Theo Faltaban dos semanas para la boda. Dos malditas semanas… y yo seguía perdiendo la cabeza cada vez que veía a Adriana. Pero lo peor no era eso, lo peor era ver cómo ese imbécil de Gerardo Colombo aparecía cada vez más seguido, siempre buscándola, siguiéndola con esa obsesión que me hervía la sangre. No tenía derecho, no después de lo que él le había hecho años atrás. No después de que la destruyó, de que la dejo después de que los rumores de ambos corrieran por toda la universidad y después de que yo mismo… la solté cuando más me necesitaba. Si bien yo estaba dolido por su traición, ella había sido mi mejor amiga y yo debí de haber estado con ella cuando su relación con Gerardo terminó, pero simplemente no podía hacerlo, porque me dolía verla junto a él. Sólo pensar en eso me re

