-Dylan se mira frente al espejo, han pasado dos días interminables casi eternos, tiene una cita con la chica imposible, tiene poco tiempo para conquistarla, quererla, amarla, ciertas cosas son buenas para algunas ocasiones, ¿Una cita en un lunes? Impredecible las sorpresas que le esperan en un lugar mágico, donde el Sol sale de noche y la luna de día, las estrellas juegan con las nubes, los arboles corren junto al viento libre de sí mismo, la oportunidad de tener un amor es suficiente para hacer locuras, locuras que valen la pena arrepentirse después en un lugar lleno de escasez, inflación desnutre la economía de un país dividido por los políticos, vale la pena sí, la alegría de un pueblo es el miedo del sistema, el lugar donde las grandes cosas suceden en pequeños detalles, donde los logros comienzan desde abajo, un lugar tan especial que la fantasía dentro de la imaginación se vuelve realidad, Venezuela…
-Se siente raro, su corazón no late igual, que como latía con otra chica, se mira en aquel espejo, detalla con cuidado cada defecto, cada pliegue, sus tatuajes tratando de ocultar cicatrices, complejos que desearía cambiar por virtudes, pero no es así, siente que la vida es injusta para él, y justa para los que no lo merecen, se mira así mismo, pensando si lo aceptaran tal cual como es, sabe que tiene un corazón vacío y ya es hora de llenarlo, ¿Cómo será besar a Raquel? ¿Cómo será ir caminando tomado de su pequeña mano? Dylan cierra sus ojos y solo imagina, la vida lo ha golpeado tanto y quitado mucho, se siente solo, siempre ha sido el chico malo, pero por dentro solo quiere gritar, decir que es diferente y no común, que necesita un abrazo sin que él lo pida, un beso por amor y no solo por sexo
>.
-Toma de su cama una camisa negra se la coloca, introduce cada botón en su lugar, revisa si todo está bien, las llaves del auto, dinero suficiente, identificación, buena carga de su celular, todo está listo ya es hora de salir, nada debe estar mal hoy, todo debe salir debido al plan, porque lo que siente es por primera vez.
-El amor es irreversible, coherente en el momento justo, sufrido, arriesgado, un misterio donde eres la respuesta al igual que tu complemento, un callejón sin salida donde verdaderamente deseas estar.
-Mira su celular busca entre sus contactos, y envía un watssapp:
Dylan: “Listo, ¿Ya estáis?”
-Espera un rato impaciente, intranquilo esperando una repuesta inmediata, no es casi tolerante con estas cosas, tiene ganas de llamar pero no es su estilo.
Raquel: “Si, búscame donde te encontré, te espero en la plaza”
-Espera un buen rato, antes de responder se levanta se mira otra vez en el espejo, preguntándose que vio ella en él, y él en ella, toma el celular y responde.
Dylan: “Ok a lo que esté llegando te envío”
-Toma el perfume de la peinadora, un poco mas no estaría mal, se mira otra vez en el espejo, se termina de acomodar su cabello, mueve un poco el cuello de su camisa negra, y se queda allí, mirándose acomplejado de sí mismo, una cicatriz en su frente causa de su intento de s******o, unos ojos pequeños con una mirada hermosa en un rostro donde la sonrisa es leve, piel morena y tatuada para esconder sus pliegues y miedos, para recordar y seguir viviendo, el Fausto del destino ha sido cruel desde su niñez, aun así en lo profundo del corazón de Dylan es bondadoso y bueno.
-Baja casi corriendo las escaleras de aquel apartamento, moribundo de esos infinitos pensamientos en lo que puede suceder. Se encuentra junto al auto de su amigo, más que amigo su hermano, abre la puerta enciende el auto, los cauchos patinan con un chillido que se escucha en todo el estacionamiento, un hermoso atardecer cae sobre Maracaibo, está ansioso de verla Dylan es un niño que apenas se encargó del timón de aquel navío que navega sobre aguas agitadas, desplegó velas sin brújula, sin tiempo, sin dirección alguna, solo quiere naufragar y hundirse en esos besos que todavía no llegan en forma de tormentas, mira su reloj 6:50 pm, coloca el reproductor> Tiziano Ferro, eufórico por aquellas olas que empezaran a inquietarlo, toma el teléfono y hace una llamada, cuelga y sigue su rumbo, sonríe, suspira, ansia, desea, sueña, quiere y anhela, por defecto del imperfecto destino no tiene ni idea de lo que le espera.
