- ¿Adónde vas Gerard? - pregunta la condesa exasperada- Debemos prepararnos, mañana es la coronación.
-No me agobies ahora mujer, debo ir a una reunión urgente- La sorpresa del mensaje recibido avisando la presencia de los delegados Nereos, tiene al Conde Lemos de los nervios.
- ¿Qué más urgente que los asuntos del reino? - Su esposa no entiende la prisa de su marido.
-Precisamente, tiene que ver con el reino y con nuestro futuro. - Denota preocupación en sus palabras- Ya no tenemos dinero. Nos urgen pagar nuestras deudas o estaremos mendigando por las calles.
-Algo has hecho mal, la riqueza de nuestros padres no puede haberse extinguido.
-Déjame ir, ya hablaremos de eso. Ahora debo pasar por el Conde William, Sir Máximo nos espera. - Necesita evitar la palabrería de su mujer.
Sale presuroso, no esperaba la visita del rey. Esperaba terminar la negociación a distancia. Necesita la firma de los demás nobles. Con eso puede presionar al consejo para entregar el reino a manos de los Nereo. El consejo no conoce ese detalle.
-Esto es inaudito, no debieron llegar sin anunciarse- discute con sus amigos a la vez que dan razones a la comitiva extranjera- Nuestro reino está en un proceso de sesión de poderes. La princesa heredera apenas será coronada, necesitamos más tiempo.
-Imposible señores ¿Tienen una idea de lo que nos han causado al suprimir los suministros? – Arremete el consejero Baltasar- Hemos tenido bajas por ataques de enemigos. No hemos podido responder adecuadamente a la afrenta por falta de insumos para preparar nuestro arsenal. - concluye molesto.
-Deben entender que la transición de mandato es un proceso que toma tiempo, no olviden que ustedes hirieron a nuestro rey – William es incisivo con el comentario- ¿Lo recuerda Baltasar?
-Sir Máximo, usted como consejero ha debido manejar la situación, persuadir a una chica es pan comido para alguien con su experiencia. - trata de desviar el ultimo comentario.
-Consejero Baltasar, le recomiendo que se refiera a la princesa, en otros términos, no se les permite a los consejeros usar términos despectivos con la realeza- La intervención de Calixto es mordaz hacia los presentes. Aunque funge como secretario es primo hermano del rey Nereo. m*****o selecto de la realeza.
-Secretario Calixto, es una forma de hacer ver lo grave que es la situación, el problema mayúsculo que nos han causado por no aconsejar debidamente a su futura reina. - Baltasar insiste en quitar importancia a su imprudencia.
- ¿Puede el consejo de Neria recibirnos? Nuestro rey está en las afueras esperando una respuesta de su corte. - Calixto habla autoritario- Hemos venido a reclamar lo que nos pertenece.
Los Nerios representado por los tres hombres comparten miradas de preocupación. Salen un momento a deliberar.
-Máximo ¿Qué recomienda?- El duque de Lemos espera que le dé una salida.
-Ustedes son los que han estado haciendo las negociaciones, saben perfectamente que la princesa no es una chica cualquiera. – Refiere adusto - En cuanto se entere de esto va a querer investigar. - los demás tragan en seco.
-Debemos darle lo que quieren, solo necesitan las minas de litio y esmeralda. - Lemos insiste.
-Son nuestro principal patrimonio, si las entregamos se formará una crisis- Máximo es consciente de ese hecho. Se masajea la cien. Quien lo manda a involucrarse en ese tipo de ultraje.
-Ya tenemos una crisis ¿Qué más que tener una reina en lugar de un rey? – William no consiente tal sucesión.
-Si la princesa asume el reino sin las minas siempre podremos decir que su padre estuvo de acuerdo, no podrá refutar nada. - alude Máximo como una idea fiable.
-Consejero, demos las firmas y nos quitamos de esto- los tres asienten.
-Volvamos con los delegados, el secretario Calixto no debe enterarse de las negociaciones que hemos tenido con Baltasar. Entregaremos las minas. - con esas palabras el duque y el conde se relajan.
Regresan al salón…
-Caballeros – apunta Máximo- Disculpen la espera. Haremos entrega de las minas. Ya estamos convocando a los demás para completar las firmas
-Disculpe usted consejero Máximo, los plazos para los pagos con la entrega de las minas como garantía se vencieron hace diez meses. Hemos venido por sus tierras. - muestra los papeles con los anteriores contratos, les explica la recepción de sus propuestas, las firmas, los plazos y emplazamientos en donde están las firmas de ambos reinos- En vista de los problemas ocasionados queremos una transición pacífica.
- ¿Qué dice? - Lemos se levanta alterado. Solo quiere recibir una compensación por la venta de esas minas.
- ¡Eso no puede ser! - Grita William, esperaba tener tiempo de convencer al consejo de casar a la princesa y proponerse como consorte.
-Les recomiendo que convoquen al consejo y a la futura reina si es necesario. - Las palabras frías del secretario congelaron a los negociantes, cuyo terror es cada vez mas evidente.
-No podemos interrumpir las labores de preparación, ustedes no saben lo que piden- Máximo, habla nervioso.
-Señores no pueden presentarse aquí sin previo aviso con tal requerimiento.
- ¿Cuándo se ha avisado una guerra?
- ¿Nos amenazan con invadir?
-Les informamos que ya no tienen jurisdicción para ejercer sus funciones, estas tierras le pertenecen a Nerea.
- ¡Imposible, informaremos a la princesa! - el secretario esboza una sonrisa. Es gracioso que ahora se quieran esconder tras ella.
-Ya le enviamos un aviso, debe saber que estamos aquí- los ojos de los nobles salen de sus orbitas.
