Capítulo 3: Escritos de Cassie.

1900 Words
Primera carta de Cassie para Oliver: «Querido Oliver: No sabes lo mucho que tus palabras han logrado tocar mi corazón, estas me han dolido en lo más profundo, pero, parte de mis lágrimas, fueron de felicidad, y no busco que malinterpretes lo que escribo, no estoy feliz por aquello que tu carta expresa, ahora mismo mientras escribo esto, las lágrimas me nublan la vista y mi pecho se vuelve a incendiar en dolor, pero, Oliver, la forma en la que describiste como me amas, aquella parte es la que más me ha hecho llorar, es como si pudiera palpar las emociones que tus palabras me transmiten, como si estas me dieran un abrazo y me escupieran en el rostro al mismo tiempo, pues jamás pensé que el amor que sentías por mí era tan profundo como tus palabras lo describen, y no, no es que pensaba que no me amabas, eso lo sé, solo con ver tus ojos, puedo saber eso, pero jamás pensé que me amabas de una manera tan profunda, jamás pensé que, yo había sido la antorcha que había ido a iluminar a tu destino, jamás pensé que me amabas hasta el desquicio. No sé que sentir, no sé cómo reaccionar, y no sé con precisión que es lo que debería de pensar, pero créeme cuando te digo que no estoy dispuesta a alejarme de ti, ¿qué clase de futuro sería aquel en el que no estamos juntos? ¿Por qué te menosprecias tanto? Si tienes propósitos en tu vida, si los tienes, cariño, ¿o acaso los olvidaste? ¿O acaso el tiempo ya desgastó tus sueños? No lo creo, un sueño tan profundo no lo desgasta ni siquiera la más terrible adversidad, y sabes, ¿sabes por qué sé que aquel sueño es intenso como nuestro amor? Porque en tus ojos veo el brillo cada vez que hablabas conmigo de él. Ahora mismo lloro más, este papel posiblemente llegue roto a ti, pues es que, el sufrimiento me invade al escuchar que hablas de ti mismo de una manera tan desagradable, cuando eres el ser más especial que jamás he conocido. Si me voy con mis padres, mi futuro será prospero pero infeliz, no todo aquello que brilla resulta siendo oro. Si me voy, un fragmento de mí quedaría aquí. Me puede imaginar a mí misma allá… en las noches, cuando la oscuridad me invada, la tristeza se adueñe de mi cuerpo y las ganas de lastimar mi piel para se apoderen de mi alma, ¿a quién podré acudir? ¿Quién, con una voz tierna me dirá que después de la lluvia el arcoíris vuelve y brilla? ¿Quién si no tú? Yo ya he tomado mi decisión, puedo ser una persona impulsiva, indecisa, que cambia de decisiones rápido y duda de cada acción que lleva a cabo, pero, Oliver, jamás, ni aun en mi peor crisis, he dudado del profundo amor que siento por ti, por eso, he decidido quedarme aquí contigo, huir como dos almas libres que no nacieron para ser enjauladas bajo las garras de los que las personas a su alrededor querían. He decidido quedarme aquí, te he decidido a ti, y pasen los años que pasen, yo te escogeré a ti. Siempre tuya, Cass». Con lágrimas en los ojos firmó la carta, la envió y esperó una respuesta por parte de Oliver. *** Segunda carta de Cassie para Oliver: Querido Oliver: no contestaste a mi primera carta, dijiste que nos mantendríamos en contacto, pero no contestaste a mi carta…, es un tanto preocupante para mí, pero no me cierro a la idea de que eso haya sido un error por parte del cartero, que, por despistado, no haya enviado la carta a la persona indicada, o tal vez, la carta se perdió en el camino, no sé, muchas cosas pudieron suceder, pensé en ir a tu casa, pero, mi madre me ha pillado intentado escapar, así que descartaré esa idea, pero alguna forma encontraré de ir. Dudo que el cartero se equivoque de nuevo, por eso, amor, te escribo esta segunda carta, esperando de parte de ti una respuesta. Siempre tuya, Cassie. Tercera carta de Cassie para Oliver: Amor, no te voy a mentir de ninguna forma, me siento triste por la manera en la que estos últimos días lo nuestro ha estado. Acabo de recibir una carta tuya, diciendo que, por cuestiones personales no estarás en tu casa por dos semanas, tengo lágrimas entre mis ojos ahora mismo, no quiero ser egoísta, pero te dije que me iría en unos quince días…, y tu solución para ello es… ¿desaparecerte? Entiendo que tal vez estés ocupado, que tal vez estés pasando por un momento difícil, pero incluso el día en el que tu papá murió, me enviaste una carta para comunicarme la desgarradora noticia, luego fui a tu casa y como un niño lloraste sobre mi hombro, amor, ¿lo recuerdas? Espero a que sí. No creas que estoy enojada contigo, solo me… incomoda, la manera en la que te fuiste, la manera en la que en tu carta no me contaste, ni siquiera tocaste el tema de nuestra huida juntos. Espero que no te hayas arrepentido de aquel plan, porque eso si me rompería de maneras que no eres capaz de imaginar. Sabes, que me gusta coserte cosas, y, en lo que espero tu respuesta a esta carta, voy a coserte un gorro para protegerte del frio, sé que el asma varias veces ha puesto tu vida al límite de la muerte, y lo que menos quiero es que con este frio te enfermes, también, quisiera estar entre tus brazos cálidos, mientras me cuentas cosas banales hasta que dentro de ellos me quedo dormida, espero, con mucha impaciencia tu respuesta, Oliver, mañana, a