-Se encuentra en San francisco, sus manos le empiezan a sudar, está muy cerca para encontrarse con ella, está por la vía de San Felipe cerca del centro comercial South Center, se para justo frente a un semáforo, está en rojo, se pone ansioso ya quiere verla, cruza hacia la derecha donde se encuentra una farmacia que ha sido asaltada más de dos veces, y por lo tanto el dueño decidió acaparar los medicamentos más demandados de la ciudad, aparte es extorsionado por un grupo de policías de San Francisco. Dylan está atento a cada detalle, le suena el móvil, es un watssapp de Raquel.
Raquel: “Ya estoy en la plaza, te espero”
Dylan: “Voy llegando, no te vayas a ir, después quedare sin acompañante para la cena”
Raquel: “Tranquilo no pasara”
-Dylan sonríe, coloca el móvil en el asiento del copiloto, saca un ambientador Glade Sport que tenía hace ya muchos años, nunca lo utilizo hasta el día de hoy, se encuentra en la esquina donde hay un restaurante de comida Mexicana, cruza hacia la derecha pasa por una tienda de calzados con el nombre de Pikachu, recuerda su infancia, Dylan mira la panadería donde acompaño a Raquel días atrás, llega al semáforo principal de la 40, el semáforo se tilda de un verde claro señal para avanzar, cruza hacia la izquierda las ansias envuelven cruelmente a Dylan, falta poco, muy poco…
-Hace falta más momentos buenos, para seguir sonriendo, hacen falta más detalles para oprimir el pesimismo, siempre hace falta estar enamorado, para hacer cosas inexplicables e imposibles. Justo en ese momento que creía de su vida un desastre, momento justo donde encontró el factor ordenador de su vida, ahora toca ser feliz, ahora toca velar por el bienestar, por una buena amistad, por una buena relación, la felicidad toca ser correspondida por dos personas hijos de diferentes mundos, por distintas memorias, desemejantes clases sociales, diversos pensamientos, pero encontrados para una misma historia, una historia que cabalgará más allá de los injustos perjuicios.
-La luna desaparece de la ciudad, se escondió solo para disfrutar del momento, las estrellas se apagan para observar, Dylan la ve a distancia
ya está a pocos metros, un vestido de flores silvestres la adornan desde su cintura hasta sobre sus rodillas, una blusa blanca le da una forma espectacular a sus pechos, labios pigmentados de rojizo, él no sabe que es rojo natural, un leve maquillaje le da una gracia a su rostro de niña, sus ojos azules encaja perfectamente con su sonrisa, su cabello lo acaricia la brisa, porque así quiso el viento solo para impresionarlo, todo a su alrededor se vuelve hermoso, incluso el ateo que vende comida rápida, se da cuenta que piensa más en Dios de lo que cree, sabe que ella es creyente, y sabe que se ve hermosa, la contracción del corazón de Dylan es intensa, en sus vasos sanguíneos los glóbulos rojos pasan rápido, su nombre ya está escrito en el lado izquierdo del corazón, es la parte rica en oxígeno, el ritmo cardiaco es excitantemente alto, su frecuencia es de 150 lpm, lo cual le es raro nunca se ha sentido así, su pulso es más de lo normal y apenas es una cita, ha llegado el momento, ha comenzado la historia…
Él…
-¡Dios! Estoy sumamente asustado, no sé pero me siento abrumado, la miro está muy linda hoy, si no fuese por Dami estuviera en aprietos o pelando bolas, debo tener cuidado con lo que digo, elegir cada palabra para no decir una tontería, me estaciono frente a ella, me bajo rápido para abrirle la puerta, sí, es estúpido, pero fue mi puta decisión…
-¡Princesa!
-Chico malo, ¿Cómo estás?- Sonríe de verdad
-Verás que estoy bien, ¿Y vos?