-Secretario Calixto, la princesa informa que en este momento no puede recibir al rey. Aquí está la nota que le envía. - toma la nota, lee su contenido. Su rostro cambia a enfado.
-Están advertidos- sale la comitiva formada por el secretario Calixto conde de Alba, el Primer consejero Baltasar y el mensajero real.
Los tres se quedan caminando en círculos por el salón. Cada uno pensando en los motivos turbios que los empujaron a participar del entramado.
-Debemos investigar sobre algún cambio en la ceremonia de coronación. Duque vaya con el consejero Herrán, conde William puede hablar con los otros nobles. - asiente- Yo hablare con la reina consorte. - Los nobles piensan igual sobre la cercanía del consejero con la viuda del rey.
- ¿Qué creen ustedes que dice la nota entregada por la princesa? - las palabras de Lemos les pone a pensar.
-Eso es un enigma, no conocemos sus pensamientos.
-Consejero Herrán ¿Cómo están las cosas para mañana? - Adara irrumpe en la oficina del consejero sin tocar la puerta.
-Todo va bien hasta el momento alteza- responde poniéndose de pie para hacer la reverencia.
-Supongo que no habrá sorpresas- habla con sorna.
- ¿Espera alguna? - indaga el mayor aun de pie.
- ¿Las debo esperar? – le pide que se siente, mientras ocupa la silla en frente.
-Siempre nos guiamos por el protocolo para este tipo de ceremonias. - responde solemne.
-Me tranquiliza saber eso.
-Todo se ha hecho según lo ha pedido. – habla cauteloso - Sin invitados externos. – Adara asiente- Solo los nobles y sus familias estarán dentro para la coronación. - Le hace un gesto de aprobación- El discurso se hará ante todos los Nerios en el paladium. – es un espacio cerrado que admite miles de personas- Va a haber mucha gente. Es usted la primera reina a los ojos de muchos, el regocijo es general. - tiene información que de todos los pueblos vendrán a dar su apoyo.
- ¿Qué opina el consejo?
-Como es normal, tienen sus dudas- hay prudencia en su respuesta. Adara se queda esperando mas.
- ¿Porque soy mujer? - Hace la pregunta con suspicacia.
-Porque es un nuevo monarca- dice con calma, viéndola a los ojos.
-Una respuesta muy inteligente Herrán. - admite- Va a ser divertido dirigir el consejo. - Sabe que todos esperan que falle.
-Dirigir el consejo puede ser divertido, pero dirigir Neria no puede serlo- la seriedad del consejero le confirma la causa real de las dudas del consejo.
-Tu consejo se ha divertido haciéndolo, han jugado a su gusto con los Nerios, yo solo voy a jugar aplicando las reglas ¿no te parece justo?
-Sabia respuesta princesa- No puede negar que en últimas fechas ha habido ciertas irregularidades que le tiene muy nervio, para ser franco. Salen de la oficina hacia el pasillo.
-Descansa, nos vemos mañana Herrán - cada uno sigue en direcciones opuestas- ¿Herrán?
- A sus órdenes, alteza.
-Nada me sorprende en el juego- se gira y sigue su camino.
¿Qué querrá decir?
***
- ¡Princesa, buenos días! - La doncella abre las cortinas permitiendo que se filtre la luz solar.
- ¡Buenos días, Shana! - se tira de la cama al ver la hora.
- ¿Esta lista para el gran día?
-Aun no y creo que nunca lo estaré, pero cumpliré con mi deber. - contesta reflexiva- Viviré este privilegio con pasión, con valentía, con justicia y que Dios disponga lo que deba ocurrir.
-Así será, princesa- llora- Mi niña ya es una reina, la más hermosa de todas igual a su madre. - Ve el retrato de su progenitora con unos rasgos perfectos y una mirada dulce. Le da nostalgia el momento.
-Mi madre era hermosa y sabia.
-Usted lo es más, también tiene la sagacidad de su padre. - le ayuda a cubrirse- Lo va a hacer bien, ya verá.
La puerta de la habitación se abre luego de recibir la autorización del toque. Entra Elvira.
– Adara, aun no estas lista, apresúrate. Ni siquiera porque vas a ser coronada te apuras. - es su costumbre emitir críticas a su hijastra.
-Hay tiempo Elvira – sabe que la mortifica con su indiferencia.
- ¿Ya no soy mamá? - Nunca le ha gustado que le llame así, pero ahora le interesa que la chica tenga pendiente ese detalle.
-Sí, eres mamá de Sila, Milan y Aquila- le da la espalda.
-Te he criado Adara, debes reconocerlo- exige chillona.
-Esa fue la gran excusa para casarte con mi padre, pero ¿te dedicaste a ello? - Silencio- ¡No! Debes reconocerlo. - la mayor hace un mohín de disgusto.
-La ingratitud en la realeza es de familia, - alude despectiva- Le dije a tu padre que me agradeciera todo lo que hice por ustedes dos y que hizo morirse. ¿De qué le sirve a una casarse con un rey?
-Seguro que ya tienes la respuesta, estuviste casada con un rey- Los ojos verde grisáceo de la joven conectan con los ojos grises de la mayor- Por cierto ¿Cómo esta Sir máximo? - el rostro de Elvira se tensa.
- ¿Por qué me lo preguntas?
-Los consejeros son muy amigos de la consorte del rey, - continua indiferente- Por eso se visitan con frecuencia, - dice irónica- Imagino que te aconsejan como ser una buena consorte. - El sarcasmo se corta en el aire.
-No entiendo de que hablas y me voy para que te prepares. - se apresura a la puerta- Vístete adecuadamente, - mira a todos lados buscando la ropa que usará- No me avergüences – dice alzando las manos con gesto de desagrado al ver un vestido colgando en el armario- y no llegues tarde a la sorpresa.
Cierra la puerta sin dar chance a preguntar nada.