Pasaron dos días y el médico me dió de alta junto con varios medicamentos, para el dolor, para poder dormir, para no tener infección por la perdida del bebé y las heridas causadas por la caída, pero le faltó una para el dolor del alma, eso no se cura y no se remienda con nada.
Leónidas se despidió del médico extendiéndole la mano y dándole las gracias por la atención.
Tira de la silla de ruedas conmigo en ella por el largo pasillo hasta la salida.
" No te preocupes amor yo cuídare de tí" me dijo y la sangre me hervía al escuchar sus palabras >
No tengo la fuerza suficiente como para hacerlo realmente, no como él pero en mi mente yo soy más, yo puedo con todo.
" Pedí unos días de licencia para poder estar a tú lado todo el tiempo y cuidar de ti" escucho sus palabras que suenan lejanas y de una bofetada mental me traen de regreso a la realidad.
> pienso sin decirle nada.
Mi mirada está al frente fija en la puerta de salida del hospital, y la entrada a mi infierno nuevamente.