-Bien, esperando a ver cómo nos va
-Estáis hermosa- Me acerco a una distancia muy corta a ella, le gusta- veni subí, es hora de irnos- Le abro la puerta
-¿Dónde me llevaras?- Me pregunta
-Espero que a un lugar mágico
-Solo sonríe no responde, se sube al auto sin mediar palabra alguna, le cierro la puerta con cuidado y me apresuro a sentarme en el asiento del piloto. Se ve más hermosa que hace días, sin duda alguna cada vez encuentro algo nuevo en ella, su falda se sube un poco más por estar sentada, sus piernas se ven espectaculares debe de practicar algún deporte, la llevare a cenar al restaurante “La Familia” es de la Madre de Damián, bueno ya es de él, su madre lo dejo a cargo y yo lo administro, él se encarga más que todo de la empresa del padre, y las licorerías que tiene regadas por las dos ciudades, Maracaibo y San Francisco, aunque dicen que San Francisco es el barrio de Maracaibo, y a decir verdad mejor esta San Francisco, pues vivo aquí en esta pequeña ciudad situada en el estado del Zulia, estamos ya en la vía principal de San Francisco, Pasamos por la fábrica de cementos, espero que el semáforo cambie a verde, cuando la escucho hablar.
-Aquí es donde nos conocimos- Me dice ella
-Así es, fue una locura
-Casi matas al señor- Me mira seria
-Tenéis que ver la otra parte de la historia…
Blanca Noche
-¿Qué ha dicho Tico?- Pregunta Damián
-Que lo busquemos- Le responde Nico desde la parte trasera de la camioneta
-¡Coño vale! Si joden- Dice Damián
-Bueno estamos casi cerca, la vaina es donde ira sentado
-Aquí ya no cabe más nadie- Es Yair
-Estamos ya cerca de encontrarnos con Tico, estoy incomodo ya que Yair está en la parte del copiloto conmigo, el resto de los muchachos están atrás.
-Estamos a punto de cruzar después de que el semáforo indicara un verde opaco, que ya era tiempo de hacerlo, cuando se nos atraviesa un maldito taxi, y Dami no le da tiempo evitarlo. Un fuerte golpe da la camioneta como imponiendo autoridad, agarro a Yair con mis brazos para que no le suceda algo, pero no es así, su cara se estrella contra el parabrisas de la camioneta, Dami frena bruscamente, tanto que su pecho pega contra el volante, y le está a punto de dar un ataque de nervios, Esteban se queja de su mano doblada, por el frenazo no anunciado Ángel del golpe se encuentra a mi lado, mi adrenalina sube ya quiero golpear al tipo que se nos atravesó, estamos confundidos. Bajo con cuidado a Yair, este se toca la cara está sangrando, se ve grave, me mira perplejo está en shock -¡Bajen todos!- escucho decir al taxista, se bajan unas cuatros personas no las distingo bien, el taxista malhumorado viene hacia nosotros, echando maldiciones cuando toda la culpa es de él, ¿Mi decisión? Golpear a ese hijo de puta, voy a enfrentarlo cuando el señor va hacia su auto, saca un revolver y me apresuro a ir donde está él, a continuación logro quitarle el arma de fuego con un solo movimiento, y pasó lo que tuvo que pasar, pero en plena ira, cuando me empeñe a destrozarle la cara, cuando me perdí en mí mismo, justo en ese instante la escucho -¡Detente!- esa voz la noté preocupada, y con algo de miedo, al mismo tiempo firme, segura y con autoridad, me detengo suelto al señor, este cae rendido al suelo quejándose, no quiero voltear a mirar de donde proviene esa voz, pasa algunos segundos, me relajo para volver en sí, volteo a mirar, veo sus pies encajados en unas sandalias de corte bajo, una bata Wayuu lo cual me es curioso, cuando la brisa violenta pasa a ser suave, y su dulce silbido retumba en tus oídos, la Luna plena y llena, reina sobre una ciudad donde hace énfasis, la corrupción, la extorción, la violencia como ya lo vimos, el filántropo del destino se encarga de cambiar las cosas a nuestros simples ojos, escribe flirteos de prosas, para que la vivamos y poder saber leerlas, y entender el porqué de las cosas, allí estaba parada a un costado, la mejor poesía que había visto, en esa blanca noche.