la hora en la que viene el cartero, prepararé té caliente y leeré con emoción una respuesta de tu parte, o al menos eso espero. Siempre tuya, Cassie. Cuarta carta de Cassie para Oliver: El té se enfrió, pero mis lágrimas salen cálidas, no recibí de ti, ninguna respuesta, no me has comentado en donde queda aquella pequeña vivienda en donde nos quedaremos, no hemos planeado como escaparé de aquí sin que mis padres enloquezcan o me descubran, yo pensé en, escribirles a ellos una carta, algo sencillo, siendo clara y concisa, diciéndoles que dentro de mis decisiones no estaba la de ir a Canadá. Ya tengo una parte de esta escrita; la transcribiré para que tú la evalúes y me digas que cosas necesito agregar, y que otras omitir. Empezaré: “Queridos papá y mamá, los amo, eso es lo primero que necesito y siempre he necesitado que sepan, los amo y la gratitud que siento por todo lo que me han dado es inmensa, en ocasiones, mi corazón se siente triste al saber que nunca podré devolverles ni la mitad de todo lo que ustedes ha dado y sacrificado por mí, pero, algunas decisiones, aunque sean prudentes para la razón, no lo son para el alma, no quiero ir a Canadá, no daré tantas explicaciones, no comentaré de manera explícita mis razones, pero solo sé que no seré feliz viviendo en un país por completo desconocido, no puedes sembrar una semilla y cuando esta florece, querer arrancarla porque encontraste un jardín más lindo, la flor se marchitará. En el fondo, sé que la razón por la que quieren ir allá, aparte de la oferta de trabajo que consiguió papá, es porque, según ustedes, un cambio ayudará a que su matrimonio no se consuma en la infelicidad, pero, eso es imposible, aunque, no quiero tocar esos temas, en verdad no quiero meterme, más de lo que ya lo he hecho, en sus asuntos matrimoniales. El motivo de esta carta, creo que ha sido expresado al principio, no quiero ir a Canadá y no existe nada que me haga querer hacerlo, y si decidir quedarme aquí significa quedarme sola, son cosas que puedo afrontar. Estaré bien, y seré feliz, eso es lo único que necesitan saber, los amo, siempre en mi corazón estarán, y espero que yo siempre permanezca en los suyos, Cassie”. Opino que la carta podría ser un poco más extensa, ¿qué dices, Oli? Espero tu respuesta, por favor, he estado pensando en ir a visitarte, pero ya me comentaste que no estabas ahí que habías salido por problemas familiares, pues, amor, espero que esos problemas encuentren solución de la mejor forma y que, cuando te sientas listo me digas de que se tratan. Te amo, siempre tuya, Cassie. Quinta carta de Cassie para Oliver: Querido Oliver, lágrimas cubren mis mejillas, pastillas hay en mi sistema, no quiero pedir auxilio a mis padres, pues podrían sospechar de nuestro plan de huir, Tu silencio me está consumiendo, acabando conmigo, tu silencio me está destruyendo, ni una respuesta, ni tan solo una frase de respuesta. Mientras escribo esta carta, me sofoco entre mi propio dolor, tu ausencia me mata, es el más lento y potente veneno. Me dijiste que no vaya a tu casa, pero las ganas no he conseguido contener, he ido, y no estabas ahí. ¿Por qué ignoras mis palabras llenas de dolor? ¿Es que acaso mi comportamiento te ha molestado de alguna forma? Si ha sido así, dime que puedo cambiar en mí, pero, por favor, Oliver, no me ignores de una manera tan brutal como esta, por favor, ahora mismo lloro, y no puedo dejar de hacerlo, ahora mismo quiero cortar mis muñecas porque no sé como puedo sacar a este demonio de dolor de mí. Necesito de tu voz, de tus palabras, de tus besos, de tu cura, necesito de ti, que me digas que no lo haga, que me quites la cuchilla de la mano antes de que esta perfore mi piel, por favor, no sabes cuánto necesito, no sabes cuánto quiero uno de tus besos ahora mismo, no sabes cómo te necesito ahora mismo, pues tú eres el único que podrías salvarme del abismo en donde está metida mi alma, por favor, por favor, por favor, dime algo, algo al menos para saber que estás bien. Siempre tuya, ahora más que nunca, Cassie. Terminó de escribir aquella carta, la selló y se preparó para enviarla, y por primera vez, dudó en hacerlo, no sabiendo que decisión ejecutar. No era posible que él no le haya dado respuesta ninguna porque quisiera, debía de haber algo que le impidiera responderle, Oliver no era la clase de hombre que lanzaba una piedra y luego escondía la mano —o eso creía—. Él no sería de esa clase de hombres que entienden que el silencio es la vía más correcta de romper una relación, él la amaba, él jamás le haría eso: aquella fue la motivación suficiente para que Cassie enviara esa sexta carta, con la esperanza de esta vez sí recibir respuesta. Salió, y dejó la carta en el buzón, luego entró a su casa para dormir, había llorado tanto que sus ojos, exhaustos, se cerraban solos, su cuerpo estaba cansado y hambriento, apenas había probado bocado en esos días, no lo necesitaba, solo necesitaba que su amado respondiera a sus palabras. Y, antes de cerrar por completo sus ojos y dejarse sumergir en un profundo sueño, en lo último que pensó fue en que, al despertar tendría una respuesta de Oliver.
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