Limpieza

1578 Words
Finalmente dormí como hasta las nueve de la mañana, me pasó factura todo el trabajo de la tarde y la actividad nocturna con Gloria, más que nada por el morbo que implicó la presencia como “mirona” de mi hermana, porque lo que es con la vecina, punto y aparte, no daba para más. Me terminó de despertar el sonido de la vibración del celular y aspiré profundo el aroma del café que se extendía por toda la casa antes de atender a mi señora putita madre. - Hola má, ¡qué raro vos tan temprano!, ¿cómo estás? - Hola Alejandro, yo bien, que sé yo, más o menos, ¿cómo andan ustedes? - Bien, tratando de sobrellevarla, Mariana está mucho mejor, pero, te noto rara, ¿qué es lo que te anda pasando? - Tengo ganas de… jajaja. En realidad, es tu padre, hace dos noches que no duerme en casa, viene, se cambia, se va, anda muy alterado y me tiene a mí en ascuas. - ¿No lo hablaste con él? - Sabés que eso es una especie de “misión imposible”, apenas si me dijo algo de que estaba de reunión en reunión porque habían caído mucho las ventas, además, lo veo un tanto desmejorado. - A mí o a Mariana no va a dar menos pelota que a vos, ¿estás pensando que hay alguien más? - De él no me importaría, pero sí, hay alguien más, yo lo extraño y está en una isla, jajaja, te quería preguntar si puedo ir a verte, no importa si no hacemos nada, necesito al hombre en el que puedo apoyarme. - Ya sabés que si venís yo te voy a apoyar, es más, vas a morder la almohada, tengo algo pendiente contigo y no me importa que esté Mariana. - Sí, sí, yo quiero y podés pedirme lo que quieras, yo estoy a tu disposición, ¿querés que vaya hoy? - No, prefiero que vengas mañana, hoy tengo un día de locos, estoy ayudando a una vecina que tiene la propiedad llena de bichos porque hace rato que no viene a la casa y quiere recibir a compradores, es largo de explicar, mejor vení mañana y se me ocurre que podés traer las pastillas que usás para dormir, por ahora quiero mantener la “hacienda” separada. - Como gustes Ale, ya sabés que yo hago lo que vos decidas, voy a ir a media mañana, tomo una lancha—taxi en el muelle, no veo la hora, ya me está doliendo un poco el culito. - Dale, besos, te espero. Tuve un despertar fantástico, además del de mi hermana, el de mi madre era el único culo que podía quitarme el sueño y de sólo imaginarla gritando mientras entraba en su ano deseado se me empezó a despertar la v***a y la aparición de Mariana no ayudó mucho que digamos a que se volviera a sus cauces. - Hola hermanito, levantate que ya está el desayuno preparado, esperá, esperá, dame un beso lindo y dejame tocarte la pija, no pensé que era tan grande, ya la quiero tener, —acotó sentándose en la cama, me la apretó y volcó la cara para besarme—. - ¿Lo pasaste bien anoche? - Nunca me pasó algo igual, ¡qué morbo, por Dios!, casi me tiro en la cama para participar, Gloria no puede ni sentarse y yo quiero estar igual, aunque me duela todo el cuerpo, ¡a la mierda con mis dramas!, —expresó comiéndome la boca con algo de desesperación—. - De esta noche no pasa, te duela lo que te duela, espero que Gloria se vaya porque si no la metemos en la cama con nosotros, además, mañana viene mami, recién me llamó y parece que quiere escaparse de la casa. - Prefiero meter a mami en la cama y no a Gloria, jajaja. - Pará putita, no seas tan desorejada, no me hagas los ratones con mami, bastante con que intente que su hija sea mi hembra. - La hija se siente rendida y entregada a su macho elegido, pero, ¿no fuiste vos quien dijiste que el parentesco no cuenta?, mamá está muy bien, tiene un físico que calienta a los muertos y por lo que entiendo, papá no le da ni cinco de bola, debe tener otras u otros, ya no sé qué pensar, ni sé porque todavía están juntos, el único problema que tiene es que es muy hincha pelota, pero él sabe dominarla, aunque, con tu carácter y tu v***a seguro que se amolda enseguida. - Mañana te cuento, pero esta noche es de nosotros. Le di otro beso y se fue moviendo