-¿Me llevaras a algún restaurante caro? Pregunta ella
-¿Tenéis otra idea en mente?
-Que monótono- Exclama- ¿Por qué todo es así?
-¿Todo?- La miro- no tenía eso en mente
-¿En serio? espero que no sea así querido chico malo ¿Hacia dónde vamos?
-No te iba a llevar a un restaurante caro-Miento- te voy a llevar a un lugar, donde todo es posible
-¿United State?- ríe con gracia- si es allá no quiero ir
-No, no es allá, por cierto no me agradan casi los gringos, se creen dueños del mundo- La miro, veo que está buscando algo en su bolso
-Mira, soy gringa- Es su identificación
-¿Te nacionalizaste allá?- Le digo con asombro- vaya sorpresa
-No, claro que no, nací en una granja de algún lugar de Texas que no recuerdo
-Estoy saliendo con una gringa- ¡Mierda! No lo puedo creer, veo que ríe demasiado-Mier… lo siento estoy asombrado ¡Dios!
-¡Caíste! JA, JA, JA, es una identificación falsa, lo hice para un acto de mi iglesia, yo hacía de misionera gringa en el Amazonas venezolana
-Muy ingeniosa, caí estúpidamente en tu broma, aunque me hubiera gustado hacer de Cacique, con un taparrabos, unas flechas y un arco, pinturas de figuras locas en todo el cuerpo y todo eso
-Si claro, y yo estuviese ansiosa- dice con sarcasmo
-¿Quién sabe?- la miro, su sonrisa se vuelve especial
-Tomo el teléfono, marco a unos de mis contactos y llamo, esperando que caiga la llamada, el destino es bueno, contestan al otro lado de la línea.
-¿Te estás devolviendo?- Pregunta ella
-Sí, te dije que iremos al lugar donde todo es posible
-Eso me gusta…
-Los dos se encuentran en la vía “La cañada Urdaneta”, ríen de sus bromas, de sus chistes, de su alegórico momento de humor, Raquel expectante y Dylan ansioso de lo que pueda pasar. Entran en el barrio de la niñez de Dylan, un lugar mágico, calles deterioradas hechas con piedras y arena, casas de latas y de cartón, Raquel esta estupefacta y sorprendida, no le agrada la idea, pero Dylan está feliz y cómodo, pasan frente al campo de futbol, Raquel no se da cuenta pues no tiene electricidad para alumbrar el campo de los talentos olvidados, el auto le cuesta andar sobre esos huecos, baches y escombros, Dylan le sonríe diciéndole que esté tranquila-Yo te protejo princesa- a cabo de una gran batalla con esa calle toda olvidada, llegan a su destino-Llegamos- dice Dylan, Raquel mira aquella casita con una sola ventana, no sabe qué hacer, mejor hubiese pedido ir al restaurante, pero no sabe que sorpresas esperan allí guardados no solo para ella, también para Dylan.
-¿Qué lugar es este?- pregunta Raquel
-Tranquila, no te va a pasar nada, me crie por estas calles, la mujer que estas a punto de conocer es mi mejor amiga
-¿Es más linda que yo?- Raquel lo mira a los ojos
-Aun no lo sé- responde Dylan
-Espero que sea amable
-Lo es, ya lo veras, veni pasa tu brazo junto al mío, como si nos fuéramos a casar
-¿Y para que lo haría?
-Para que disfrutes de la corta caminata hasta al castillo encantado
-Eres un tonto, pero me gusta la idea
-Los dos caminan hacia esa casa, sus brazos cruzados como dos novios a punto de casarse, jugando con palabras, riendo en un recóndito momento furtivo entre ellos dos. La sencillez de la vida a veces es más grande que lujos innecesarios, caminan entre piedras, luciérnagas, sonidos de grillos y sapos, todos unísonos al acorde del compás de su balada, la naturaleza se presta para hacer de esa casa humilde, un castillo mágicamente real, destellos de luces generada por un poste eléctrico ilegal, alumbran a penumbras las esperanzas de arena de aquel infértil patio, no es fácil simplificar la hermosura de un pequeño detalle, cuando estás acostumbrado a tenerlo todo. Llegan a la puerta de esa casa convertida en castillo.
