“La huida no ha llevado a nadie a ningún sitio.” —Antoine de Saint-Exupéry. Actualidad: Aún podía recordar la ternura con la que me había tratado, la pasión y el deseo nos había envuelto en una nube de sensaciones maravillosas e intensas que aún no sabía cómo describir. Nuestro acoplamiento fue supremo. Tan íntimo y perfecto. Nuestros labios se buscaban con desesperación todo ese tiempo. Jay había conseguido que olvidara la vergüenza sobre mi cuerpo mirándome de la forma en la que solía hacerlo. Implacable. Seductor. Ardiente. Y esta conexión se amplió mucho más justo cuando los dos llegamos a la cúspide al mismo tiempo perdiéndonos en una bruma de deleite silencioso que a la vez era delicioso y adictivo. Después de eso traté de huír de él debido a los pensamientos que no se de

