675 Words
Mikkel Jensen. ― ¿Qué sucede aquí?― el guardaespaldas de mi padre apareció. En el suelo se encontraba la chica sobre aquel hombre, el cuchillo había sido lanzado lejos y yo estaba intacto. ― ¿Esta bien su majestad?― preguntó el guardaespaldas en cuanto me vio ―¡Guardias!― llamó más refuerzos. ―Estoy bien― aún seguía en shock mirando aquella escena. La sangre corría por su brazo manchando su camisa blanca. ―La señorita Rask está herida― dije por fin saliendo un poco de mi trance. Ella se mantenía en su lugar sujetando ambos brazos de mi agresor contra su espalda y su rodilla en la cabeza de este, el cual usaba un pasamontañas y no sabía de quién se trataba. ―Estaré bien― pronunció en cuanto un par de guardias tomaron al agresor. ―Señorita debería ver al médico― sugirió otro de los guardias que habían llegado. ―Estoy bien― volvió a decir ella con coraje. ―Veremos quién es este que se ha atrevido a atacar a su alteza― dijo con molestia en sus palabras, a los segundos el rostro de mi atacante quedó a la vista. Era más y nada menos que el señor Petrov, a quien yo había elegido como mi guardaespaldas personal. ―Usted?― dije sin entender su comportamiento. ―¿Tenías que aparecer tu muñequita de aparador?― sonaba molesto ―¡Es solo una advertencia para su Majestad!― gritó mientras era jalado por los guardias. ―¡Una advertencia de todos aquellos que odiamos la monarquía, su majestad!- lo último lo dijo con sarcasmo, fue lo último que escuche ya que desapareció de mi vista. ―Te llevaré a la enfermería― dije de inmediato acercándome a la señorita Rask. ―Estoy bien, no es nada grave― rasgó un pedazo de su camisa ya rota e hizo un vendaje. ―Ve, está listo, ahora vayamos con el rey, no hay que hacerle esperar― y con un gesto de manos cediendo el paso avanza hacia la oficina. Esta mujer era más ruda que cualquier otra que haya conocido, ¿De dónde sacará todo esa valentía?. Sin duda alguna ella debería ser mi guardaespaldas, no Petrov como había pensado en un inicio, por suerte ella estaba ahí. ―Padre― entre a su oficina seguida de aquella chica que ni parecía que hace menos de diez minutos había salvado mi vida. ―¡Hijo!― corrió hasta mí y me inspeccionó. ―¿Estas bien? Un guardia me alertó de lo ocurrido― colocó sus manos en mis hombros para mirarme fijamente. ―Estoy bien padre, gracias a la señorita Rask― la mire, sus manos estaban cruzadas detrás de ella y su gesto era serio, ¿Nunca sonreía? ―Fue Petrov quien me ataco, a quien había elegido como mi guardaespaldas― ―Felicitaciones Señorita Rask, parece que el puesto de guardaespaldas de mi hijo ha quedado libre, ¿Quiere tomarlo? Se que es más demandante pero le...― mi padre se acercó hasta ella ―Será un honor su majestad― dijo realizando un reverencia, su rostro no expresaba dolor a pesar de estar herida. ―Su habitación estará instalada frente a la de mi hijo, y por favor lea esto, su turno comienza esta noche― vi como tomaba el sobre donde coloque los horarios de trabajo y mi agenda personal, con tan pocos meses para el reinado los eventos eran cada vez más. ―Gracias su Majestad, haré mi trabajo lo mejor que pueda― hizo una reverencia y se retiró de la oficina. ―Estás en buenas manos― hablo mi padre, estaba distraído viendo por donde se fue la señorita Rask. ―Lo sé, no me cabe duda― sin embargo algo aún no me dejaba tranquilo, aún no podía confiar tanto en ella. ―Te lo dije― escuche una voz al fondo, era Rasmus de quien apenas iba notando su presencia, simplemente negué para irme de ahí también.
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