-¡Nona!-Nona llama a su vieja amiga
-¿Nona?- pregunta Raquel- ¿Se llama Nona?
-Sí, es su nombre artístico, ¿Lindo verdad?
-Sí, muy original
-¿Dylan?- Pregunta la anciana desde adentro de la casa
-Sí, nona soy yo, ábrenos la puerta por favor
-La anciana abre la puerta de su casa, Dylan y Raquel entran, los dos sorprendidos en sí por el lugar tan humilde que se volvió acogedor, una mesita aguarda para ellos dos, girasoles sumergidos en un pequeño envase con agua, una vela ya gastada por aquellas ocasiones cuando no hay electricidad, la mesita adornada con un mantel para momentos especiales, casi nunca vestía aquella mesita.
-Nona ya llegamos- Dice Dylan
.Si no me dices no me doy cuenta- Responde la anciana
-Jajaja, ups, lo siento- Interrumpe Raquel
-Y tú debes ser la ranita en espera de un beso del príncipe- Le dice la anciana a Raquel, Dylan mira a su acompañante y le regala una sonrisa llena de gracia
-Raquel- Dice un poco seria- mi nombre es Raquel
-Un placer mi nombre es Nohemí, pero llámame Nona- Dylan rompe la corta distancia y se aleja hacia la cocinilla- Te diré algo preciosura, eres la primera que Dylan trae a casa, y no sabes cuánto estoy emocionada
-Raquel se sonroja, mira con sus ojos azules aquel chico vestido elegante, la camisa negra que le queda de un bien, más guapo, mas varonil, Nona toma de la mano a Raquel y la lleva hacia la mesita-¡Girasoles! me gusta- le dice Raquel a Nona, la anciana hace sentar a la chica, se regalan sonrisas entre ellas dos, Dylan se acerca y se sienta.
-Nona, ¿Vas a cenar con nosotros?
-No hijo, no podre, iré a la casa de la señora Gladys, me invito a cenar
-¿No estás muy vieja para salir?
-Tranquilo me vienen a buscar
-¡Vaya! Sales más que yo- Le dice Dylan a la anciana
-No creo, Disfruta la cena con tu novia-Dice la anciana, Raquel mira a ambos que sonríen ante sus ojos
-No es mi novia Nona
-Soy una amiga- Interrumpe Raquel
-Así empezó mami y papi- Dice con humor la anciana
-Los tres ríen, la anciana se aleja hacia su dormitorio -Tengo que alistarme- dice la anciana -¿Cuándo volvéis?- Pregunta Dylan con sus brazos cruzados y preocupado por su vieja amiga –Estaré aquí en un abrir y cerrar de ojos, Dylan pendiente de la cena ¿Eh?, que no se queme- Dylan se vuelve hacia Raquel, que lo mira fascinada, a ella le gusta aquel Dylan que no conocía, dulce con una persona mayor, tranquilo, modesto y pensativo, Raquel mira su sonrisa, nota el hoyo de su mejilla, mira sus pequeños ojos, se siente atrapada por esa mirada profunda, no se dicen nada, solo quieren estar así mirándose, descubriéndose como si encontraran algo nuevo cada vez que lo hacen, Raquel frunce el ceño y arquea una ceja, Dylan no entiende el gesto -Algo se quema- le dice Raquel a Dylan, El chico se levanta de un tirón, y va hacia la cocina, escucha como Raquel ríe –No te burléis ¿Eh? que es un caos cocinar aquí- La cena esta lista.
-Querer es amar, ¿Así de simple? ¿Amar, proteger, preocuparse y ser nostálgico a la hora de extrañar? ¿Y para empezar a amar? ¿Qué tenemos que hacer? Esto es, es nuestra solicitud a un patrimonio de la humanidad, nos hace fuerte, débiles, valientes, y a la hora de tener algo inalcanzable nos hace creer, porque querer es amar.
-Allí están los dos chicos, en medio del umbral contando historias que le han sucedido. Ya han terminado de cenar y esperan por el regreso de Nona que todavía no ha llegado.