el culito que tapaba sólo la tira de una tanga y en el que ya casi no se notaban moretones. Las cosas se estaban decantando por si solas y la idea me dio vueltas en la cabeza. Luego de ir al baño me fui a la cocina, saludé a Gloria que estaba de lo más mimosa, me senté y cuando Mariana salió un instante me dijo: - Tengo el culo a la miseria, pero quiero que me lo vuelvas a romper, me decidí a tener amantes unos dos años antes de que mi marido muriera, pero nunca nada parecido a lo tuyo… - Si querés te hago el culo, pero sin chiches, el problema es que está mi hermana y a ella no la pienso coger. - Yo creo que ella no tendría problemas, me preguntó por el tamaño de tu v***a. - Está bien, pero yo decido con quien cojo y como cojo, si te va, te la meto por el culo y vos le chupas la concha a Mariana para que tenga su alegría. - Dale llamala, anoche cuando le pasé la crema me agarré una calentura tremenda con su cuerpo y creo que le encantaron mis masajes. La llamé a Mariana y le pedí que fuera a la habitación para pasarle la crema, se extrañó por esto, pero no me dijo nada en contrario. Ya una vez sobre la cama le dije que apoyara la espalda en el respaldo y abriera las piernas, ¿qué querés hacer?, —preguntó intrigada, pero curiosa—. “Espero que no te niegues, tengo ganas de metérsela en el culo a Gloria y quiero ver cuando ella te chupa la concha” … “Por mi está bien, ¿a mí no me vas a coger?” … “No, vos sos mi hermana”, —le contesté y le guiñé un ojo sin que la viuda viera. No bien Mariana, sin hacer un dechado de habilidad y agilidad, se sentó desnuda ya que la tanga desapareció como por arte de magia, Gloria metió la cabeza en su entrepierna y yo, arrodillado detrás de sus nalgas, me ocupé de lubricarle el ano con la Xilocaína. Sabiendo que la podría recibir sin problemas, esta vez no fui tan despacio, me bastaron dos empujones para pegar mi pelvis a sus nalgas y el grito de la viudita querendona quedó ahogado en la concha de Mariana que le mantenía la cabeza apretada. Gloria gozaba y moviendo la cara pedía más cuando yo bombeaba con ganas entrando y saliendo de su culo, sus contracciones y temblores eran continuos, pero, seguramente también estaba haciendo un buen trabajo con su boca porque Mariana no se privaba de gritar con placer y temblaba apretando la cabeza de la viuda y poniendo los ojos en blanco por el placer que la asaltaba en oleadas. “Por favor, por favor”, —dijeron las dos casi al unísono cuando se agotaron por sus orgasmos, la v***a se me endureció más y cuando estaba a punto de terminar en las entrañas de la “veterana”, giró el cuerpo haciendo que saliera de ella, la dejó a Mariana y se prendió a mi v***a tragándosela lo más que pudo. Ya no me importó que mi hermana viera mi acto de machismo casi violento y tomándole la cabeza le enterré la pija en la garganta a Gloria que abría los ojos como desesperada. La primera escupida fue en su garganta, luego me retiré algo para que pudiera tomar aire y las otras dos las recibió en toda la boca. La cara de Mariana era un ruego y me moví para enterrársela en la boca abierta, apenas si tuvo una arcada y con la cabeza apoyada en el respaldo recibió toda la carne gimiendo de placer. Se prendió como un ternero y me secó, luego me la limpió hasta dejarla brillante y tuve que aguantarme para no girarla, moverla como si fuera un trapo y cogerla sacando a flote todas las ganas reprimidas pues sus labios en el tronco eran deliciosos y no me permitían aflojar. “Estuvo muy bien, pero hay que ir a la casa a limpiar todos los restos de insectos y otros que pueden haber quedado”, —les dije a las dos y para eso, me levanté primero poniéndome el short—. A Mariana le llevó un poco más de tiempo porque no se movía con agilidad y luego de lavarnos nos fuimos caminando hasta la casa vecina llevando escobillones y plumeros en las manos. A las dos se las notaba contentas, pero eso duró hasta que comenzamos a limpiar.
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