Adriana Llegué al salón más temprano de lo normal. Había dormido mal, con la sensación incómoda de que algo estaba a punto de explotar. Quizá era por la discusión con Theo el día anterior y el beso que Isabella y él se habían dado… o por la insistencia asfixiante de Gerardo. No lo sabía realmente, pero lo que sí sabía era que Isabella nunca llegaba tarde. Era obsesiva con los horarios, con los detalles y con dejar claro que todo giraba alrededor de su boda perfecta. Pero esa mañana no apareció, revisé mi celular, pero no había nada. Ni un mensaje, ni una llamada y eso era extremadamente raro. Las pruebas del pastel estaban programadas para los próximos días, y antes de eso debíamos ajustar colorimetría, iluminación, la entrada principal… todo debía estar definido. Pero Isabella no