-Y cuéntame, ¿Quién es Nona?- Pregunta Raquel
-Es mi madre, ella me crio, digámoslo así
-Enfatízate sobre eso, quiero entenderlo- Le dice Raquel a Dylan terminando con una sonrisa
-No fui bien visto por mis padres, así que ella se encargó de mí, nunca logre encajar en los deseos de mis padres, siempre hice lo contrario, a lo que ellos querían que yo hiciese
-¿Algo así como la oveja negra de la familia?- Le pregunta Raquel a Dylan, que lo nota un poco triste
-Sí, algo así- Le responde Dylan
-Raquel se acomoda su cabello en su hombro, mira a Dylan y le dice- Tu infancia fue una porquería- Marcos la mira sorprendido por esas palabras
-Si- Dylan le sonríe
-Raquel le cuenta un poco de su historia a Dylan, pero no toda, es casi perfecta, la familia ideal, unos padres geniales, lo tiene todo, Dylan se da cuenta que la chica no le hace falta nada, pero lo que Marcos realmente no sabe, ella se está enamorando perdidamente del…
-Te quiero enseñar algo- le dice Dylan a Raquel
-¿Es interesante?- Pregunta Raquel
-El interesante aquí soy yo, pero es conveniente
-¿En qué sentido?- Le pregunta Raquel
-Ya veras
-Los dos salen de aquella pequeña casa convertida en castillo, están en un patio deplorable, imberbe de arbustos verdosos, la Luna esta sobre ellos mirándolos > -Cierra tus ojos- le dice en el oído Dylan a Raquel. Los dos caminan despacio, muy lento para hacer un poco más de tiempo, Raquel siente como sus pies se hunden en la arena, no dice nada, no le molesta, Dylan cada vez está más emocionado, pues es la primera y que no se queja, la abulia de esas indiferentes chicas menesterosas superficiales, nunca encajó en los ojos de Dylan, pues la humildad es la diferencia de ser pobre en espíritu y tenerlo todo en bandeja de plata. Suben un pequeño cerro de arena, Dylan toma de las dos manos a Raquel, se va por detrás, ella siente en su cuello aquel aliento lleno de vida, se le eriza la piel –Abre tus ojos, y mira hacia arriba- ella obedece, se sorprende, detalla minuciosamente aquel dibujo -¿Cómo lo hiciste?- pregunta ella –Un reto de Nona, me dijo que hiciera algo que le sorprendiera y a cambio se quedaba conmigo para toda la vida -¿Cuántos años tenías?- le pregunta Raquel a Dylan –Ocho, y exactamente se lo hice en su cumpleaños, un cinco de Marzo- Dylan mira a Raquel y ella le pregunta -¿Cómo sabias que la Luna encajaba perfectamente en ese agujero?- Dylan sonríe y le responde – Simplemente espere el momento, me subí a unas escaleras e hice el hoyo, luego dibuje las flores con creyones de cera, original- Raquel le sonríe le dice –Girasoles, la luna hecha girasol, ¿Cuánto dura la luna allí?- Dylan responde –Unos tres minutos, luego desaparece- Raquel mira fascinada aquel dibujo sobre el cinc, no puede creer que aquel bohemio chico genio haya hecho de algo tan real y artístico con algo inservible –Hora de estar adentro- le dice Dylan a Raquel, los dos vuelven adentro. Luego de un rato regresa Nona, los dos la saludan, Dylan la abraza y le dice que ya es hora de partir, Nona despide a eso jóvenes enamorados sin saberlo aun.
