-La hermosa ciudad con su vaivén de lo cotidiano, sus problemas políticos, escasez de alimentos, gentes escuálidas comunes en todo, la ciudad solo es importante cuando hay campaña electoral, olvidada si pierden o si ganan, esa ciudad con historias pequeñas que valen la pena ver, solo la luna es testigo de algo diferente. Dylan se sonroja al escuchar las palabras de Raquel, curioso por su inglés.
-¿Liverpool?- Le pregunta a Raquel
-Es el título de una canción-Le dice en vos baja-Pero se la cantaran al jugador con el numero veintiocho cuando se retire, Steven Gerard
-Vaya sí que me sorprendéis
-Dylan le sonríe ya no pudo más, sabe que perderá si lucha contra la verdad, es la primera vez que pierde una pelea, la primera vez que le sudan las manos, la primera vez de sentirse como un niño, la primera vez con una sonrisa sincera, aquellos ojos azules le intimidan, es hora de cerrarlos, hora de arriesgar y ganar, cada uno siente el aliento del otro, los dos tienen la misma intención, todo a su alrededor se desvanece, el silencio se vuelve el idioma, lenguaje el amor, miradas encontradas comunicándose entre sí, el autor no tiene la gramática para redactar con buenos párrafos lo que está a punto de suceder, no hay forma de escribir el proemio de aquel milagro, la oscuridad de la noche los acobija, las estrellas miran con recelos aquella luz propia, luna sonrojada con un color nítido, la primavera se hará de aquellos carmines labios de verano, se acercan como un eclipse solar, esta vez dos mundos diferentes van a tocarse, sentirse y quemarse en un fuego abrasador hasta consumirse, hormonas elevadas ya son girasoles, las neuronas informándose con el mejor sinapsis de sus vidas, van a guardar cada detalle en el baúl de la zona temporal de su cerebro, los órganos más grandes de aquellos dos se erizan sucumbiendo a una suave brisa acariciando sus poros, sus frecuencias cardiacas no son las normales, pero déjame decirte, por un instante se siente bien.
-Ya es el momento los dos tienen sus ojos cerrados, ellos se acercan rendidos a cada uno, suspiran y es cuando sucede, cuando pasa lo destinado, lo predecible, falta poco para mucho, empieza el conteo.
Él…
-Diez; Dos mundos se acercan, Nueve; Primavera en la Luna, Ocho; Poesía, Siete; Mariposas en el estómago en medio de una escases deliciosa, Seis; me estoy enamorando…
Ella…
-Cinco; Sentirse viva, Cuatro; Tener lo inalcanzable, Tres; Soñar despierta, Dos; el mi mejor verso, yo su musa, Uno; Mi primer dulce beso.
-El hombre fue a la luna, ellos con solo un beso, fueron a Venus y no quisieron regresar, un beso basto para ellos dos, encontraron algo ambiguo, eterno y necesario, para los psicólogos fue atracción, para los médicos oxitocina, dopamina y otras hormonas, para los científicos un simple acto de Homozapiens para satisfacer sus necesidades básicas, pero para un simple escritor testigo, eso fue amor, sus labios abrazándose, deseando eternizar ese momento, querer dibujar girasoles y pecas en lugares inexplorados. Querer hacer y ser el amor su vida, su príncipe azul, su princesa de cuentos de hadas, pero no son imaginarios, son reales, tan reales como la frustración de un país por sus políticos incompetentes, ellos dos son reales, tan reales como la tristeza de los indígenas por ser indiscriminados, tan reales como la humillación de latinos por xenofobia, ese beso es real, como la escasez de alimentos de este país, tan real como la situación de una nación que luchó por países buscando la libertad a su gente, ahora lucha solo, tan real como los aplausos de venezolanos aterrizando en un aeropuerto, tan real como la atracción de un extranjero por nuestros acentos, tan real como la curiosidad de un aliens, preguntándose porque somos felices en tanta dificultad, tan real como cuando unos venezolanos cantan a toda voz, “LLEVO TU LUZ Y TU AROMA Y MI PIEL, Y EL CUATRO EN EL CORAZON, LLEVO EN MI SANGRE LA ESPUMA DEL MAR, TU HORIZONTE EN MIS OJOS, NO ENVIDIO EL VUELO NI EL NIDO AL TURPIAL, SOY COMO EL VIENTO EN LA MIES, SIENTO AL CARIBE COMO UNA MUJER, SOY ASÍ ¿QUE VOY HACER? SOY DESIERTO, SELVA, NIEVE Y VOLCAN, Y EL RUMOR DEL LLANO QUE ME DESVELA, LA MUJER QUE QUIERO TIENE QUE SER, CORAZON, FUEGO Y ESPUELA, LA PIEL TOSTADA COMO UNA FLOR DE VENEZUELA, CON TUS PAISAJES Y SUEÑOS ME IRÉ, POR ESOS MUNDOS DE DIOS, Y TUS RECUERDOS AL ATARDECER ME HARAN MAS CORTO EL CAMINO, ENTRE TUS PLAYAS QUEDO MI NIÑEZ, TENDIDA AL VIENTO Y AL SOL, Y ESA NOSTALGIA QUE HOY SUBE EN MI VOZ, SIN QUERER SE HIZO CANCION, DE LOS MONTES QUIERO LA INMENSIDAD, Y DEL RIO LA ACUARELA, Y DE TI LOS HIJOS QUE SEMBRARAN NUEVAS ESTRELLAS, Y SI UN DÍA TENGO QUE NAUFRAGAR Y EL TIFON ROMPE MIS VELAS, ENTERRAD MI CUERPO CERCA DEL MAR, EN VENEZUELA” estando en país ajeno tan real como mi gran atributo y orgullo, no pedí ser venezolano, tuve la gracia de Dios de serlo.
-Tienen los ojos cerrados, cada uno explora el cuerpo del otro, Dylan le gusta enredar su mano al cabello de Raquel, la chica le encanta pegarse a él, abrazarlo hasta sentir su frenético corazón latiendo, ahora la Luna hace de farolito alumbrando con timidez, las estrellas se asoman sobre las luces de la ciudad para admirarlos, no hay tiempo ni espacio, ya hicieron su propio mundo, son dos vocales encontradas juntas, pero pertenecen a diferentes silabas, nos vemos ante el fenómeno denominado Hiato, están unidos en un solo BE-SO, la ciudad está bajo a sus pies, sumergida en su propio endiosamiento, la brisa con su polifonía, plurales las notas musicales, hermosa armonía sumergida en sonetos sinfónicos, no es una alegoría, es arte, dos más en el universo que son felices, ¿Por qué nos rendimos ante un beso sincero? ¿Por qué cerramos los ojos para ver con las manos? ¿Por qué sentimos el tiempo detenerse? ¿De qué se trata? Es eso, querer sentirse importante y especial, es el placer de la vida.