La isla Santorini.
Narra Daniela
A decir verdad jamás había estado en un lugar tan mágico, es que se me había olvidado por completo que ese viaje era para celebrar mi matrimonio con Elisa, había olvidado hasta mi odio hacia ella.
Cuando entre a la que sería nuestra habitación lo que más llamó mi atención fue la piscina dentro de esta, y sin decir nada más me quité la ropa y me sumergi en ella.
El paisaje era algo impresionante, y me transmitía una paz inigualable, nada podría dañar ese viaje, dejaría de un lado mi divertida rutina de molestar a Elisa por ahora.
Y hablando de ella ¿ en dónde estaba?
Te he dicho que debes prestar más atención, eres un inútil Max - estaba discutiendo por teléfono -
Me miró extrañada.
Cuando resuelvas el problema me llamas de menos no me molestes, adiós- corto la llamada con frustración -
Quiero tomar alcohol - le dije de brazos cruzados-
No - me respondió con seriedad -
Elisa por favor, estoy aburrida ahí y tu vives metida en tu teléfono - le suplique -
Solo puedes tomar conmigo.
Aja okey entonces ven, vamos a tomarnos algo y disfrutar de la vista - le invite doblando los ojos, aquella mujer controlaría mi vida entera -
Elisa pidió a la habitación dos botellas del mejor champagne, junto con deliciosos aperitivos.
Quiero que te bañes desnuda - me pidió mirándome -
A la mierda todo ¿que más daba? Ya estaba condenada.
Bien - le dije empezando a quitarme el traje de baño-
Ella me miraba cada parte de mi cuerpo como un lobo hambriento a punto de cazar a su presa, la verdad ya no me importaba, tendría que aprender a vivir con aquello.
Entonces... - empecé a decir con un poco de inseguridad por la futura respuesta - cuando lleguemos a casa ¿me devolveras mi telefono?
Cuando lleguemos a casa te compare uno nuevo que podré vigilar - me respondió tomando de su copa-
¿ a que le temes?
Ella me miró expectante, como tratando de analizar mejor a que me refería.
Daniela - comenzó a decir acercándose a mi- te casaste conmigo obligada, es notable que me desprecias ¿crees que te tengo la confianza de darte tu telefono celular? Cuando lleguemos a casa te daré uno nuevo el cual cada llamada cada mensaje cada post que hagas en i********: o f*******: llegará a mi telefono.
Maldita - pensé con rabia-
Bien, no tengo nada que esconder - dije con total seguridad-
Elisa soltó una risita burlona.
Si tu lo dices.
¿Por qué yo si debo estar desnuda y tu no? - le pregunté pero al segundo me arrepentí, justo por la cara de picardía que colocó Elisa-
¿quieres que esté desnuda?
¡no! - exclame-
Eres una estupida Daniela Sofia ¿ qué cojones te pasa con esas preguntas?
¿Aún te duele ahí?
Un poco - le respondí con vergüenza-
Me hiciste molestar como siempre, no sé que tienes que haces que pierda la paciencia muy rápido, pero yo no suelo ser así, no me gusta ser tan ruda en el sexo al menos que la otra persona así lo quiera.
Te hago perder la paciencia muy rápido- repeti-
Si, creo que es por que eres la primera mujer que me rechaza de esa manera.
Elisa ya tu lo dijiste, me obligaron a casarme contigo, no me dieron ni la oportunidad de conocerte, empezamos mal. Y no es que quiera comenzar una discusión pero por como hablas me imagino que estas acostumbrada a que todas se te rindan a tus pies. ¿tu sabías que yo no sería igual?
Lo supe desde el momento en que entraste a la oficina de tu padre, tu mirada era diferente, ni notabas mi presencia, cuando nos presentamos que pude verte directamente supuse que eras diferente ibas a ser todo un reto para mi y a mi me encantan los retos - me dijo mirándome con una sonrisa de medio lado- tan diferente a tu prima.
Ya va ¿qué? - pregunte extrañada - ¿qué prima?
La hija de tu tío Alex.
No lo podía creer, es que acaso estaba hablando de Inoa ¿mi prima Inoa había estado con Elisa?
