Katrine Rask.
Aún no podía llamar a Elliot para darle la buena noticia, pero ya me pondría a trabajar. Tenía dos misiones frente a mí, el sobre de Elliot y el que me ha dado el rey ahora.
Parecía que si seguía frente al príncipe mi primera misión sería completada. Saque los papeles del sobre. Horario de trabajo, agenda del Príncipe entre otras cosas.
Sólo diez semanas para la coronación. Cerca de nueve semanas para completar la misión de Elliot. En el sobre además estaba mi pase para ir a escoger un arma adecuada. Debería pedir la mía.
Tomaría la tarde para repasar cada uno de estos papeles y a las ocho en punto debería estar lista para escoltar al príncipe a una gala benéfica.
Bien, seguridad extra, memorice cada nombre y rostro de aquella lista, todos los que acompañan al príncipe como seguridad extra y la del Rey igualmente.
Sin percatarme de que tan tarde era ya, escuche la alarma que había puesto en mi teléfono para poder arreglar todo e irme.
Siete en punto, marcaba esta.
Hace unas horas habían traído un par de trajes a mi medida, los cuales utilizaria en el trabajo ya que no se estipulaba como mi uniforme.
Tomé uno de ellos y el botiquín que había pedido, me di una ducha rápida, cure mis heridas.
Observe mi abdomen, un pequeño hematoma se asomaba, y mi brazo estaba cubierto por una gasa, ¡Genial! Primer día y ya estoy marcada.
Me vestí con un traje impecable. Lista para ir a recoger mi arma y demás cosas para esperar al príncipe.
―Hola chicos, vengo por mi arma― les entregue aquel vale que me habían dado en un principio.
―¿Te han aceptado?― me miraban incrédulos, de algo me había pecado y era la nula presencia de mujeres en estos puestos.
―Por supuesto. Están viendo a Katrine Rask, la nueva guardaespaldas― me presenté un poco orgullosa.
―Yo soy Grigor, me encargó de la seguridad del Palacio entera, vigilo las cámaras y algunos servidores― le salude. ―Y él es Fedor, él es el encargado de todos los hombres que trabajan en esta área- también lo salude.
―Será un gusto trabajar con ustedes, ahora si me disculpan necesito mis armas para prepararme e ir por el príncipe― coloque mis manos en mis caderas.
―Claro, toma― me las entregaron, junto con unas llaves.
―¿Y estas son para?― pregunté con una ceja alzada.
―La camioneta del Príncipe, tú serás su chofer de igual forma― ¿Qué?, alto ahí.
―Yo soy guardaespaldas, no chofer― dije molesta a punto de lanzar las llaves contra lo que fuera.
―Así ha sido siempre― dijo como si fuera lo más normal.
―¿Cómo espera que le proteja si estoy conduciendo?― indague.
―Pues Antón lo hacía― ambos se encogieron de hombros mirándome como si realmente no pudiera hacerlo, esas miradas eran las que tenía que soportar y demostrar que realmente podía con eso y más.
―Bien, no estoy aquí para que me cuestione que puedo y no puedo hacer― me iba a marchar ya y demostrarles lo que podía y no podía hacer.
―Dos camionetas más te seguirán, te mandaré las placas y modelos de estas a tu teléfono― anuncio tecleando un par de cosas.
―Gracias, estaré al pendiente― y sin decir más camine hasta afueras del Palacio donde tres camionetas se encontraban estacionadas.
Iba a accionar la alarma para saber cuál sería la mía cuando recordé las palabras de Elliot, “siempre revisa antes de accionar algo”.
Así que como buena en mi trabajo revise minuciosamente cada rincón de esta y las dos camionetas por posibles fallas eléctricas, mecánicas y bombas, para todo había que ser precavido.
―¿Está todo listo?― escuché detrás de mí. Me encontraba en el suelo revisando debajo de una de las camionetas. De inmediato me levanté limpiando mis pantalones negros.
Lo observé, llevaba su esmoquin perfectamente limpio y arreglado, olía colonia después de afeitar, sin rastros de una barba y todo estaba perfectamente en su sitio.
Casi nunca me permitía ver a un hombre más allá que un compañero de trabajo, ya que la mayoría eran eso, pero ahora, algo está cambiando.
―Si su majestad― desactive la alarma y abrí la puerta trasera. ―Usted dirá cuando nos vamos― cerré la puerta y me coloque en el asiento del conductor lista para cualquier orden.
―Esperaremos las siguientes escoltas y podemos salir― sólo asentí en espera de la orden para hacer esto lo mejor posible.