece entenderme porque acercaba sus orejas a mi.Yo sonriendo, continúe con mi monólogo. —Me alegra saber que estás bien.Yo nose como sentirme, Edward se fué y tampoco entiendo porque me afecta su ausencia.¿Que opinas?,talvez lo corrí yo al decirle que no me abrace. Suspiré nuevamente,dejando a Copito al suelo y añado más comida.Decido visitar a los caballos y veo a lo lejos a Juan, quien me saluda efusivo. —Hola Mi Lady,¿cómo amaneció?—Juan pregunta al llegar a mi lado. —Bien, gracias¿y usted? Era algo raro hablar con formalidad,se veía joven en realidad era bastante atractivo.Tenia una sonrisa bastante blanca,unos tiernos hoyuelos se formaban en una mejilla izquierda y su pelo era castaño claro como sus ojos. —Muy bien ahora que la veo —dijo efusivo,yo lo miré algo sorprendida. —¿Por qué?—pregunté divertida. —Yo... lo lamento no quise ser irrespetuoso —pronunció algo apenado. —Esta bien, en realidad solo me pareció extraño. —¿Por qué? —Porque nadie me lo había dicho antes —dije algo apenada. —Pero... eres preciosa —lo mire sorprendida y me sonroje —lo lamento de nuevo, no quise... —Esta bien,solo es una apreciación de tu parte. Luego de esa rara conversación,decidí caminar lejos de aquel sitio.Pude notar con una mueca,el caballo n***o de Edward faltar. Bufé algo frustrada,ni siquiera entendía porque sentir su ausencia me afectaba.Caminé a paso decidido a la cocina,talvez cocinar me sacaría de mis pensamientos. —Duquesa —dijo la señora de la cocina,y se inclino. —¿Puedo.. —Usted hará que me despidan —bufó resignada,pero tomó una olla y me la dió , luego me dijo: —¿Quieres aprender a cocinar galletas de manteca? —¡Si! —Para empezar con la preparación de las galletas caseras de mantequilla coge un recipiente y mezcla la mantequilla con el azúcar. Este proceso lo puedes hacer a mano con una espátula, verás como la mantequilla se va aclarando, formando una masa muy cremosa. —Es pegajosa—dije algo confundida. —Lo es,el siguiente paso es añadir los huevos y la vainilla. Continua removiendo con la espátula hasta conseguir que estos se integren por completo.Tal ve se te complique,pero no deberías tener problemas. —¿Así?—pregunte tras seguir cada indicación. —Deja el bowl con la masa a un lado y a parte, cierne la harina junto con el polvo de hornear. Este paso es muy importante porque esto es lo que nos asegurará que no queden grumos y obtengamos una masa suave y homogénea. Pasado este tiempo, ya podrás sacar la masa de la nevera. Para trabajar, esparce un poco de harina sobre una superficie plana y extiéndela con ayuda de un rodillo. Haz las galletas del grosor que quieras y córtalas con ayuda de un corta pastas con la forma que más te guste o con un vaso para hacer galletas de mantequilla redondas. Ve precalentando el horno de leña. —Ya está encendido. —Coloca las galletas sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal y hornéalas durante 15 minutos, o hasta que estén doradas. Las galletas de mantequilla se hacen muy rápido, por lo que deberás vigilar el horno por si requieren de menos tiempo. Cuando estén listas, saca la bandeja de la estufa. Notarás que las galletas están un poco blandas, no te preocupes porque es normal. Lo mejor es dejarlas enfriar sobre una rejilla, ya verás en cuanto se enfrían se tornan crujientes. Eso si, ten cuidado de no quemarte, así que usa siempre una espátula para sacar las galletas recién hechas de la bandeja.>> Cuando llegue a la habitación,tenía una bandeja de galletas conmigo.Decidi llevarlas,ya que me imaginaba estar sola,también tenía un buen libro y jugo.Al entrar la habitación estaba sola, Suspiro frustrada. Ni siquiera entendía mis propios pensamientos. > Me puse al lado de la gran ventana,mirando hacia afuera,abrí el libro y comencé a leer.Mis ojos comenzaron a cerrarse despacio,hasta que me quedé dormida apoyada en el sofá. Un rato más tarde,al abrir mis ojos pide notar dos cosas: la primera es que ya se había ido la luz del sol y la segunda era que alguien me había traído a la cama.Me ví curiosa mi ropa, al parecer no fueron las doncellas. Pero no tuve mucho tiempo para pensar,me quedé nuevamente dormida. Unos minutos más tarde , sentí algo o alguien tocar mi cabello en forma de caricia pero volví a dormirme sin entender mucho;aunque escuché un susurro a lo lejos. >.
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