-¿Quieres ver algo genial?- Le pregunta Dylan a Raquel, los dos están en el auto
-Sorpréndeme
-En un lugar donde las asperezas se conjugan con la indiferencia, él no puede evitar mirarla de vez en cuando, está emocionado por el instante que transcurre su agitado corazón, por fuera se nota sereno, tranquilo como si nada estuviese pasando, pero por dentro tiene un sin fin de alucinantes emociones, sus pulmones felices de oxigeno tratan de alcanzar el baile de su inquieto vecino, el mismo que alguna vez fue microtubular, de dos tubos cardiacos entre los días 18 y 30 de gestación, vestido de gala rojizo un rey coronado natural, sabe que su princesa está muy cerca, capaz de escuchar el latido de su voz, por dentro de Dylan todo es vida y real, fascinante, su estómago se contrae, el páncreas es una fábrica donde segrega dulces alternativos, su hígado inundado de sentimientos, sus riñones procesan un cariño muy irreal que es verdadero, es primavera en su sistema linfático, hormonas listas para seducir, atrapar y conquistar, neuronas esperan su sacrificio, saben que no volverán a nacer si se embriagan de amor, todo se vuelve verdad > suena la canción de su grupo favorito.
-Están por Circunvalación 2, Dylan toma el móvil de su bolsillo, hace una llamada, sonríe y mira a Raquel, ella lo mira preguntándose qué hará esta vez.
-Hagamos una apuesta- Dice Dylan
-No, no apuesto
-Bueno, una propuesta
-A ver dime- Le dice Raquel a Dylan
-Si te muestro algo de esta ciudad, que no conoces y te perezca espectacular, me das un beso, si no, pues no se
-Conozco esta ciudad, y ya lo he visto todo, pero acepto, solo con una condición
-¿Cuál?- Le dice Dylan a Raquel
-Si no logras sorprenderme como hace rato, me olvidas
-Está bien- Le responde Dylan
-Dylan baja la velocidad y entra al palacio de los eventos -¿Un concierto?- Le pregunta Raquel- No, algo mejor, pero necesito que te coloques esto en tus ojos-Dylan le enseña un pañuelo-No creo- le dice ella- Confía en mí- le responde Dylan y ella acepta.
-Dylan estaciona, se baja del auto y se encuentra con un sujeto de seguridad, Dylan le entrega un rollo con dinero, y este feliz le estrecha la mano a aquel chico que se empieza a enamorar. El auto sube prudentemente por ese estacionamiento, pasa el primer piso, y al rato el segundo hasta llegar al tercero, el auto se detiene, Dylan se baja y va hacia la parte del copiloto le abre la puerta a Raquel, la ayuda a bajar con mucho cuidado, nota que la chica está nerviosa, le tiemblan las manos, el viento es fuerte, y juguetea a su manera con el cabello de Raquel, Dylan se da cuenta que la falda se adhiere a la anatomía de Raquel, se le sube un poco, y deja al aire esas piernas desnudas que nadie ha tocado con amor, Dylan suspira, la blusa deja ver un poco, no hay algo más envidiable que pecas en los senos, Dylan se excita, la toma de la mano, y la agarra de su cintura-Caminemos- le dice Dylan en el oído, Raquel se estremece ante aquellas palabras, tan dulcemente tibias, unos cuantos pasos más y llegan a la baranda-Es hora de sorprenderse, ser creativos en momentos no tan buenos, somos capases de ser felices en medio de un caos, sobre el bien y el mal, poder estar enamorados-Dylan le quita lentamente el pañuelo que tapaba los ojos de Raquel, aquellos ojos azules no pueden ocultar el asombro ante tal hermosa vista.
-Mira lo fascinante que es mi ciudad, lo que alguna vez un político llamo el barrio de Maracaibo, ahora sonríe con el puente Rafael Urdaneta
-No… no sé qué decir, es realmente hermoso- Le dice Raquel a Dylan
-Allí están ellos dos, almas diferentes, distintas, desiguales encontradas en una misma maravilla, tenedores de sus destinos, hacedores de sus propias historias, la ciudad brilla con ímpetu al igual los ojos azules de la chica, Dylan sostiene a Raquel por la cintura, la chica aun frenética puede sentir el aliento de Dylan en su cuello, estar enamorados significa sentir y ver lo bello en plena dificultad, asimilamos ese sentimiento aferrándolo a nuestras vidas, con el resultado de pequeños buenos detalles, como las sonrisas de esos dos jóvenes.
-¿Te gusta?- Pregunta Dylan
-Estoy sorprendida ¿Viste la Luna?- Dice Raquel
-Dylan se coloca frente a Raquel, le toma una de las manos, la besa, la mira como si estuviese viendo a un Ángel de Dios..
-