No me digas que estuviste con Inoa - le dije incrédula-
Tu tío Alex me la ofreció en matrimonio, y cuando nos presentaron ella casi se me lanzaba como un lobo hambriento, ese mismo día comenzó a coquetear conmigo y yo la verdad no quería una chica así como esposa, yo estoy acostumbrada a salir con ese tipo de mujeres como ya lo dijiste, pero para mi esposa no quería una chica así, quería una como tu, tu tienes principios y valores, eres decente - yo solo no pude evitar sonrojarme por la forma en la que me estaba describiendo- y bueno le dije a tu tío que no la quería para casarme, pero tuvimos una pequeña aventura, ella no se daba por vencida- dijo con una sonrisa victoriosa -
Es el colmo, cuando Inoa me vea voy a ser la burla "Yo ya me acosté primero con tu esposa" ¿no pudiste buscar otra que no fuera de mi familia ? - le dije molesta imaginando aquellas bromas que hará mi prima-
No sabía que me iba a casar contigo, tu tío me dijo que su hermano Daniel tenía una hija también, pero te aseguro que no fui con esa intención hasta que te vi, pensé que si tu prima era así tal vez tu podrías ser igual. Pero cuando te vi todo cambió, había entrado en la oficina la mujer que me haría perder la cabeza - me dijo mirándome con intensidad -
¿Que te hace pensar que alguna vez voy a ceder a ti?
Lo harás Daniel, confío en mi - dijo tomando una uva comiendola con sensualidad- estoy segura de mi capacidad y se que llegarás a necesitarme tanto o más que el aire.
Trague fuerte ¿por qué había algo que me decía que Elisa iba a ser capaz de cambiarme? Me sentía asustada, no quería cambiar, no por ella que me ha tratado tan mal desde que nos conocemos.
Me había tomado casi las dos botellas yo sola, mientras escuchaba las historias de la vida de Elisa y me reía a carcajadas las veces que le hacía perder la paciencia, pero ella al sentir mi carcajada se contagiada y me regañaba.
Esa noche no teníamos planes pues nuestro recorrido comenzaría el otro día, pero el alcohol estaba en mi sangre en ese momento y la verdad no quería quedarme encerrada, me costó mucho convencer a Elisa bueno, no mucho hahahah.
No quiero salir - me dijo sentada en el sofá mirando su teléfono yo me encontraba parada frente de ella de brazos cruzados -
Dame ese maldito teléfono- le dije arrancadoselo de las manos -
¡Daniela dame mi teléfono! - me dijo levantándose de golpe -
Estoy cansada de que estés todo el día ahí metida y yo como una tonta buscando sola que hacer ¿para eso me trajiste?
Dame el teléfono Daniela Sofia - me dijo tratando de agarrarlo pero yo era más astuta-
Te lo doy si salimos - le dije metiéndome el telefono entre los pechos -
Jaja - río mi esposa - para mi será un placer sacarlo de ahí.
Oye - le amenace señalandola con el dedo -
Esta bien, pero con una condición.
¿Cual?
Que hagamos el amor - doble los ojos frustrada - ¿qué? Es tu culpa por andar todo el dia en ropa interior por toda la habitación.
Aún me duele, es tu culpa por violarme la noche de bodas.
Por Dios Daniela - dijo cerrando los ojos con frustración- no digas eso, yo yo - trato de decir- yo solo estaba molesta tu actitud me hace enfurecer.
Eso no te daba derecho a tomarme como lo hiciste, me sentí muy mal pero tal parece que así será esto, me trataras como una mierda cuando se te antoje controlando mi vida a tu gusto - le dije con molestia no me importaba si me daba otra cachetada-
Te trato así porque tu no quieres llevar la fiesta en paz, debes entender que ahora eres mi esposa y debes respetarme y comportarte como tal, ya deja esa mentalidad de niña malcriada estupida y pon los pies sobre la tierra.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo será esta maldita farsa? ¿Como puedes estar tranquila teniendome aquí a la fuerza? Tu no me gustas y no me gustaras nunca y jamás escúchame bien, jamás voy a llegar a quererte porque eres despreciable como persona, nada más por el simple hecho de haberme comprado para tu asqueroso placer te convierte en un monstruo.
Había sacado lo que tenía en el fondo de mi ser, era lo que sentía y no podía ocultarlo más, no podía mirarla con otros ojos sin sentir asco de mi misma, rompiéndome la cabeza pensando en una manera para salir de esto a futuro sin tener que poner en riesgo la vida de mi familia, porque Elisa nos tenía a todos atados.
Estaba esperando la cachetada o el apretón de brazos pero no paso, Elisa me miró con una expresión que no había visto en ella, no sabía como definirla pues era una mujer tan impredecible
Soltó un suspiro y se acercó a mi, yo di un paso atrás con miedo.
¿Puedes por favor darme mi telefono? - me pidió con amabilidad -
Normalmente eso no debería pasar, lo normal era que me colocara los puntos claros, pero no fue así. Saque el móvil de mis pechos y se lo entregue.
Ella simplemente se dio la vuelta y salio de la habitación.